
Presentar como un gran beneficio un acuerdo de descuentos aéreos con una empresa cuestionada por cancelaciones y demoras recurrentes resulta, como mínimo, una señal de liviandad frente a una realidad crítica. Para Tierra del Fuego volar no es un lujo ni una promoción turística: es una necesidad estratégica vinculada a la salud, el trabajo, la educación y la vida cotidiana. Apostar a promociones sin garantizar previsibilidad y calidad del servicio no fortalece la conectividad; la precariza, dejando a los fueguinos expuestos a incertidumbre, pérdidas económicas y una política turística que parece más marketing que soluciones reales.

















