
El rojo no para de crecer: Melella acumula un déficit de $181 mil millones en Tierra del Fuego
Polo Sur
Los números ya no admiten interpretaciones, la ejecución presupuestaria provisoria del Poder Ejecutivo de Tierra del Fuego para el año 2025 confirma lo que hasta hace poco era una sospecha: las cuentas públicas están en una situación crítica y alarmante.
Los ingresos totales alcanzaron los $1,27 billones, mientras que el gasto devengado trepó a $1,39 billones, generando un déficit superior a los $119 mil millones. Pero ese número, por sí solo, no refleja la verdadera magnitud del problema que fue creciendo bajo la administración de estos últimos seis años de Melella.

Cuando se incorpora la deuda flotante trasladada al ejercicio 2026, el rojo fiscal se dispara a $181 mil millones.
No se trata de un desfasaje menor ni de una oscilación coyuntural, estamos frente a un desequilibrio estructural de enorme gravedad.
Un Estado que gasta más de lo que puede sostener
El comportamiento mensual del gasto muestra un patrón constante, durante prácticamente todo el año, el Estado provincial gastó sistemáticamente por encima de sus recursos, lo mas alarmante es que no hubo corrección, no hubo contención, no hubo señales de ordenamiento.
Hubo, en cambio, una dinámica persistente de expansión del gasto sin respaldo en ingresos genuinos, esto refleja un problema de fondo. No es falta de recursos, es falta de disciplina fiscal
Dependencia y fragilidad
El esquema de ingresos también deja en evidencia otra debilidad estructural.
Más del 52% de los recursos provienen de origen nacional, mientras que los ingresos tributarios provinciales representan apenas el 26%.
Esto significa que la provincia depende en gran medida de transferencias externas para sostener su funcionamiento.

En ese contexto, el déficit no solo es fiscalmente preocupante.
Es también políticamente riesgoso, porque limita la autonomía real de la provincia.
Endeudamiento encubierto y falta de transparencia
El dato más inquietante no es solo el déficit, sino cómo se construye, la existencia de deuda flotante trasladada al ejercicio siguiente revela una práctica preocupante:
Postergar pagos para ocultar el verdadero tamaño del desequilibrio, esto no corrige el problema, lo traslada y lo agrava.
Incumplimientos institucionales
A este cuadro se suma un elemento que agrava aún más la situación:
La ejecución del IV trimestre de 2025 aún no fue elevada a la Legislatura, pese a que el plazo venció a mediados de febrero.
Esto no es un detalle administrativo.
Es una señal clara de:
- falta de transparencia
- debilidad en la rendición de cuentas
- deterioro del control institucional
Un modelo agotado
Después de seis años de gestión, los números reflejan un patrón que se repite:
- aumento sostenido del gasto
- baja capacidad de generación de ingresos propios
- ausencia de inversión productiva significativa
- dependencia de financiamiento y transferencias
Y como resultado:
déficit creciente + endeudamiento acumulado + falta de resultados estructurales
La situación fiscal de la provincia no es un accidente, es la consecuencia de un modelo de gestión.
Un modelo que:
- gasta sin ordenar
- depende sin generar
- posterga sin resolver
- y no rinde cuentas en tiempo y forma
En este contexto, seguir impulsando reformas que amplían la discrecionalidad del Ejecutivo y reducen controles no es una solución, por el contrario es un riesgo.
Porque cuando el Estado pierde equilibrio financiero y, al mismo tiempo, debilita sus mecanismos de control, lo que se pone en juego no es solo la economía, además es la calidad institucional.



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