
Milei lo logró: Récord histórico de cheques rechazados por falta de fondos
El último informe de pagos minoristas del Banco Central mostró que en diciembre se rechazaron más de 119.000 cheques por esa causa

La capacidad instalada de la industria cayó al 61% en octubre frente al 63% que alcanzó en 2024, con sectores como el textil en torno al 32,5%, muy por debajo del promedio, según informó este viernes el Instituto Nacional de EStadística y Censos (INDEC). No obstante, es el segundo mes consecutivo de 2025 en el que este indicador se mantiene por encima del 60%, ya que en septiembre se ubicó en el 61,1%.
Las principales incidencias negativas interanuales se observan en la fabricación de papel y cartón y en los productos de caucho y plástico. En el primer rubro se pasó de utilizar una capacidad instalada del 72,9% en 2024 al 62,3% en 2025, debido principalmente a una menor fabricación de papel y cartón para envases y embalajes; mientras que el segundo sector presentó en octubre un nivel de utilización de la capacidad instalada de 42,6%, inferior al registrado en el mismo mes de 2024 (48,9%), como consecuencia de los menores niveles de fabricación de manufacturas de plástico y de neumáticos.
En tanto, los productos textiles tienen en octubre un nivel de utilización de la capacidad instalada de 32,5%, inferior al registrado en el mismo mes del año anterior (47,8%), como consecuencia de los menores niveles de producción de hilados de algodón y de tejidos. Vale destacar que, según datos del IPI manufacturero, la producción de hilados de algodón registra una caída de 34,7% con respecto al mismo mes del año anterior, y la fabricación de tejidos y acabado de productos textiles, una disminución de 34,1% en la misma comparación.
La industria automotriz, por su parte, muestra un nivel de utilización de la capacidad instalada de 56,1%, inferior al de octubre de 2024 (61,2%), debido a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales automotrices.
Un deterioro que se extiende: caída generalizada en casi todos los rubros
Entre los sectores más golpeados se encuentra la industria textil, que se hundió a 32,5%, una caída dramática frente al 47,8% registrado un año antes. Los motivos son contundentes: la producción de hilados de algodón cayó 34,7% interanual, mientras que tejidos y acabado textil lo hizo al 34,1% interanual.
Con apenas 42,6% de utilización, el bloque de productos de caucho y plástico también sufrió un marcado deterioro respecto de 2024:
Manufacturas de plástico: -9,7% interanual
Fabricación de neumáticos: -28,7% interanual
La caída en la demanda interna y los ajustes de costos empujaron a muchas plantas a trabajar muy por debajo de su capacidad.
Automotriz: otro motor frenado
La industria automotriz retrocedió al 56,1%, contra el 61,2% del año anterior. La menor cantidad de unidades producidas y la incertidumbre macroeconómica hicieron retroceder a uno de los sectores históricamente más dinámicos.
Por su parte, el papel y cartón cayó de 72,9% a 62,3%, especialmente por la menor fabricación de envases y embalajes, un indicador directo del enfriamiento del mercado interno. El sector de alimentos y bebidas, aunque por encima del nivel general, también mostró una baja (68,7% contra 69,5% un año antes), principalmente por la menor producción de carne vacuna y bebidas.
Los únicos que resisten: petróleo y metalurgia básica
En medio del retroceso generalizado, solo algunos sectores lograron mantenerse por encima del promedio:
Refinación del petróleo: 82,2%
Industrias metálicas básicas: 71,1%
Sustancias y productos químicos: 63,6%
Papel y cartón: 62,3%
Sin embargo, incluso en estos casos, la tendencia general del tejido industrial es claramente descendente.

El último informe de pagos minoristas del Banco Central mostró que en diciembre se rechazaron más de 119.000 cheques por esa causa

El documento fue firmado en Casa Rosada en los últimos días de enero de 2025, previo al lanzamiento de la criptomoneda. Desde la oposición denunciaron que el mandatario ocultó información y pidieron reactivar la Comisión Investigadora.

Por decreto y sin consenso histórico, Javier Milei repite el gesto de un dictador y arranca el sable corvo de San Martín del ámbito civil y museológico para convertirlo en un símbolo de apropiación política. No es un acto de homenaje, es una profanación de la historia y del legado del Libertador más grande que vio el continente americano.

La caída del crédito eólico por US$65 millones expone algo más profundo que un revés financiero: confirma una gestión que acumula anuncios y pierde inversiones clave. Bajo el gobierno de Gustavo Melella, Tierra del Fuego vuelve a quedarse sin un proyecto estratégico que podía generar energía, empleo y desarrollo, sumándose a una larga lista de obras prometidas que nunca se concretaron.

Con una tasa del 77 % a 60 cuotas y préstamos que para empleados públicos no superan los cinco sueldos, el Banco de Tierra del Fuego dejó de ser una herramienta de apoyo para convertirse en un prestamista caro. Lejos de ayudar a las familias en crisis, ofrece créditos que endeudan, no resuelven y funcionan como un verdadero salvavidas de plomo para miles de fueguinos.

Mientras el gobernador Gustavo Melella recorta de forma inconsulta los recursos de los municipios, el intendente de Tolhuin, Daniel Harrington, eligió el aplauso y la complacencia. En un acto oficial, celebró junto al mandatario provincial una decisión que perjudica directamente a su propia ciudad, dejando al descubierto una preocupante subordinación política y la ausencia total de defensa del interés local.

Moody’s puso números al fracaso: la gestión de Gustavo Melella dejó a Tierra del Fuego con peor calificación crediticia, más gasto que ingresos y un deterioro fiscal que ya no se puede ocultar. Sin plan de equilibrio, con déficits estructurales y decisiones improvisadas, la Provincia pierde solvencia, credibilidad y futuro, mientras el costo del desorden lo pagan los fueguinos.

La defensa judicial del Gobierno provincial terminó exhibiendo un nivel de improvisación alarmante: el Secretario Legal y Técnico litigó sin matrícula en el fuero federal y el gobernador se presentó sin la representación obligatoria de la Fiscalía de Estado. Errores básicos, inadmisibles, que no solo hicieron fracasar la estrategia legal sino que dejaron al descubierto un bochorno institucional que debilita a Tierra del Fuego y expone la desidia de quienes deben garantizar la legalidad del Estado.

Mientras la provincia enfrenta una crisis social profunda y servicios públicos al borde del colapso, el gobernador Gustavo Melella destinó una partida de 60.000 dólares, $87millones de pesos al cambio oficial para financiar la demanda judicial contra la Nación. El desembolso, que ya se encuentra bajo la lupa por su alto costo en moneda extranjera, busca una declaración de inconstitucionalidad que no garantiza resultados inmediatos sobre el control operativo de la terminal portuaria, podrían utilizar los abogados del estado provincial, pero sigue el derroche de recursos que hoy pagan los fueguinos por la falta de accion del gobierno provincial

Sin cautelar, sin urgencia reconocida y con serias observaciones del juez, la estrategia judicial del gobernador Gustavo Melella terminó en un fracaso costoso: más de 87 millones de pesos en asesoramiento legal externo tirados a la basura, mientras el Puerto sigue intervenido y la provincia atraviesa una crisis social y financiera sin precedentes. Un nuevo episodio de improvisación y despilfarro que deja expuesta la gestión de un gobierno sin rumbo.

La defensa judicial del Gobierno provincial terminó exhibiendo un nivel de improvisación alarmante: el Secretario Legal y Técnico litigó sin matrícula en el fuero federal y el gobernador se presentó sin la representación obligatoria de la Fiscalía de Estado. Errores básicos, inadmisibles, que no solo hicieron fracasar la estrategia legal sino que dejaron al descubierto un bochorno institucional que debilita a Tierra del Fuego y expone la desidia de quienes deben garantizar la legalidad del Estado.

Moody’s puso números al fracaso: la gestión de Gustavo Melella dejó a Tierra del Fuego con peor calificación crediticia, más gasto que ingresos y un deterioro fiscal que ya no se puede ocultar. Sin plan de equilibrio, con déficits estructurales y decisiones improvisadas, la Provincia pierde solvencia, credibilidad y futuro, mientras el costo del desorden lo pagan los fueguinos.

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