
En los últimos días se concretó el inicio del hormigonado de la estructura, una instancia fundamental que permitirá avanzar próximamente con la colocación de la estructura metálica del edificio y dar forma definitiva al proyecto.
Los indicadores de confianza en el Gobierno muestran una nueva baja en enero, en un contexto de crisis económica que condiciona a la gestión de Javier Milei.
Actualidad26/01/2026
Polo Sur
Los principales indicadores que miden la confianza en la gestión del Gobierno registraron en enero un nuevo retroceso, en un contexto atravesado por la crisis económica y expectativas frágiles. El Índice de Confianza en el Gobierno, elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, mostró una caída mensual que refleja el impacto del ajuste, la percepción social sobre la gestión de Javier Milei y las dudas persistentes sobre el rumbo económico.
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) se ubicó en enero en 2,40 puntos, lo que implicó una baja del 2,8% respecto de diciembre y una caída interanual del 8%. Si bien el nivel se mantiene por encima de los registros de gestiones anteriores en el mismo período, el dato confirma un comienzo de año con deterioro en la percepción pública sobre el Gobierno.
El retroceso se dio luego de un diciembre prácticamente estable y refleja que, pese a la desaceleración de algunos indicadores macroeconómicos, la crisis económica sigue pesando sobre la evaluación social de la gestión. En términos históricos, el índice de enero quedó levemente por debajo del promedio de la administración actual, que se ubica en 2,44 puntos.
Caída generalizada en todos los componentes
Uno de los aspectos más relevantes del informe es que la baja del ICG se extendió a todos sus subíndices. La evaluación sobre la capacidad del Gobierno para resolver los problemas del país se ubicó en 2,84 puntos, con una merma del 1,7%, mientras que la percepción sobre la honestidad de los funcionarios cayó 3,6%, hasta 2,69 puntos.
También retrocedieron la eficiencia en la administración del gasto público (2,23 puntos, -3,9%), la evaluación general del Gobierno (2,22 puntos, -2,6%) y la preocupación por el interés general, que volvió a ser el componente más rezagado con 2,01 puntos.
Este comportamiento homogéneo refuerza la idea de un desgaste transversal en la confianza, en un contexto donde el ajuste fiscal y la persistencia de dificultades económicas condicionan la imagen del Gobierno de Javier Milei.
Brechas por género, edad y territorio
El informe también expone diferencias marcadas según los distintos segmentos sociales. En enero, la confianza siguió siendo mayor entre los hombres que entre las mujeres, aunque la caída mensual fue más pronunciada en el segmento masculino. Esa dinámica redujo la brecha de género por segundo mes consecutivo.
Por edades, el grupo de 18 a 29 años mantuvo el nivel de confianza más alto, aunque con una caída significativa respecto de diciembre. El segmento de 30 a 49 años volvió a ubicarse como el más crítico, mientras que entre los mayores de 50 años se observó un leve repunte.
En el plano geográfico, el Interior del país continuó mostrando los niveles más elevados de confianza, mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires se registraron las bajas más marcadas, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires. Esta disparidad territorial refleja cómo la crisis económica impacta de manera desigual según la región.

Expectativas económicas, el factor clave
Uno de los datos más contundentes surge al analizar las expectativas sobre la situación económica futura. Quienes creen que la economía mejorará dentro de un año muestran niveles de confianza muy superiores al promedio, mientras que entre quienes esperan un empeoramiento el índice cae a valores mínimos.
La brecha entre ambos grupos se amplió en enero, lo que confirma que las expectativas económicas son hoy el principal determinante de la evaluación sobre el Gobierno. En un escenario de crisis económica persistente, la dificultad para consolidar una recuperación sólida sigue erosionando la confianza social.

En los últimos días se concretó el inicio del hormigonado de la estructura, una instancia fundamental que permitirá avanzar próximamente con la colocación de la estructura metálica del edificio y dar forma definitiva al proyecto.

La llegada a Ushuaia de un avión oficial del aparato de defensa de Estados Unidos, rodeada de hermetismo y sin explicaciones públicas, reaviva las alertas sobre el rol estratégico de la ciudad y suma un elemento inquietante al reciente proceso de intervención del Puerto. Con antecedentes internacionales que muestran que estas visitas suelen anticipar acuerdos de acceso y control logístico, el silencio oficial alimenta una sospecha inevitable: ¿se está reordenando el Puerto de Ushuaia como antesala de negociaciones geopolíticas que comprometen intereses estratégicos y soberanos de Tierra del Fuego?

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La llegada a Ushuaia de un avión oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en un contexto de hermetismo y tensiones geopolíticas, reaviva las alertas sobre el rol estratégico de la ciudad como puerta de entrada a la Antártida y eje del control bioceánico en el Atlántico Sur. Sin información oficial, el aterrizaje del Boeing C-40 Clipper alimenta sospechas sobre negociaciones de alto nivel que podrían comprometer intereses soberanos de Tierra del Fuego y del país.


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