
El modelo libertario sigue destruyendo Tierra del Fuego
Polo Sur
El plan de destrucción libertario avanza y pone en crisis a la industria en Tierra del Fuego que ya enciende todas las alarmas. A los más de 2.000 despidos registrados a comienzos de 2026 en la industria fueguina, ahora se suman cerca de 1.200 puestos de trabajo en riesgo entre suspensiones y desvinculaciones, en un escenario que golpea de lleno a la ciudad de Río Grande, donde se concentra la mayor parte del entramado productivo provincial.
El impacto del modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei se siente con crudeza en la industria fueguina. La combinación de apertura indiscriminada de importaciones, eliminación de aranceles a los productos que se producen en el polo industrial fueguino y la caída del consumo, y falta de políticas de protección está generando un deterioro acelerado del sector, que durante décadas fue el principal motor de empleo privado en la provincia.
Los números son elocuentes y reflejan la magnitud del plan de destrucción libertario: en los últimos dos años, en Tierra del Fuego el modelo libertario destruyo 12.500 empleos formales y 295 empresas, evidenciando un proceso de retracción económica que va mucho más allá de casos puntuales y configura un escenario estructural de desindustrialización.


Uno de los episodios más emblemáticos fue el cierre de Aires del Sur, que dejó a 140 trabajadores en la calle, muchos de los cuales aún no han cobrado sus indemnizaciones. A este cuadro se suma ahora la decisión de la empresa BGH de avanzar con un esquema de suspensiones de al menos 45 días, argumentando una fuerte caída en las ventas. En paralelo, la firma Mirgor evalúa avanzar con desvinculaciones, lo que incrementa la incertidumbre en uno de los principales polos industriales del país.
La situación también alcanza a empresas de menor escala. En la planta electrónica SOLNIK de Río Grande ya se concretaron despidos que afectan a operarios y supervisores, en un contexto que desde los gremios califican como parte de un proceso más amplio de desindustrialización. “No es reestructuración, es pérdida de puestos de trabajo producto de un modelo económico que no protege la producción nacional”, señalaron representantes sindicales.
El panorama es crítico. La industria fueguina, que explica miles de empleos directos e indirectos, enfrenta un escenario de retracción profunda, con consecuencias sociales cada vez más visibles. La caída del empleo, el cierre de empresas y la falta de perspectivas de recuperación configuran un contexto de máxima preocupación para los trabajadores y sus familias.
Si no hay un cambio de rumbo, el proceso de deterioro podría profundizarse aún más, dejando a Tierra del Fuego frente a una de las crisis productivas más severas de su historia reciente.


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