
Con una tasa del 77 % a 60 cuotas y préstamos que para empleados públicos no superan los cinco sueldos, el Banco de Tierra del Fuego dejó de ser una herramienta de apoyo para convertirse en un prestamista caro. Lejos de ayudar a las familias en crisis, ofrece créditos que endeudan, no resuelven y funcionan como un verdadero salvavidas de plomo para miles de fueguinos.











