
Milei y Melella ajustan con el gas: el costo de la crisis vuelve a caer sobre la gente
Polo Sur
Mientras Javier Milei avanza a nivel nacional con el recorte de subsidios al gas y el desmantelamiento del régimen de Zona Fría, en Tierra del Fuego Gustavo Melella aplica aumentos brutales sobre el gas envasado que impactan directamente en los sectores más vulnerables de la provincia.
Distintos discursos.
Distintas banderas políticas.
Pero el mismo resultado:
❄️ el ajuste energético termina cayendo sobre la población.


El Gobierno nacional impulsa una reforma que elimina el criterio de territorialidad para los subsidios al gas y lo reemplaza por un esquema focalizado únicamente en ingresos. Esto implica desconocer una realidad elemental de la Patagonia: el gas no se consume por lujo ni por exceso, sino porque las condiciones climáticas obligan a calefaccionar hogares gran parte del año.
En paralelo, el gobierno provincial de Gustavo Melella comenzó a aplicar un esquema de aumentos escalonados sobre el gas envasado que afectará a más de 6.500 familias fueguinas sin acceso a la red domiciliaria.
El primer incremento ya superó el 100%.
Y el cronograma oficial prevé subas acumuladas cercanas al 275% hacia fines de 2026.
En otras palabras:
🔥 Milei ajusta quitando subsidios a toda la Patagonia.
🔥 Melella ajusta aumentando el gas a los sectores más vulnerables de Tierra del Fuego.
Los dos terminan golpeando exactamente sobre el mismo lugar:
el bolsillo de quienes necesitan calefaccionarse para vivir.
La contradicción política se vuelve todavía más evidente porque ambos gobiernos justifican sus medidas en nombre del “equilibrio fiscal” y la “sustentabilidad económica”, mientras evitan discutir con la misma intensidad otras estructuras de gasto político y funcionamiento estatal.
En el caso nacional, el ajuste energético forma parte de un modelo económico basado en apertura de importaciones, caída del consumo y reducción del gasto público.
En el plano provincial, la situación aparece agravada por una estructura estatal cada vez más pesada, fuerte dependencia del gasto corriente y un gobierno que se resiste a revisar el tamaño de su aparato político mientras traslada el costo de la crisis a la sociedad.
El problema es que en Tierra del Fuego el gas no es un servicio más, es una necesidad básica de supervivencia.
Y por eso el impacto social puede ser enorme:
⚠️ más pobreza energética,
⚠️ más deterioro económico,
⚠️ menos consumo,
⚠️ más presión sobre familias trabajadoras.
La paradoja es cada vez más fuerte:
una provincia productora de gas, en la Patagonia, termina castigando económicamente a quienes más necesitan calefaccionarse.
Mientras tanto, la política continúa enfrascada en peleas institucionales, disputas de poder y confrontaciones permanentes, mientras el costo real de la crisis empieza a sentirse cada vez con más fuerza en los hogares fueguinos.
Porque más allá de los discursos ideológicos, la realidad termina mostrando algo incómodo:
cuando llega el momento del ajuste, Milei y Melella terminan aplicando la misma lógica sobre la energía y el gas.



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