Mauricio Macri evalúa su asistencia a la misa del papa León XIV por tensiones familiares

La visita del papa León XIV a Argentina ha generado incertidumbre en la familia Macri, ya que Mauricio Macri aún no ha decidido si asistirá a la misa programada para el 9 de noviembre en Palermo, debido a su distanciamiento con su primo Jorge Macri.
Política05/11/2026PoloSurPoloSur

La llegada del papa León XIV al país ha abierto un nuevo capítulo en la dinámica familiar de los Macri. Mauricio Macri se encuentra en la disyuntiva de asistir o no a la misa que se llevará a cabo el próximo lunes 9 de noviembre en el Monumento de los Españoles, en Palermo. Su indecisión se debe a su deseo de evitar un encuentro con su primo Jorge Macri, actual jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien extendió la invitación. Esta situación pone de manifiesto el deterioro de la relación entre ambos, marcada por un distanciamiento personal y desacuerdos políticos que se han intensificado en los últimos meses.

La confirmación de la invitación al expresidente fue realizada a principios de esta semana, y su nombre figuraba en la lista de invitados especiales del Gobierno porteño, con un lugar reservado en el sector destinado a las autoridades. Sin embargo, lo que inicialmente parecía una presencia asegurada ahora se encuentra en suspenso. Para Mauricio Macri, la posibilidad de compartir la ceremonia con su primo se ha convertido en un obstáculo, a pesar de la importancia institucional y religiosa que representa la primera visita de León XIV a Argentina.

Fuentes políticas del PRO han indicado que la razón principal detrás de las dudas de Mauricio Macri es su resistencia a encontrarse con Jorge Macri. Esta situación ha llegado a oídos del Gobierno nacional, que ha intentado persuadir al expresidente para que asista al evento. Desde la Casa Rosada, se busca que el fundador del PRO participe en una de las actividades centrales de la visita papal, a pesar de las diferencias que mantiene con el jefe de Gobierno porteño.

Hasta el momento, los esfuerzos del Gobierno no han logrado cambiar la postura de Mauricio Macri, quien aún no ha tomado una decisión definitiva. La definición sobre su asistencia podría darse antes del lunes, cuando León XIV celebre la misa a las 11.30 en la intersección de las avenidas del Libertador y Sarmiento. En el mismo evento, se espera la presencia del presidente Javier Milei, junto a autoridades nacionales, representantes de la Iglesia y otros invitados especiales.

Esta situación cobra relevancia adicional, ya que el Gobierno nacional ha decidido no invitar a expresidentes argentinos a la recepción institucional que se llevará a cabo el domingo en el Palacio Libertad. Según lo informado por Infobae, la Casa Rosada ha excluido de esta convocatoria a quienes han ocupado la jefatura del Estado, aunque sí ha extendido invitaciones a los 24 gobernadores, diputados, senadores y a la vicepresidenta Victoria Villarruel.

La decisión del gobierno nacional de excluir a los ex mandatarios de las actividades oficiales también abarcó a Mauricio Macri, Alberto Fernández, Cristina Kirchner, quien se encuentra cumpliendo prisión domiciliaria por el caso Vialidad, así como a Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá. Aunque inicialmente se pensaba que Mauricio Macri sería una excepción a esta ausencia, ya que recibió una invitación del Gobierno de la Ciudad para asistir a la misa programada para el lunes, esta convocatoria no provino de Javier Milei, sino de Jorge Macri. La invitación se refiere a un evento diferente al que organiza el Poder Ejecutivo nacional, y la reserva de un lugar entre los invitados especiales se interpretó como una oportunidad para que el expresidente participara de la visita del Pontífice sin alterar el protocolo establecido por la Casa Rosada.

Sin embargo, la situación ha cambiado. La decisión de que Mauricio Macri asista o no a la misa depende de una elección personal, que está más relacionada con las tensiones que existen entre él y su primo Jorge Macri que con el protocolo de la visita papal. Estas tensiones no son nuevas; a lo largo de los últimos meses, ambos dirigentes han intentado evitar que sus diferencias se conviertan en un enfrentamiento público. La relación entre ellos abarca cuestiones familiares, discrepancias sobre la gestión de la Ciudad y una lucha por el liderazgo político del PRO en un distrito que el partido ha gobernado ininterrumpidamente desde 2007.

El deterioro en su relación se intensificó tras las elecciones legislativas porteñas de mayo de 2025, en las que el PRO, con Silvia Lospennato como primera candidata, finalizó en tercer lugar, detrás de La Libertad Avanza, que postuló a Manuel Adorni, y del peronismo, encabezado por Leandro Santoro. Este resultado provocó un debate interno sobre la estrategia electoral, la gestión en la Ciudad y la necesidad de preservar el principal bastión político del macrismo.

A raíz de estos acontecimientos, el ex presidente comenzó a cuestionar diversos aspectos de la administración de la Ciudad y exigió cambios para recuperar la iniciativa política. Por su parte, Jorge Macri, quien asumió la jefatura de Gobierno en diciembre de 2023 tras una larga trayectoria como intendente de Vicente López, defendió a su equipo y su derecho a tomar decisiones de manera autónoma.

La discrepancia de criterios entre Mauricio Macri y su primo Jorge Macri ha intensificado el debate sobre los espacios de poder y la autoridad dentro del PRO. Mauricio Macri mantiene la presidencia del partido y ejerce una influencia significativa en la estrategia a nivel nacional. Por su parte, Jorge Macri lidera el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y busca competir por su reelección en 2027.

Este vínculo familiar se ha convertido en un elemento clave en las negociaciones con La Libertad Avanza. En julio, Infobae reportó que la Casa Rosada condicionaba las conversaciones sobre un posible acuerdo electoral en la Ciudad a una resolución previa de la interna entre los primos. Los representantes de La Libertad Avanza advertían que las diferencias entre ambos complicaban la construcción de una postura unificada del PRO.

La situación se hizo evidente nuevamente en septiembre, cuando otra reconstrucción publicada por este medio reveló los desacuerdos en torno al control político del partido y la gestión en la Ciudad. Las diferencias iban más allá de una simple discusión administrativa, abarcando el posicionamiento de ambos dirigentes y la distribución de decisiones sobre el futuro electoral de la Ciudad.

En este marco, se llevaron a cabo intentos de acercamiento que no lograron resolver el conflicto existente. Los primos sostuvieron reuniones y participaron en algunas actividades públicas juntos, pero esas apariciones no fueron suficientes para restablecer completamente su relación. A mediados de octubre, se conoció que diferentes interlocutores estaban buscando mediar entre ellos, entre los que se mencionó a Daniel Angelici, un dirigente con lazos personales y políticos con ambos sectores.

Jorge Macri intentó minimizar la gravedad de los desacuerdos en público. El 15 de octubre, durante una entrevista en televisión, admitió que existían diferencias con Mauricio, aunque las atribuyó a distintas perspectivas sobre la administración de la Ciudad. “Son miradas de gestión”, explicó el jefe de Gobierno. También mencionó que su primo le solicita de forma constante nuevas medidas para mejorar el funcionamiento del Ejecutivo porteño. “Él siempre pide más, pero son discusiones normales”, afirmó.

En esa misma intervención, Jorge Macri hizo referencia a planteamientos sobre la eficiencia administrativa, la reducción de impuestos y la concesión de los medios públicos de la Ciudad. Según explicó, algunas de estas propuestas surgieron en conversaciones con el expresidente y fueron incorporadas a la agenda de gestión.

La explicación proporcionada por Jorge Macri tenía como objetivo presentar las diferencias existentes como parte de una dinámica política común entre dos líderes que pertenecen al mismo espacio, aunque desempeñan roles diferentes. Sin embargo, las dudas expresadas por Mauricio respecto a su asistencia a la misa del Papa sugieren que el distanciamiento entre ellos va más allá de esas declaraciones.

Esta situación impacta en el PRO, que enfrenta el reto de definir su relación electoral con La Libertad Avanza de cara a las elecciones de 2027, en un contexto donde el oficialismo nacional busca disputarle el poder en la Ciudad. Este distrito representa el principal bastión de gobierno del macrismo y es una parte fundamental de su identidad política.

Mauricio Macri se encuentra en la necesidad de establecer una estrategia que mantenga la autonomía de su partido, sin cerrar la puerta a la posibilidad de un acuerdo con el oficialismo nacional. Por su parte, Jorge Macri requiere consolidar las condiciones políticas que le permitan buscar un segundo mandato. Ambas decisiones están interrelacionadas, aunque no necesariamente alineadas con los mismos intereses.

Las diferencias entre los primos se han integrado en esta negociación. El 30 de octubre, Mauricio Macri admitió públicamente que las conversaciones con La Libertad Avanza no habían logrado avances significativos. La situación en la Ciudad se mantenía como uno de los principales puntos de desacuerdo.

En medio de estas tensiones, la visita de León XIV ha generado una situación no prevista en la planificación política de la celebración. La misa del lunes se perfila como uno de los eventos centrales del viaje apostólico y congregará en Palermo a autoridades de diversos espacios partidarios, así como a miles de fieles.

La invitación extendida por el Gobierno porteño a Mauricio Macri tenía un carácter institucional. Se trata de un ex presidente de la Nación que también ocupó el cargo de jefe de Gobierno de la Ciudad durante dos mandatos consecutivos, entre 2007 y 2015. Su presencia entre las autoridades especiales era coherente con la convocatoria diseñada para la ceremonia.

El inconveniente surgió cuando la invitación se vinculó a la posibilidad de un encuentro con Jorge Macri. La reticencia del expresidente a compartir ese espacio con su primo llevó a que representantes de ambos sectores intervinieran para facilitar su participación en el evento.

En el círculo cercano a Mauricio Macri, fundador del PRO, no se descarta su posible asistencia a la misa del papa León XIV. Sin embargo, hasta el momento no hay una confirmación oficial de que el ex presidente vaya a participar en el evento. La incertidumbre se mantiene a pocos días de la llegada del pontífice a Buenos Aires.

En otro ámbito, se han presentado nuevos conflictos dentro del Gobierno en relación con el dictamen sobre discapacidad, justo antes de la llegada del Papa. Desde la Casa Rosada, se solicitó a Patricia Bullrich que realice modificaciones en el texto, cambios que ella consideró "descabellados". Este episodio se suma a las diferencias existentes con Luis Caputo y a las dudas que surgen en Balcarce 50 sobre el papel de la jefa del bloque libertario.

Por su parte, el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, reafirmó el apoyo de Donald Trump a Argentina, a pesar de la reciente derrota republicana. Lamelas aseguró que el cambio en las mayorías legislativas en el Congreso estadounidense no alterará el compromiso de Washington con el país sudamericano. Además, destacó la existencia de una agenda común con el gobierno de Javier Milei.

En la Casa Rosada, la situación se describe como un laberinto, donde las desavenencias y disputas internas están complicando tanto la política como la economía. El ambiente se caracteriza por la frustración y la falta de cohesión en el equipo. Javier Milei ha solicitado resultados, pero los avances son escasos. La confrontación con Bullrich parece estar acercándose a un punto crítico, mientras que la rigidez del equipo económico ha comenzado a desmoronarse. También se encuentra en discusión el impacto de las elecciones en Estados Unidos.

En el ámbito judicial, la Fiscalía ha rechazado los planteos de nulidad presentados por el abogado de García Furfaro en el caso relacionado con el fentanilo mortal, y ha solicitado que la instrucción continúe. En esta causa, hay 15 personas procesadas, incluyendo a dos ex funcionarias de la ANMAT y el INAME. La fiscal María Laura Roteta calificó como “especulativa” la estrategia del defensor del principal acusado. En el expediente se investiga la muerte de 90 pacientes, y la Cámara de Apelaciones aún no ha resuelto las apelaciones del primer procesamiento dictado por el juez Ernesto Kreplak hace más de un año.

Finalmente, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, planteó nuevas reformas en materia de seguridad, afirmando que “o manda el Estado o mandan las organizaciones criminales”. Durante su recorrido en la inauguración de ExpoSeguridad, solicitó a la Legislatura que respalde los proyectos enviados por el Ejecutivo provincial. Este paquete de medidas será discutido en la sesión del jueves.

Fuente original: Infobae Política.

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