
La victoria de Lula en Brasil impacta en los mercados y genera incertidumbre para Argentina
PoloSur
La victoria de Lula fue rápidamente reflejada en los precios de los mercados internacionales, donde el iShares MSCI Brazil ETF experimentó una caída de hasta el 20% en las negociaciones overnight en Nueva York. Aunque posteriormente logró reducir su descenso, la cotización se mantuvo cerca de ese mínimo. A primera vista, este resultado podría parecer negativo para Argentina; sin embargo, en un análisis más amplio, el país continuará siendo considerado un socio privilegiado para las inversiones de Estados Unidos. La derrota de Flavio Bolsonaro refuerza la posición del gobierno de Javier Milei en el ámbito económico, aunque aún queda por ver cómo esto influirá en las elecciones de 2027.
Muchos inversores interpretan la victoria de Lula como una oportunidad, al tiempo que fortalecen su apoyo hacia Donald Trump, especialmente en lo que respecta a las divisas necesarias para afrontar los vencimientos de deuda. Sin embargo, este escenario también incrementa las expectativas en torno a las elecciones presidenciales de 2027. Lula asumirá su mandato con un desafío considerable: un déficit fiscal cercano al 10%, gran parte del cual se destina al pago de intereses de su deuda. La mayor parte de esta deuda soberana está denominada en reales, y la tasa SELIC se encuentra en 13,75%, lo que implica un costo fiscal del 8% del PIB, el segundo porcentaje más alto del mundo.


Tras la victoria parcial de Bolsonaro, los inversores apostaron por un triunfo en el ballotage y realizaron inversiones significativas. Durante el mes, el ETF Brasil había registrado un aumento del 14%. El 5 de octubre, la Bolsa brasileña experimentó un incremento del 5%, acumulando hasta el viernes un crecimiento del 10%, con un notable aumento en el volumen de operaciones debido a la entrada de fondos del exterior. Sin embargo, anoche esos fondos comenzaron a retirarse, a la espera de ver si Lula implementará ajustes económicos en su nuevo mandato.
En el ámbito internacional, la situación actual no es favorable. La decisión de Estados Unidos de retirar su personal de Arabia Saudita, en respuesta a la intensificación de los ataques Hutíes a aeropuertos y refinerías, ha llevado a los inversores a adoptar una postura más conservadora. El cierre del viernes elevó el precio del petróleo a 112 dólares por barril, lo que representa un aumento acumulado del 80% en lo que va del año. Este precio corresponde a las proyecciones futuras, mientras que para el contado se debe agregar un recargo de 20 dólares por los costos de flete y de oportunidad.
La crisis adquiere nuevas dimensiones para Estados Unidos y Europa debido a la cercanía del invierno. En este contexto, el precio del gas se aproxima a los 100 dólares por MWh. A nivel global, la inflación sigue en aumento, lo que genera un incremento en las tasas de interés, lo que podría resultar en una disminución de los salarios y en una posible recesión. En Argentina, aún no se ha trasladado completamente a los precios internos el aumento en los costos de la energía.
La confianza de los consumidores, según un estudio de la Universidad de Michigan, ha disminuido, y se prevé que la inflación de 2027 sea un 4,7 por ciento más alta que la actual. Sin embargo, ha surgido una leve esperanza, ya que quien la expresó es conocido por sus repentinos cambios de opinión. Donald Trump afirmó que, de alguna manera, pondría fin a la guerra con Irán.
Un aspecto positivo ha sido el aumento en la cotización y la disminución de la tasa de retorno de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ya que los inversores han optado por refugiarse en este activo ante el temor de que no haya suficientes recursos para satisfacer la demanda del sector de la Inteligencia Artificial. Un informe de Invest señala que los directivos de las empresas consideran que la escasez de capital podría ser el principal obstáculo para el crecimiento de este sector.
Para Argentina, es favorable que parte del capital destinado a la Inteligencia Artificial se dirija a los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ya que esto podría contribuir a reducir el riesgo país.
La consultora local Econométrica ha delineado un panorama sobre la situación actual. En un análisis, advierte que "el encarecimiento de la energía ya se traslada a los precios al consumidor. En Europa, a pesar de los subsidios estatales que moderan el precio, el diésel ha acumulado aumentos de entre el 40% y el 50% desde febrero. En Estados Unidos, sin subsidios y con precios libres, el diésel ha registrado un incremento del 70% en el mismo período".
El informe destaca que la conjunción de tensiones sociales y un deterioro en las finanzas públicas se manifiesta también en los mercados financieros. Un dato relevante es que el rendimiento de los bonos franceses a diez años ha superado al de los títulos del Tesoro estadounidense, algo que no sucedía desde 2013. Este aumento en los rendimientos agrava la presión sobre las cuentas públicas de Francia, donde el gasto en intereses de la deuda ha crecido de 38.000 millones de euros en 2021 a casi 80.000 millones en 2026. Sin embargo, el desafío va más allá del costo de financiamiento; cada incremento en las tasas de interés reduce la capacidad del Estado para mantener un sistema de protección social que es, sin duda, el más costoso entre los países de la OCDE. En Francia, el gasto en protección social representa el 23,6% del Producto Bruto Interno (PBI), en comparación con el 20,1% en la eurozona y solo el 7,8% en Estados Unidos.
Econométrica informa que, durante la reunión de la Reserva Federal programada para el martes y miércoles, se anticipa que se mantendrá la tasa de interés. Esta decisión se debe, en parte, a la intención de no interferir en las elecciones de medio término que se llevarán a cabo el 3 de noviembre. Además, las expectativas respecto a futuros aumentos de tasas se han moderado. No obstante, el mercado aún contempla la posibilidad de incrementos en diciembre y enero.
El informe también subraya que el encarecimiento del crédito está desalentando a los compradores y enfriando el mercado inmobiliario. En septiembre, las ventas de viviendas descendieron a 282.000, alcanzando su nivel más bajo desde finales de 2023. Esta disminución en la cantidad de compradores ha provocado que las viviendas tarden más en venderse, lo que a su vez ha incrementado la oferta disponible. Actualmente, el número de propiedades en venta ha llegado a 1,51 millones, la cifra más alta desde marzo de 2020 y más de un 40% superior al mínimo registrado en 2023. La combinación de una demanda más débil y una oferta creciente está comenzando a ejercer presión a la baja sobre los precios. En términos reales, el valor de las viviendas ha caído a su nivel más bajo en cinco años.
En relación a la economía local, se informa que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha intensificado su ritmo de adquisiciones de dólares durante el mes de octubre. Hasta la fecha, las compras acumuladas en el año alcanzan casi USD 15.800 millones, lo que representa aproximadamente el 2% del Producto Bruto Interno (PBI) del país, o poco más de la mitad del saldo comercial que se prevé para todo el año. A través de estas compras, el BCRA busca sostener el tipo de cambio, al mismo tiempo que incrementa sus reservas para asegurar el cumplimiento de las obligaciones de deuda que vencen en 2027. En los últimos tres meses, el tipo de cambio ha mostrado un incremento inferior al 1% mensual, acumulando un aumento de solo el 7% en comparación interanual. La magnitud de las compras evidencia una sobreoferta de dólares, especialmente durante el periodo de liquidación de la cosecha gruesa.
Otro dato relevante es que el stock de reservas brutas del BCRA ha superado los USD 50.200 millones, lo que equivale al 6,3% del PBI, en contraste con Brasil, que presenta un 15% del PBI en reservas. En cuanto a las tasas de interés de los plazos fijos, se han mantenido relativamente estables durante los últimos tres meses. La tasa de interés de los depósitos mayoristas (TAMAR) promedió un 24,2% en lo que va de octubre, mientras que la tasa BADLAR, correspondiente a los depósitos minoristas, cerró en un 22,5% anual.
En lo que respecta al riesgo país, la consultora Econométrica reporta que este ha superado la barrera de los 700 puntos, incrementándose en 300 puntos en poco más de tres meses. Argentina vuelve a posicionarse como líder en riesgo país dentro de la región. Este fenómeno se atribuye, en parte, a su historia reciente, ya que los últimos tres presidentes han declarado el default de la deuda pública en 2014, 2019 y 2020. Además, se considera el contexto actual, caracterizado por un bajo nivel de reservas, una elevada inflación y un crecimiento económico limitado, así como las inquietudes sobre el futuro, que incluyen la posible reaparición del populismo en las próximas elecciones. En términos de riesgo electoral, se destaca que un bono que vence antes de las elecciones presenta una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 9%, mientras que el bono que vence inmediatamente después ofrece una rentabilidad superior al 12%.
En lo que respecta a la actividad económica, se anticipa que en el último trimestre del año se producirá un repunte en el nivel de actividad que podría interrumpir la recesión técnica, principalmente debido a la cosecha fina de trigo y girasol. Sin embargo, este repunte no necesariamente implica un aumento en la demanda. Con los datos más recientes, se ha decidido ajustar a la baja la proyección de crecimiento para 2026, estableciéndola en solo un 0,6%, recordando que al inicio del año se contaba con proyecciones de crecimiento que superaban el 3,5%.
La consultora señala que “no son pocos los países que recortaron su proyección de crecimiento este año, a la vez que subieron la inflación esperada. Si bien la Argentina se benefició con un notable salto exportador, el mercado interno acusó el impacto de un mayor costo energético, más inflación y mayores tasas de interés. Se suma que el riesgo político paralizó la economía”. Además, destaca que la Argentina “es uno de los pocos países del planeta con superávit fiscal y externo, un aspecto no menor cuando en el mundo suben las tasas y la energía no llega a todos por la guerra”.
Según EconViews, bajo la dirección de Miguel Kiguel, “los datos de actividad de agosto no ayudaron a mejorar el ánimo inversor, pero la buena noticia es que la mala onda no se trasladó al tipo de cambio. Mientras tanto, la política empezó a meter la cola y condiciona cualquier mejora. Se vienen meses decisivos para llegar bien parados a la maratón electoral”. La consultora agrega que detrás de la suba del riesgo país hay una suma de factores, siendo los datos flojos de actividad los que más pesan en el clima social y en las posibilidades de continuidad del plan Milei. El informe de agosto generó preocupación, ya que mostró solo un tímido rebote tras el desplome de julio, cuando se esperaba una recuperación mucho más robusta. En esta ocasión, no hubo un mundial ni lluvias excesivas que pudieran justificar los resultados.
Un análisis reciente señala que, a pesar de la debilidad de la economía, la deuda argentina ha estado fluctuando en función de los acontecimientos globales. Durante esta semana, se registraron tasas a la baja, un aumento en el precio del petróleo y una caída en los mercados bursátiles. La inquietud generada por las empresas de inteligencia artificial llevó a los inversores a buscar refugio en los bonos del Tesoro estadounidense, lo que provocó que la tasa a 10 años descendiera de alrededor del 5.30% que se observó hace dos semanas a un 4.99%. En contraste, el precio del petróleo se ha mantenido por encima de los 115 dólares por barril. Esta situación, en teoría, debería beneficiar a Argentina; sin embargo, en un contexto de aversión al riesgo, los activos argentinos han sido más golpeados que los de otros países emergentes. Además, las intervenciones de la cúpula peronista no contribuyen a mejorar el ambiente económico. El aumento del riesgo país y la inestabilidad global complican la situación argentina en múltiples frentes. La consecuencia más inmediata es la dificultad para acceder al mercado, lo que obliga a buscar alternativas para afrontar los 25 mil millones de dólares en vencimientos que se presentan el año próximo, incrementando la presión para acumular reservas.
El informe también destaca que, a pesar del ruido externo y el incremento del riesgo país, el tipo de cambio y el mercado de pesos se mantienen relativamente estables. El dólar experimentó un leve ajuste, alcanzando los 1.530 pesos, y el Banco Central no ha tenido que intervenir con instrumentos vinculados al dólar para estabilizarlo. Además, la compra de dólares continúa a un buen ritmo, acumulando más de 1.250 millones de dólares en lo que va del mes, lo que se considera un aspecto positivo en el contexto actual.
Según el análisis de EconViews, la reciente subida del riesgo país y el endurecimiento del crédito a nivel global representan una señal de alarma. Estos factores podrían demorar las emisiones de deuda corporativa, que alcanzaron su punto máximo en septiembre, pero han mostrado una desaceleración desde que se incrementaron las tasas de interés en el exterior. A pesar del aumento del riesgo país, los bonos corporativos se han mantenido firmes. Sin embargo, el contexto actual puede retrasar la llegada de flujos financieros que son fundamentales en este momento. Hasta la fecha, el superávit comercial récord ha sido suficiente para financiar la compra de divisas del sector privado y cubrir el déficit en servicios. Las adquisiciones del Banco Central de la República Argentina (BCRA) se explican por la entrada de flujos financieros provenientes de deuda privada, provincial y de préstamos en dólares. Por lo tanto, la principal prioridad para los próximos meses será recuperar el nivel de actividad económica. Aunque septiembre se perfila como un mes algo mejor, no se espera un rebote significativo. Los salarios han mostrado una recuperación en los últimos meses, pero requieren varios meses adicionales de crecimiento para impulsar el consumo. A pesar de esto, se anticipa un cuarto trimestre un poco más positivo. Será interesante observar si el Gobierno cuenta con alguna estrategia para estimular la economía y mejorar las condiciones financieras.
Por su parte, la consultora FMyA, dirigida por Fernando Marull, señala que octubre está concluyendo con un fuerte pesimismo internacional debido a la tasa de interés, el ruido generado por la inteligencia artificial en el financiamiento y el precio del petróleo, que se sitúa en USD 112. Los mercados se han alejado de los niveles máximos, a pesar de que se prevé que la tasa de interés de referencia en Estados Unidos se mantenga en un 4% la próxima semana.
En relación a la actividad económica local, se destaca que los datos de la economía real durante esta semana han sido mixtos. En agosto, la actividad mostró un rebote casi inexistente, a pesar de que los salarios reales han superado a la inflación por cuarto mes consecutivo. Se insiste en que en septiembre la actividad tuvo un repunte, aunque el tercer trimestre no logra escapar de la recesión técnica. Para octubre, se espera que continúe el rebote y que en el cuarto trimestre se retome el crecimiento, aunque se prevé que el año cierre con un incremento del PBI de solo un 1%, lo cual es considerado muy bajo. Aún se observa una falta de dinamismo en la actividad económica. En cuanto a la inflación, durante la tercera semana de octubre se registró un aumento del 0.6%, y se proyecta que para todo octubre sea del 1.8%, aunque no se descarta que pueda elevarse a 1.9%. El dólar se encuentra un poco más presionado hacia finales de mes debido al contexto global y el fixing local; sin embargo, se mantiene un ambiente relativamente tranquilo gracias a la abundante oferta de divisas y la escasa demanda, lo que ha llevado al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a continuar con la compra de reservas. Todo esto ocurre en un marco de tasas de interés estables en un 2%.
Por otro lado, en el segmento de pesos, la deuda se presenta de manera notablemente estable. La curva de LECAP se mantiene en un 2%, mientras que los bonos ajustados por CER están siendo demandados, rindiendo un 5% a un año. La próxima semana se llevará a cabo una licitación del Tesoro, ya que vencen $11 billones, y se evaluará si se continuará buscando colocar deuda después de octubre de 2027, es decir, tras las elecciones. En el segmento de dólares, los bonos han seguido una tendencia a la baja y el riesgo país ha superado los 700 puntos básicos. Este comportamiento se ve afectado por el contexto internacional, y los factores locales no contribuyen a mejorar la situación. Se ha observado un desacople curioso en tres mercados: un dólar que se mantiene tranquilo y que actualmente no refleja tensiones para 2027, la curva de pesos anclada, pero con un riesgo país en ascenso. Hace dos semanas se esperaba que los mejores datos de actividad, junto con el BCRA comprando reservas, estabilizaran un poco el riesgo país; sin embargo, para que esto ocurra, es necesario que el contexto global se calme, según lo indicado por FMyA.
En el ámbito político, se señala que el oficialismo continúa defendiendo su posición ante los desafíos que enfrenta en el Congreso. Esta semana, el gobierno cedió en las discusiones sobre la Ley de Tierras y la Ley de Discapacidad, pero logró excluir del debate el tema de la Morosidad, con el apoyo de la provincia de Córdoba. Los aliados políticos han comenzado a aparecer para entablar negociaciones. En este contexto, la prioridad del gobierno se centra en el Presupuesto 2027 y en la posible suspensión de las PASO. Sergio Massa se muestra decidido en su accionar, mientras que Axel Kicillof está elevando su perfil en la escena política. Por otro lado, la consultora destaca un aspecto positivo: en octubre, la Confianza del Consumidor, medida por la Universidad Torcuato Di Tella, experimentó un aumento por segundo mes consecutivo, alcanzando un 41,5%. Este incremento se produce en un marco de recuperación salarial, aunque el mercado sigue expresando preocupación por los niveles de actividad que resultan decepcionantes, ya que podrían influir en el clima social y en las expectativas electorales de Javier Milei.
La consultora 1816 se centró en el análisis del riesgo país. En primer lugar, se menciona que este riesgo está influenciado en parte por el contexto global, pero también revela que hay factores adicionales en la situación argentina. El mercado muestra incertidumbre respecto a las elecciones, y el dato del EMAE, que casi confirma una recesión técnica, probablemente no ayude a mejorar la percepción. La baja performance de la deuda y de las acciones contrasta con el comportamiento del mercado cambiario, donde el peso argentino sigue operando de manera favorable, mostrando una notable estabilidad en el Tipo de Cambio Real (TCR). De hecho, el TCR se encuentra prácticamente en los mismos niveles que a principios de julio, cuando el riesgo país se situaba en 400 puntos básicos.
En su informe, 1816 añade que, desde una perspectiva de mediano plazo, es probable que uno de los dos mercados, ya sea el de bonos o el de cambios, esté equivocado. La Argentina podría recuperar el acceso al mercado de deuda, lo que haría que la narrativa sobre un peso fuerte tenga sentido. Alternativamente, el país podría enfrentar los vencimientos de los próximos años, ya sea pagando en efectivo o reestructurando su deuda, lo que en cualquiera de estos escenarios resultaría en una moneda más débil. A corto plazo, sin embargo, la disparidad entre los bonos y el tipo de cambio podría simplemente reflejar el sentimiento de los inversores: se percibe, con fundamento, que no hay riesgo de impago para 2027, aunque existen temores sobre la deuda a partir de 2028. Además, se tiene la impresión de que el Gobierno cuenta con recursos, tanto propios como externos, para manejar la volatilidad del tipo de cambio en situaciones no extremas, gracias a que el superávit comercial ha alcanzado niveles récord.
Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cía, señala que “a fin de septiembre, la posición corta del BCRA en futuros del dólar se redujo a USD 42 millones (-USD 236 M en el mes). El short del BCRA había alcanzado un máximo de USD 6.800 millones a finales de septiembre de 2025, en medio de la intensa demanda de cobertura cambiaria asociada al ruido preelectoral. Desde entonces, se ha ido reduciendo progresivamente hasta casi desaparecer, lo que amplía el margen de maniobra del Banco Central para intervenir en situaciones de presiones excesivas de dolarización. La demanda de cobertura cambiaria desde abril de este año ha sido satisfecha mediante la venta de instrumentos dollar linked”.
Vector Investments destaca que “en la actualidad, el mercado se centra en tres ejes principales: el calendario del Tesoro, el canje del D30O6 que rescató USD 3.896 millones nominales, lo que equivale al 72,85% del monto en circulación, y redujo los compromisos de la segunda licitación de octubre de $16,7 billones a $10,78 billones. Este resultado proporciona alivio operativo, aunque también traslada parte de las obligaciones hacia noviembre, enero de 2027 y plazos posteriores. El menú de la próxima licitación servirá como referencia para evaluar la preferencia por tasa fija, CER y cobertura cambiaria. Además, permitirá observar cuánto del alivio en el calendario se traduce en menores exigencias de tasa y cuánto es simplemente una redistribución temporal”.
La atención internacional continúa enfocándose en la interacción entre inflación, empleo y tasas de interés a largo plazo. Para Argentina, el canal más inmediato se relaciona con el costo de financiamiento, el valor relativo del dólar y la demanda por deuda emergente.
En la jornada de anoche, el mercado overnight mostró una baja en las Bolsas de Nueva York, al igual que el oro, que cayó un 0,31%. El petróleo también retrocedió un 1,20%, con el Brent cotizando a 110,50 dólares.
La situación en Brasil ha modificado el panorama local. Hoy comenzará una rueda que no marcará tendencia, ya que los inversores buscan determinar si lo ocurrido en Brasil resulta beneficioso o perjudicial para Argentina. No hay dudas de que el real abrirá a la baja frente al dólar, dado que se anticipa una significativa salida de capitales extranjeros. Argentina deberá adaptarse a un vecino que ya no presentará un tipo de cambio atrasado.
La propuesta modifica los coeficientes zonales relacionados con el suministro de agua y el sistema de cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Esta reestructuración implica aumentos progresivos para ciertos hogares, mientras que otros experimentarán reducciones en sus tarifas. Además, se destinarán recursos al Programa de Tarifa Social, que busca aliviar la carga económica de los sectores más vulnerables.
De acuerdo con las proyecciones, la economía argentina se encamina hacia las elecciones de 2027 con un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) que será más débil de lo anticipado. A pesar de que se espera que el país registre su tercer año consecutivo de expansión económica, el panorama es desigual y afecta el estado de ánimo de la población.
En el ámbito del comercio, las exportaciones e importaciones entre Argentina y Brasil han mostrado un incremento, a pesar de las diferencias ideológicas que han caracterizado a los gobiernos de ambos países. Este aumento en el intercambio comercial resalta las complejidades de la relación bilateral en el contexto actual.
A pesar de contar con un superávit fiscal y un récord en las exportaciones, el riesgo país continúa sin dar tregua, superando los 700 puntos. El mercado está atento a la recesión técnica, la situación de las reservas, los vencimientos de deuda programados para 2027 y la incertidumbre que rodea el proceso electoral.
La generación hidroeléctrica ha experimentado un aumento significativo, creciendo casi un tercio, gracias a la crecida histórica del río Paraná. Este incremento en la producción ha llevado a que el “precio spot” en el mercado mayorista de electricidad se desplome un 43% en un mes, alcanzando su nivel más bajo desde abril.
Fuente original: Infobae Economía.


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