
Apostó contra la Isla y perdió: Las acciones de Mirgor caen en picada por la fuga de inversiones fuera de la isla
Polo Sur
La caída del valor de la acción de Mirgor no es un accidente de mercado ni un fenómeno coyuntural aislado. Es la consecuencia directa de una estrategia empresarial que decidió desanclarse de su principal ventaja competitiva: Tierra del Fuego.
Durante años, la compañía construyó su crecimiento sobre un esquema industrial sólido en la provincia, con integración productiva, escala y previsibilidad. En 2018, ese modelo explicaba el 85% de su estructura de negocios. Era, en términos técnicos, un core claramente definido, con sinergias operativas y posicionamiento estratégico.
Sin embargo, bajo la conducción de José Alonso, el grupo decidió virar hacia un proceso de diversificación agresiva fuera de la isla. La narrativa fue ambiciosa: “cambiar el rumbo”, expandirse, reducir dependencia. En la práctica, eso implicó desinvertir progresivamente en su base industrial fueguina, llevándola a representar apenas el 45% en 2025.


El problema no fue diversificar. El problema fue hacerlo mal.
La expansión hacia nuevos sectores y geografías no solo careció de la maduración necesaria, sino que además se financió con un nivel de apalancamiento que hoy se vuelve crítico: más de 650 millones de dólares en deuda, asociados a negocios que no lograron despegar ni generar los flujos esperados.
El resultado está a la vista:
- Pérdida de foco estratégico
- Deterioro en la confianza del mercado
- Caída sostenida en la cotización
- Estructura financiera tensionada
Mientras tanto, la isla —su base histórica— fue perdiendo peso relativo dentro del holding. Justamente el único ecosistema donde Mirgor tenía ventajas claras: régimen industrial, conocimiento operativo, capital humano especializado y una red productiva consolidada.

En términos de gestión, lo que ocurrió es un caso clásico de “descalce estratégico”: abandonar el núcleo rentable para perseguir oportunidades inciertas, sin capacidades distintivas ni timing adecuado.
Hoy, el mercado está haciendo lo que siempre hace: ajustar expectativas.
La caída de la acción refleja algo más profundo que un mal trimestre. Refleja una pérdida de credibilidad en la dirección estratégica del grupo. Porque cuando una empresa abandona su base sin construir una nueva con solidez, queda en tierra de nadie.
Y eso es exactamente lo que está pasando.
Mirgor apostó a que el futuro estaba fuera de Tierra del Fuego. Redujo su exposición en la isla, diluyó su identidad industrial y se embarcó en negocios que todavía no funcionan. El resultado no es una transición: es una fragilidad estructural.
Paradójicamente, aquello de lo que quiso desprenderse —la isla— era lo que le daba estabilidad. Hoy, con la acción en caída y una deuda pesada sobre los hombros, la pregunta ya no es si la estrategia fue equivocada, la pregunta es cuánto más le va a costar corregirla.


Conflicto en los puertos: crece el malestar entre los empresarios por la parálisis del comercio exterior

Quién es Joyce Wong, la nueva auditora de las cuentas de Argentina para el FMI

Platense se quedó sin DT a una semana de la Libertadores: Walter Zunino dejó su cargo


Las importaciones vía courier de ropa, electro y juguetes ya equivalen al 40% de lo que venden los shoppings

Tragedia en Neuquén: un nene de 6 años murió ahogado en una pileta de tratamiento de líquidos cloacales



