Los precios de los alimentos a nivel global disminuyen en octubre, pero aún superan los niveles de 2022

En octubre, el índice de precios de la FAO se ubicó en 133,9 puntos, impulsado por la baja en los precios de granos tras la cosecha en Estados Unidos y la mejora en la situación del mar Negro. No obstante, la inflación interanual sigue siendo alta, afectando a millones de argentinos.
Economía06/11/2026PoloSurPoloSur

El índice general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) descendió a 133,9 puntos en octubre, influenciado por el repliegue en los precios de los granos tras la cosecha en Estados Unidos y la distensión en el mar Negro. Sin embargo, el encarecimiento interanual persiste, sostenido por el impacto de las lluvias en Brasil. En este contexto, la pobreza en Argentina alcanzó el 45,4% con ponderadores actualizados, afectando a 21,1 millones de personas, lo que resalta la gravedad de la situación económica en el país.

A nivel global, los precios de los alimentos experimentaron un leve descenso en octubre, impulsados por una menor demanda de importaciones, lo que contribuyó a las caídas mensuales en las cotizaciones de cereales, productos lácteos y carne. A pesar de esta baja, los precios se mantienen aproximadamente un 6% por encima de los niveles de hace un año, según el informe de la FAO. El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO, que evalúa mensualmente los precios internacionales de una canasta de productos alimenticios básicos, registró un promedio de 133,9 puntos en octubre, lo que representa una disminución respecto a los 135,6 puntos de septiembre. Cabe subrayar que, aunque el índice se sitúa un 5,9% por encima del registrado un año anterior, se encuentra un 16,4% por debajo del máximo alcanzado en marzo de 2022.

En cuanto a las materias primas agrícolas, se observó un descenso significativo en el índice de precios de los cereales de la FAO, que se contrajo un 4,5% en comparación con septiembre, ubicándose un 12,6% por debajo del dato interanual. Este ajuste estuvo determinado por la caída en los precios del trigo y el maíz, en un contexto de escasa liquidez por parte de los compradores y mejores proyecciones de oferta de cosecha en Argentina. La situación refleja un escenario complejo para los productores y consumidores, quienes deben enfrentar la volatilidad de los precios en un mercado global incierto.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indicó en un comunicado que las expectativas de una relajación de las restricciones a los flujos de exportación del mar Negro se han sumado a la presión a la baja sobre los precios de los alimentos. Sin embargo, las continuas interrupciones en la logística del mar Negro han limitado el descenso de estos precios, lo que refleja la complejidad del contexto actual en el comercio de productos alimenticios.

En cuanto al desglose por producto, los precios del maíz han mostrado una tendencia a la baja tras haber alcanzado en septiembre su nivel más alto en tres años. Este descenso se debe al avance de la cosecha en Estados Unidos, a las expectativas de una oferta abundante en Sudamérica y a las perspectivas de un cese de las tensiones en la región del mar Negro, que han influido en el mercado de este insumo fundamental.

Por otro lado, el índice de precios de los aceites vegetales experimentó un aumento del 0,3%. Este incremento fue impulsado por el aumento en las cotizaciones del aceite de soja y de girasol, que compensaron con creces la caída registrada en los precios del aceite de colza, reflejando la volatilidad que caracteriza a este sector.

En el caso del azúcar, se registró un cuarto incremento mensual consecutivo, con un aumento del 6,6% en octubre, alcanzando niveles que no se veían desde diciembre de 2024. Este repunte se debe a la situación climática en Brasil, donde las fuertes precipitaciones han paralizado las tareas de molienda y cosecha. Con este impulso, el insumo acumula un incremento interanual del 28,8%, lo que resalta la importancia de las condiciones climáticas en la producción agrícola.

Por su parte, los rubros de lácteos y carnes también han contribuido a la desaceleración del índice general de la FAO. El segmento lácteo retrocedió un 1,1% mensual, empujado por la debilidad de la manteca y el queso, que se ha visto afectada por una sobreoferta y la cautela de los compradores, lo que ha absorbido la firmeza de la leche en polvo. En tanto, la carne cedió un 1,2% debido a caídas en los precios de porcinos, ovinos y vacunos, aunque se retuvo un leve margen positivo en el balance interanual, lo que indica una dinámica compleja en el mercado de proteínas.

El dólar blue experimentó su primera disminución semanal en un mes, cerrando nuevamente por debajo del tipo de cambio minorista. Esta tendencia se observó en un contexto donde el dólar MEP superó los $1.580, mientras que el CCL registró una baja, alejándose de los $1.700.

En general, el dólar volvió a incrementar su valor, consolidando su apreciación mensual. A nivel global, el dólar se fortaleció tras la publicación de un sólido informe de empleo en Estados Unidos.

En cuanto al dólar blue, se reportó su cierre este viernes 6 de noviembre, así como el tipo de cambio minorista en la misma fecha.

Fuente original: Ámbito.

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