La confianza en el plan de estabilización de Milei se ve afectada por ruidos en el mercado

La estrategia económica del Gobierno enfrenta cuestionamientos tras decisiones que generan incertidumbre, mientras economistas sugieren una recalibración de políticas para evitar una desaceleración que podría perjudicar las perspectivas a futuro.
Economía03/11/2026PoloSurPoloSur

Durante su tiempo en HSBC, Javier Milei recibió un comentario que lo comparaba con Karl Marx debido a su barba larga, lo que lo llevó a afeitarse al ras al día siguiente. Esta anécdota podría reflejar su aversión a ser asociado con el determinismo económico del autor de "El Capital". Marx argumentó que las reglas y contradicciones del capitalismo influyen en nuestras conductas y en la política del Estado moderno. Milei, por su parte, basa su enfoque en la idea de que al resolver los problemas fiscales y monetarios, el resto de la economía y la sociedad se ajustarán de manera automática.

Sin embargo, esta estrategia presenta riesgos evidentes. Tanto en términos técnicos de política económica como en la estrategia política, el plan de estabilización ha llevado a Milei a enfrentar realidades diferentes a las que había anticipado para 2023. En el pasado, el economista había pronosticado que la inflación comenzaría a mostrar cifras de cero en agosto, pero la situación actual es muy distinta. Los pronósticos de crecimiento del PBI, que antes estimaban un aumento del 2,5% para este año, ahora se han revisado a menos del 1%. Además, el Gobierno anunció recientemente que implementaría un impuesto a las Ganancias sobre la compraventa de Cedears para aumentar la recaudación, aunque tuvo que retractarse tras la reacción negativa en el mercado.

Economistas con experiencia, como Ricardo Arriazu y Domingo Cavallo, han señalado la necesidad de ajustar la política económica. Ambos coinciden en que ha aumentado el riesgo de que una desaceleración de la actividad económica afecte las posibilidades de Milei en las elecciones de 2027. Arriazu critica en particular la política de financiamiento de la Secretaría de Finanzas, argumentando que el Gobierno ha manejado mal la situación al absorber 18 billones de pesos adicionales. Esta decisión ha incrementado la deuda y ha reducido el crédito interno. En un país como Argentina, que enfrenta una escasez de crédito, surge la pregunta de por qué continuar comprando bonos del Tesoro, especialmente cuando el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSeS es el principal tenedor de préstamos a largo plazo.

Cavallo critica el temor del Gobierno respecto a que los pesos que permanezcan en la economía, como resultado de la compra de dólares por parte del Banco Central, puedan impulsar la inflación. Según el ex ministro, una posible crisis cambiaria, derivada de la falta de reservas suficientes para afrontar una economía global más incierta antes de lograr una reducción efectiva de la inflación, sería más perjudicial que la emisión de pesos destinada a adquirir reservas.

El equipo económico, por su parte, sostiene que los economistas están equivocados en su análisis. Santiago Bausili, presidente del Banco Central, afirmó la semana pasada que el mercado ya tiene descontada una derrota de Donald Trump en las próximas elecciones y que la asistencia de Washington al gobierno de Javier Milei se mantendrá, independientemente de si hay una mayoría republicana o demócrata en el Congreso. Además, Bausili indicó que la volatilidad financiera en torno a una elección no se debe a la incertidumbre sobre su resultado, sino a la fragilidad de los fundamentos económicos. En este sentido, consideró que Argentina se encuentra en mejores condiciones para enfrentar una corrida cambiaria en 2027, ya que actualmente la economía dispone de más dólares y menos pesos que puedan presionar el tipo de cambio.

Este martes, el dólar alcanzó un valor de $ 1.550, mientras que el Banco Central no realizó compras de divisas en cuatro de las últimas seis jornadas, incluyendo la del martes. En esa misma jornada, el riesgo país aumentó, cerrando en 831 puntos básicos. Para poner esto en perspectiva, cuando Luis Caputo presentó su programa financiero para 2027 en julio, el índice se encontraba en 403 puntos.

Un economista vinculado al peronismo ofrece una posible explicación para esta situación. Asegura que la política del Gobierno no genera certezas en el ámbito institucional, lo que erosiona la confianza en el modelo actual y provoca un incremento en el riesgo país.

Un estudio reciente de la consultora Eco Go aborda este tema al realizar una comparación detallada entre la estabilización económica de Perú bajo el liderazgo de Alberto Fujimori en 1990 y la de Javier Milei en 2023. El contexto inicial en Perú fue más crítico que el de Argentina, enfrentando problemas como el terrorismo, la hiperinflación, la dolarización de la economía y una inflación de un solo dígito que se logró alcanzar siete años después de implementar el plan.

El proceso de estabilización en Perú fue gradual. La remonetización de la economía, un concepto que Milei ha popularizado, se llevó a cabo en una segunda fase y solo después de que el Banco Central adquiriera una cantidad significativa de reservas mediante la emisión de soles y el incremento del crédito en moneda local.

Existen notables diferencias entre la situación argentina y la peruana. La más significativa radica en que Javier Milei ha centrado su estrategia en la apreciación del peso, a diferencia de Alberto Fujimori, quien se enfocó en la valorización del sol. Según un análisis de la Fundación Ecosur, a los 33 meses de iniciado el plan de estabilización en Argentina, el dólar se depreció un 27% en comparación con la inflación, mientras que en Perú esa cifra fue solo del 2,7%.

Otra diferencia importante es que las normativas establecidas tras la hiperinflación en Perú lograron perdurar incluso después de que aquellos que habían liderado la crisis con el gobierno anterior se retiraran del poder. Alan García, quien rompió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y declaró el default en la década de 1980, regresó a la presidencia dos décadas después y mantuvo el mismo rumbo económico. Eco Go señala que “una estabilización comienza a considerarse realmente como un régimen cuando el cumplimiento de los contratos no depende de quién gane una elección”.

Un estudio reciente de Equilibra indica que la proyección más probable para el próximo año es que no se realicen las PASO y que Milei llegue a la contienda electoral en una posición competitiva. Se estima que la economía crecería un 0,6% este año y un 1,5% el año siguiente. Sin embargo, surge la inquietud sobre si el mercado comenzará a cuestionar la posibilidad de que Milei no logre la reelección.

¿Cuál sería el impacto del riesgo de que Milei no sea reelecto en este plan de estabilización? Este es el Rubicón que Argentina aún no ha cruzado, a diferencia de Perú, Chile y Brasil. En ninguno de estos casos, el éxito de la estabilidad económica requirió un determinismo absoluto, sino más bien la construcción de certezas y consensos en torno a ella.

Fuente original: Clarín Economía.

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