

La escena se repite. Esta vez no fue el Presupuesto. Fue el inicio del tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, un debate que impacta de lleno en los derechos, condiciones y estabilidad de millones de trabajadores argentinos. Y otra vez, cuando la provincia necesitaba presencia y posición clara, la banca de Agustín Tita estuvo nuevamente vacía.
No se trata de una diferencia táctica ni de una ausencia casual. Se trata de prioridades. En el momento en que se discutía una reforma que redefine indemnizaciones, condiciones de contratación y el equilibrio entre capital y trabajo, Tierra del Fuego hasta el momento no tiene su voz en el recinto por parte del diputado que responde directamente al gobernador Gustavo Melella.
La pregunta es inevitable: ¿a quién representa Tita?
En una provincia donde la matriz económica depende fuertemente de la industria y donde cada modificación en el régimen laboral puede repercutir en empleo, salarios y estabilidad productiva, no estar presente equivale a desentenderse. No es neutralidad. Es omisión.
Los trabajadores fueguinos necesitaban un diputado activo, defendiendo en el recinto, fijando postura, dando debate. En cambio, volvieron a encontrar silencio. Y el silencio, en política, también es una toma de posición.
La reiteración de ausencias en votaciones clave instala una percepción cada vez más difícil de disipar: que la banca no es una herramienta de defensa provincial, sino una extensión del esquema político del oficialismo fueguino. Que el cargo no es un mandato de representación sino una pieza dentro de una estructura de poder.
Mientras se pide esfuerzo, paciencia y sacrificio a los trabajadores frente a la crisis económica, el diputado que debería defenderlos en el Congreso no está cuando se definen las reglas del juego. Esa contradicción erosiona la legitimidad de la representación.
Un diputado no es un espectador. No es un delegado administrativo. Es un representante político elegido para estar presente, debatir y votar en nombre de su provincia. Cuando esa presencia falla en los momentos más sensibles, lo que queda es una banca vacía y una provincia sin defensa.
La reforma laboral no es un tema menor. Es uno de los debates estructurales del país. Y Tierra del Fuego merecía tener a su diputado en el recinto, dando la discusión.
La ausencia de Agustín Tita vuelve a abrir la misma pregunta que ya no puede evitarse: si no está cuando se lo necesita, ¿para qué fue elegido?


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