Disputa por la neutralidad digital en Brasil en plena campaña presidencial

En el contexto de las elecciones brasileñas, las acusaciones de sesgo contra plataformas digitales se intensifican, con los equipos de Lula y Bolsonaro señalando favoritismos y restricciones en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
Tecnología15/10/2026PoloSurPoloSur

Brasil se encuentra en medio de un debate sobre la neutralidad y la responsabilidad de las plataformas digitales, así como de sus usuarios, en el marco de la campaña presidencial. Los equipos de Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro han denunciado que diversas redes sociales, aplicaciones de mensajería y herramientas de inteligencia artificial (IA) están favoreciendo a su respectivo adversario a través de sesgos, supuestas limitaciones en el uso y facilidades para la difusión de información falsa. A pesar de que las empresas tecnológicas han rechazado estas acusaciones, las autoridades electorales del país han abierto varias investigaciones al respecto.

Tras los resultados de la primera vuelta electoral, Lula y Bolsonaro se posicionaron como los dos candidatos que avanzaron a la segunda ronda de votaciones, programada para el 25 de octubre. Desde ese momento, la intensa competencia por la presidencia se ha trasladado al ámbito digital. El 8 de octubre, el Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) tomó la decisión de ordenar la eliminación de tres publicaciones compartidas por Bolsonaro en X (anteriormente conocido como Twitter). Esta medida fue el resultado de una denuncia presentada por la Federación Brasil de la Esperanza, liderada por el Partido de los Trabajadores (PT), que argumentó que los contenidos constituían propaganda electoral negativa anticipada contra Lula. Entre las publicaciones señaladas, algunas generadas con IA, se encontraban aquellas que vinculaban al actual presidente brasileño con organizaciones criminales.

Durante esa misma semana, el equipo de Lula presentó una queja ante el TSE contra Meta, acusándola de limitar la visibilidad del candidato al impedir la promoción de varias publicaciones en Instagram entre el 9 y el 10 de octubre. Según los representantes de Lula, esta situación podría favorecer a Bolsonaro. En respuesta, las autoridades electorales otorgaron a la compañía un plazo de 48 horas para que explicara lo ocurrido. Meta, la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, admitió que se habían presentado problemas técnicos relacionados con anuncios y publicaciones de la campaña de Lula. Sin embargo, negó que sus sistemas operaran con un sesgo ideológico o que tuvieran la intención de beneficiar a Flávio Bolsonaro. Además, la compañía aclaró que las fallas no se limitaron a Brasil ni a las cuentas del presidente, y reafirmó su compromiso de cumplir con las normas electorales y garantizar un trato equitativo a todos los participantes.

A pesar de las aclaraciones brindadas, quienes realizaron las denuncias consideraron que Meta no había proporcionado la transparencia necesaria en relación a los incidentes y decidieron presentar una nueva queja ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) y la Agencia Nacional de Protección de Datos (ANPD). La controversia se intensificó cuando medios locales reportaron que la herramienta de generación de imágenes de Meta AI, que está integrada en WhatsApp, se negó a crear materiales que incluyeran frases como “Vote Lula 13” y “Vote Lula”, mientras que sí generó imágenes con mensajes como “Vote Flávio 22” y “Vote Flávio”. Al ser consultada sobre las negativas, la herramienta explicó que no podía producir esos contenidos, pero no ofreció un motivo específico.

Esta disparidad en los resultados avivó las sospechas de la campaña de Lula sobre un posible sesgo político en la herramienta. En respuesta a esta situación, la coalición Brasil Pronto Pra Mais presentó una nueva solicitud ante el TSE para denunciar el comportamiento de la inteligencia artificial de Meta. La empresa, por su parte, afirmó haber implementado medidas para impedir temporalmente la generación de imágenes que promuevan candidaturas durante el periodo electoral en Brasil.

En una línea similar, esta semana la coalición Brasil Pronto Pra Mais también presentó una denuncia relacionada con las respuestas de Gemini y el modo de búsqueda con inteligencia artificial de Google. Según la acusación, estas herramientas atribuyeron al presidente Lula declaraciones que él no había realizado en relación con el crimen organizado y el terrorismo. El presidente del TSE, el ministro Kassio Nunes Marques, ordenó a Google Brasil que presentara explicaciones en un plazo de 24 horas. Asimismo, otorgó ese mismo plazo a la coalición para que aportara documentación que respaldara sus acusaciones.

Por otro lado, el equipo de campaña de Bolsonaro denunció por supuesta desinformación al canal de WhatsApp denominado “Exército de Lula”, que cuenta con más de cuatro millones de seguidores y se dedica a difundir mensajes de apoyo al mandatario. En este caso, el TSE desestimó las acusaciones y autorizó que el canal continuara operando. En medio de este conflicto, el TSE convocó a los representantes de las campañas de Lula y Flávio Bolsonaro para advertirles sobre el riesgo de que la contienda electoral se convirtiera en una sucesión de litigios destinados a eliminar contenidos, una práctica que podría limitar la libertad de debate.

De acuerdo con información proporcionada por AFP, el tribunal electoral de Brasil ha registrado un total de 162 recursos judiciales tras la primera vuelta de las elecciones, una cifra que supera en más de tres veces la cantidad reportada en el mismo periodo de las elecciones de 2022. Este aumento resalta el rol central que desempeñan las plataformas digitales en la formación de opiniones y su influencia sobre los votantes en una contienda electoral tan reñida.

Además, esta situación subraya la importancia de exigir responsabilidades a los actores políticos por el uso que hacen de las herramientas digitales. También es fundamental definir las obligaciones que tienen las plataformas en relación con la visibilidad de los mensajes políticos, la creación de imágenes electorales y la producción de respuestas que podrían presentar información falsa como si fuera verdadera.

Fuente original: WIRED en Español.

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