
Milei pierde el control de la inflación: marzo pegó un salto al 3,4% y preocupa
Polo Sur
El número no es menor: implica el fin de la “meseta” del 2% que se había sostenido durante enero y febrero (2,9% en ambos casos) y vuelve a instalar la preocupación sobre la dinámica inflacionaria en la Argentina.
Un salto impulsado por educación y transporte

El mayor impacto del mes estuvo en el rubro Educación, que registró una suba del 12,1%, muy por encima del promedio general. Si bien se trata de un aumento estacional vinculado al inicio del ciclo lectivo, el nivel alcanzado superó ampliamente lo esperado.
En segundo lugar apareció Transporte, con un incremento del 4,1%, impulsado principalmente por el aumento de combustibles, tarifas y pasajes. En este punto, el arrastre del contexto internacional también juega su papel: el precio de los combustibles acumuló subas cercanas al 23% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, trasladándose directamente a la economía doméstica.
Otros rubros clave también mostraron presión:
- Vivienda, agua, electricidad y gas: 3,7%
- Alimentos y bebidas no alcohólicas: 3,4%
- Recreación y cultura: 3,4%
- Indumentaria: 3,1%
- Comunicación: 2,9%
En contraste, los menores aumentos se registraron en equipamiento del hogar (1,3%) y bienes y servicios varios (1,7%), aunque lejos de compensar la presión general.

El peso de los regulados
Un dato central del informe es el comportamiento de los precios regulados, que subieron un 5,1%, por encima del promedio. Tarifas de servicios, transporte y educación explican buena parte de la aceleración inflacionaria.
En paralelo, la inflación núcleo —que excluye factores estacionales y regulados— se ubicó en 3,2%, apenas por debajo del índice general, lo que refleja que la inercia inflacionaria sigue firme y no logra perforar el piso del 3%.
Un golpe a la estrategia económica
El 3,4% de marzo representa más que un número: es un problema político y económico para el Gobierno. La gestión venía sosteniendo una narrativa de desaceleración inflacionaria que ahora queda en tensión.
El quiebre de la barrera del 3% no solo complica las expectativas, sino que también reduce el margen de maniobra del equipo económico en un momento clave de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
El organismo ya proyecta que la inflación de 2026 podría ubicarse por encima de las metas oficiales, y este dato refuerza esa mirada. Para el mercado, la incógnita ahora pasa por abril: si el índice no logra volver a la zona del 2%, el escenario podría volverse aún más complejo.
La inflación que no da tregua
Más allá de las explicaciones técnicas -estacionalidad, regulados o contexto internacional-, el dato vuelve a confirmar una realidad que se siente en la calle: la inflación sigue siendo el principal problema económico de los argentinos.
El aumento sostenido de precios impacta directamente en el consumo, en el costo de vida y en la capacidad de las familias para sostener su día a día. Y aunque el Gobierno apuesta a una desaceleración gradual, marzo dejó en claro que el camino está lejos de estabilizarse.
El desafío ahora no es solo bajar la inflación, sino recuperar la previsibilidad. Porque en la Argentina, cada punto que sube el índice no es solo un número: es una presión más sobre el bolsillo.



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