
La titular de la "fábrica de ñoquis" respaldó el desesperado maquillaje berreta de Melella
Polo Sur
En el marco de la apertura de sesiones legislativas, la presidenta de la Agencia de Innovación de Tierra del Fuego, más conocida como la Fabrica de Ñoquis Analía Cubino, salió a respaldar el paquete de medidas anunciado por el gobernador Gustavo Melella para “modernizar” y simplificar los trámites administrativos del Estado provincial. Con tono enfático, aseguró que “hoy el Estado tiene que estar más cerca que nunca de la ciudadanía” y prometió avances concretos como la habilitación de un portal digital para que cualquier persona pueda realizar trámites en línea.
Sin embargo, más allá de las declaraciones y los anuncios, la credibilidad de la funcionaria en materia de innovación y desarrollo tecnológico arrastra antecedentes difíciles de ignorar.
Cubino habló de metas para este año y de transformaciones hacia adentro del Estado, señalando que se avanzará en modificaciones legales y en nuevos formatos de acceso a la información. Pero la experiencia reciente deja más interrogantes que certezas. El caso más emblemático es el chatbot “Malvina”, presentado como una herramienta innovadora para mejorar la comunicación con la ciudadanía y que nunca logró funcionar adecuadamente ni integrarse a sistemas reales de inteligencia artificial. El proyecto quedó en anuncios y demostraciones, sin impacto efectivo en la vida cotidiana de los fueguinos.
A esto se suma la gestión digital de turnos hospitalarios, que continúa siendo objeto de fuertes quejas por parte de la comunidad. Las dificultades para obtener atención médica, los problemas en la asignación de turnos y la falta de respuestas ágiles contrastan con el relato de modernización y eficiencia administrativa que hoy se intenta reinstalar.
En este contexto, las nuevas promesas de simplificación de trámites y digitalización despiertan escepticismo. Resulta llamativo que una funcionaria cuya gestión exhibe resultados cuestionados en materia tecnológica sea ahora la encargada de garantizar una profunda transformación del Estado.
Cabe recordar que la Fabrica de Ñoquis ya se gasto 20mil millones de pesos desde su creación y ya cuenta cerca de 300 personas afectadas sin dar cuenta de roles específicos, ya que se cree que en realidad es un aguantadero de militantes de Forja.
La narrativa oficial insiste en que el Estado debe “dejar de mirarse a sí mismo” y ponerse al servicio de la gente. Sin embargo, la percepción social muestra que los problemas estructurales en atención, sistemas informáticos y calidad de servicios siguen vigentes y siguen siendo un desastre.
El anuncio de un nuevo portal ciudadano y de reformas internas podría representar una oportunidad real de mejora. Pero hasta que no existan resultados concretos, medibles y verificables, las declaraciones corren el riesgo de quedar como un nuevo capítulo en una larga lista de promesas incumplidas.
Modernizar el Estado no es enunciar metas, sino demostrar capacidad de ejecución. Y en ese terreno, los antecedentes de la actual gestión tecnológica provincial generan más dudas que expectativas.




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