Estados Unidos lanza el Escudo de Las Américas para abordar el narcotráfico en la región

En marzo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó el Escudo de Las Américas, una iniciativa que busca establecer una alianza regional para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, con la participación de 12 países de América Latina.
Tecnología25/10/2026PoloSurPoloSur

Durante el anuncio, Trump estuvo acompañado por los presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago, quienes se reunieron en una mesa, mientras que Chile participó como observador. La adhesión formal de Chile al Escudo de Las Américas se concretó en septiembre de ese mismo año, lo que marcó un hito en la expansión de esta iniciativa.

Actualmente, el número de países que integran el Escudo de Las Américas ha crecido a 17, con la reciente incorporación de Colombia, bajo la presidencia de Abelardo de la Espriella, y Perú, con Keiko Fujimori, tras sus respectivas victorias en las elecciones presidenciales. Además, Guatemala, Jamaica y Belice se han sumado a esta coalición, mientras que Bahamas permanece como observador. Todos los mandatarios que se han unido a esta propuesta impulsada por Estados Unidos son afines, en términos ideológicos, a la política de Estados Unidos, lo que refuerza la percepción de alineación regional con los intereses estadounidenses.

El economista ecuatoriano Alberto Acosta, quien fue presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador, señala que el Escudo de Las Américas no representa un acuerdo amplio donde todos los países puedan participar, sino que es una propuesta que emana de Washington, relacionada con los intereses estratégicos de Estados Unidos. Acosta describe la iniciativa como vertical, con implicaciones políticas, económicas y militares, lo que sugiere que las decisiones se toman en la capital estadounidense sin un verdadero consenso regional.

Entre los recursos naturales que despiertan el interés de Estados Unidos se encuentra el litio, que figura en la lista de minerales estratégicos. Acosta argumenta que la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado es un pretexto utilizado por Estados Unidos para establecer un control económico que garantice el suministro de estos recursos, que incluyen minerales como el litio y el cobre, esenciales para diversas industrias, incluyendo la tecnología y la energía renovable.

Desde Chile, el economista Fernando Estenssoro, director del doctorado en Estudios Americanos de la Universidad de Santiago de Chile, critica con dureza esta iniciativa, considerándola “nefasta para la soberanía de la región” y enmarcada en la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China. Estenssoro advierte que esta dinámica podría llevar a una mayor dependencia de los países latinoamericanos respecto a las decisiones de Washington, afectando su autonomía y capacidad de decisión en asuntos críticos.

Estenssoro señala que el interés del expresidente Donald Trump se centra en “los recursos naturales, en el petróleo, en el cobre”, así como en los minerales críticos y las tierras raras. Esto se debe a que “Estados Unidos está en el proceso final de su declinación hegemónica, por tanto, ellos consideran que los recursos de nuestro continente, sobre todo Sudamérica, no pueden ir a parar a manos del ‘enemigo’ [China], sino que tienen que quedar en manos de Estados Unidos”.

“Contamos con más de 20 millones de kilómetros cuadrados y nuestros países son privilegiados en todo tipo de recursos naturales. También en tierras raras y en los minerales estratégicos que son necesarios para la digitalización y para las nuevas tecnologías”, comenta Estenssoro sobre el interés de Estados Unidos en los recursos naturales de América Latina.

Estenssoro destaca que en Sudamérica se encuentra “la mayor reserva de petróleo del mundo”, aludiendo a Venezuela. “Tenemos litio, tenemos Amazonía en Sudamérica, una gran fuente de recursos naturales y, además, un recurso en sí mismo porque presta servicios ecosistémicos. Tenemos agua, desde México hasta la Patagonia”, advierte.

En América del Sur, se localiza el denominado “Triángulo del litio”, un área geográfica que abarca Argentina, Bolivia y Chile, donde se concentran la mayor cantidad de reservas mundiales de este mineral. El litio es un componente esencial para almacenar energía en las baterías que alimentan vehículos, teléfonos, plantas solares y otros dispositivos.

Mientras Estados Unidos enfrenta un descenso en su poderío, China continúa en ascenso, según indican los expertos en la materia.

Sudamérica también posee grandes reservas de otro mineral estratégico: el cobre. Este material es de alta demanda en la industria de la construcción, debido a su importancia en la fabricación de cables eléctricos, tuberías y sistemas térmicos. Además, es crucial para la industria automotriz, ya que se utiliza en la fabricación de motores y componentes electrónicos. Chile se posiciona como el principal productor de cobre a nivel mundial, mientras que Perú ocupa el tercer lugar en esta clasificación. En ambos países, China se erige como el principal comprador de este mineral.

No obstante, el interés por el cobre no se limita únicamente a Argentina y Colombia. Aunque estos dos países no han sido actores destacados en la industria del cobre en la región, actualmente están buscando abrirse camino en el mercado global, según una investigación publicada por Mongabay Latam en julio de este año. Este metal tiene un potencial significativo, dado que se estima que el 40% de las reservas mundiales se encuentran en América Latina. Por esta razón, Estados Unidos, China e incluso la Unión Europea están en la búsqueda de nuevas alianzas con naciones de la región.

En la Declaración conjunta sobre la soberanía del hemisferio, emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos el 22 de septiembre de 2026, se destacan los tres pilares del Escudo de Las Américas: económico, de seguridad y coordinación multilateral. En lo que respecta a la economía, se establece que se potenciará “la cooperación económica, explorando mecanismos de control de las inversiones, salvaguardando las cadenas de suministro de minerales críticos mediante un abastecimiento diversificado y confiable; y promoviendo normativas sobre proveedores de confianza para la infraestructura digital, que se apliquen de forma no discriminatoria”.

Acosta comenta que “es un juego de palabras, porque lo que quieren es asegurarse el control de los recursos naturales”, refiriéndose al contenido de la declaración de Estados Unidos. En este marco, menciona los tratados bilaterales de inversiones que el país del norte está firmando con los países que forman parte del Escudo de Las Américas. Como ejemplo, señala el convenio suscrito con Ecuador en marzo de este año, “para asegurar el acceso a los recursos estratégicos”.

El 4 de febrero de 2026, Ecuador y Estados Unidos firmaron un acuerdo marco para la cooperación que abarca el suministro y procesamiento de minerales estratégicos como oro, cobre, plomo y tierras raras, así como manufacturas industriales y productos del sector forestal y maderero. Este acuerdo ha sido objeto de cuestionamientos por parte del Legislativo ecuatoriano.

El cobre se considera un mineral estratégico, y Chile y Perú se encuentran entre los principales productores a nivel mundial. En la imagen, se puede observar una mina de cobre en Panamá.

En marzo de 2026, Chile y Estados Unidos firmaron una declaración conjunta con el objetivo de establecer consultas sobre mecanismos que fortalezcan las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras. En ese mismo mes, Perú y Estados Unidos también suscribieron un memorándum de entendimiento que aborda la cooperación en estos mismos minerales.

Acosta señala que el propósito de estas iniciativas es reducir la influencia de China en el continente. Sin embargo, también destaca un aspecto adicional relacionado con el Escudo de Las Américas: “la militarización de las sociedades”.

Según Acosta, Estados Unidos está aprovechando la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado “para asegurarse el control de nuestros países”. Como ejemplo, menciona “la ley que se aprobó [en Ecuador] hace un par de meses [en agosto]”, que “abre la puerta a la militarización de los territorios donde hay minerales, para romper la resistencia de las comunidades que defienden esos espacios vitales, señalándolos como narcoterroristas de ser del caso”.

En este contexto, Donald Trump, durante su intervención en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, el 22 de septiembre, afirmó que “Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra ‘América’ ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. Y, de ser necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para asegurar los vitales intereses nacionales de Estados Unidos”.

Durante la Asamblea de la ONU, Trump también llevó a cabo una reunión con los presidentes y representantes de los países que forman parte del Escudo de Las Américas que se encontraban en Nueva York. En esta cita, hizo hincapié en la riqueza natural de estos países y les instó a evitar que potencias externas hostiles se apoderen de ella.

Ricardo Soberón, quien fue director ejecutivo de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) en Perú, comparte su perspectiva sobre el significado del Escudo de Las Américas tanto para su país como para el resto de Latinoamérica. Soberón señala que "el costo de haber suscrito ese acuerdo político es demasiado grande para Perú porque acarrea acuerdos sobre inversiones, sobre explotación de minerales estratégicos, una posición frente a China y al puerto de Chancay". A su juicio, hay múltiples aspectos que trascienden la lucha contra la criminalidad y considera que "ha sido un terrible error". Además, critica la falta de diálogo y acuerdos entre los países involucrados.

El exdirector de Devida lamenta que Perú y otras naciones de la región hayan "agachado la cabeza a este acuerdo", el cual, según él, no es vinculante ya que no se trata de un tratado internacional, sino de un acuerdo político. Sin embargo, advierte que "debajo de ese paraguas van a venir una serie de cartas, acuerdos, memorándums de entendimiento".

Soberón también menciona los acuerdos sobre minerales estratégicos que han sido firmados con Argentina, Chile, Perú y Bolivia, y hace referencia a la situación en Venezuela, donde Estados Unidos ha "se adueñado del sector petrolero a partir de una decisión militar". El exjefe de Devida destaca que el Escudo de Las Américas ha logrado "asentar su presencia en la región sin ofertas financieras concretas" y recuerda que iniciativas previas, como el Plan Colombia, contaban con fondos comprometidos. En este caso, sostiene que se trata únicamente de "discursos vacíos de Donald Trump y Marco Rubio, utilizando la mayor presión política posible y los hechos del 3 de enero en Caracas que permiten dar cuenta de lo que es capaz de hacer Estados Unidos en la región".

Soberón también subraya la importancia de los minerales estratégicos y críticos, que son esenciales para el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial.

Alberto Acosta, por su parte, argumenta que el objetivo de Estados Unidos es asegurar el acceso a los recursos minerales necesarios para la tecnología de inteligencia artificial, que requiere una gran cantidad de estos materiales. Acosta señala que "actualmente, el consumo de minerales no solo es para la transición energética, sino que hay otros dos rubros que no siempre aparecen: el armamentismo y la inteligencia artificial".

En lo que respecta a la fabricación de armamento, se requiere el uso de minerales específicos de alta calidad, lo mismo ocurre con el desarrollo de inteligencia artificial. Entre los minerales utilizados en la producción de armas se encuentran el grafito, cobalto, aluminio, litio, manganeso y tierras raras, entre otros. Por su parte, en el ámbito de la inteligencia artificial se destacan el cobre, litio, níquel, cobalto y tierras raras. Según Acosta, “Ambas cosas tienen mucho que ver con los intereses de Washington. Estados Unidos es un imperio en decadencia y su talón de Aquiles es la tecnología”.

El economista ecuatoriano señala que la administración de Trump está intentando “disputar espacios tecnológicos con China”, y parte de esta competencia implica asegurar el acceso a minerales estratégicos. “No solo son minerales, agua, biodiversidad, sino que, simultáneamente, Washington cuenta todavía con una gran ventaja comparativa que es su fortaleza militar”, añade Acosta.

Estenssoro también hace hincapié en la competencia por los minerales estratégicos y las tierras raras, y presenta una proyección para los próximos 15 o 30 años, cuando “la escasez de los recursos sea brutal”. “Eso lo saben todas las agencias estratégicas, está probado por Naciones Unidas, solo que antes se veía como un futuro muy lejano y, hoy día, está aquí”, sostiene.

En el contexto de la competencia con China por la tecnología, Estenssoro menciona que “los últimos espacios que se están disputando son los microchips”, dado que la industria automotriz, que solía ser la gran industria de Estados Unidos y Europa, ahora está siendo dominada por marcas chinas. “Es cuestión de tiempo, quizá en cinco años la Boeing sea de capitales chinos. La tendencia es que China va subiendo y Estados Unidos va bajando”, afirma. En este marco, Estenssoro agrega que “el Escudo de Las Américas busca establecer un protectorado económico sobre nuestros países. Es una política de recolonización”.

Por su parte, Ricardo Soberón menciona que, en el caso de Perú, “en términos de minerales tradicionales como oro, plata, níquel, zinc”, lo que busca Estados Unidos es “asegurar las cadenas de suministro”, y en relación a los minerales estratégicos, “generar las condiciones para que las empresas norteamericanas, y no las chinas, sean las que aseguren la compra y venta de esos minerales”.

Se está viviendo un proceso de confrontación empresarial en el que la influencia de China es significativa. Sin embargo, Estados Unidos ha manifestado de manera contundente que en el hemisferio occidental no permitirá que nadie lo reemplace.

Esta información fue publicada originalmente en Mongabay LATAM.

Fuente original: WIRED en Español.

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