
Permitió la instalación de un radar militar inglés y ahora critica a Milei por el ingreso de tropas extranjeras
30/09/2025
Polo Sur
La memoria selectiva se ha vuelto un rasgo constante en la política fueguina. Agustín Tita, actual jefe de Gabinete de Gustavo Melella y candidato a diputado nacional por Fuerza Patria, carga con un antecedente que todavía duele en la provincia: fue el responsable político de autorizar la instalación de un radar militar de capitales británicos en Tolhuin, en pleno corazón de la Isla.
En su momento, aquella decisión generó un repudio generalizado en la sociedad fueguina. No era un trámite administrativo más: se trataba de permitir el desembarco de tecnología sensible de la potencia que ocupa ilegalmente las Islas Malvinas. Sin embargo, Tita nunca dio respuestas convincentes, nunca desarmó el radar y, pese a los reclamos del propio intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, dejó que ese símbolo de entrega permanezca en territorio provincial.
Hoy, el oficialismo fueguino pretende ponerse otro traje. El gobernador Gustavo Melella cuestiona con dureza el decreto presidencial que habilita el ingreso de tropas estadounidenses para ejercicios militares en Ushuaia, Puerto Belgrano y Mar del Plata, acusando a Javier Milei de “entregar soberanía”. No le falta razón al advertir sobre la subordinación a una potencia extranjera, pero la contradicción es imposible de ocultar: ¿cómo puede denunciar con vehemencia lo que él mismo avaló en silencio cuando se trató de capitales británicos?


El doble estándar es evidente. Para Melella y Tita, los discursos de soberanía parecen depender del contexto y de la conveniencia electoral. Se rasgan las vestiduras ante la llegada de uniformados extranjeros, pero guardaron silencio —o incluso habilitaron— la instalación de un radar inglés Tierra del Fuego.
La soberanía no se defiende con declaraciones altisonantes ni con gestos mediáticos. Se defiende con coherencia, con convicción y con hechos. Y si el oficialismo fueguino eligió abrirle la puerta a intereses británicos en Tolhuin, carece de autoridad moral para dar lecciones sobre las políticas de Milei y su acercamiento a Estados Unidos.
Los fueguinos no necesitan dirigentes que actúen según la ocasión, disfrazándose de opositores cuando les conviene. Necesitan representantes firmes, que pongan la defensa de la soberanía, la industria y el trabajo por encima de cualquier cálculo político.



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