
El riesgo país supera los 800 puntos y el acceso al mercado internacional se complica para Argentina
PoloSur
Con el riesgo país superando los 800 puntos, Argentina enfrenta un mercado cerrado que dificulta el acceso a financiamiento internacional. El economista Christian Buteler sostiene que el Gobierno "se le fue el tren" al no aprovechar las oportunidades en el inicio del año. Según Buteler, la decisión de esperar a que mejoraran las condiciones económicas fue errónea. En su análisis, influyeron factores como una economía que "dejó de crecer" y un contexto internacional marcado por la política arancelaria de la administración Trump, que presionó los precios y llevó a la Reserva Federal a aumentar las tasas de interés.
En este contexto, Buteler considera que las posibilidades de colocar deuda a una tasa razonable se han reducido significativamente. Advierte que, a menos que el Gobierno esté dispuesto a aceptar tasas mucho más altas que las que se habrían pagado en enero, la situación seguirá siendo complicada. Por su parte, Gustavo Neffa, director de Research for Traders, relativiza la noción de que se cometió un error. Recuerda que el riesgo país había bajado a menos de 450 puntos, aunque de manera temporal, antes de que se desatara una tormenta internacional de tasas y se produjeran "errores no forzados" por parte del Gobierno, sumados a un tercer trimestre recesivo.


Neffa argumenta que la colocación de un bono de manera aislada no resolvería la situación, ya que Argentina necesita renovar sus vencimientos de deuda cada seis meses, en enero y julio. "Argentina necesita un rollover sostenido, como hacen todos los demás países de la región", enfatiza. A mediados de octubre, en Washington, surgieron voces que sugirieron que el Gobierno debería haber buscado financiamiento incluso a un costo mayor, cuando el riesgo país rondaba los 700 puntos básicos. La idea de abrir todas las ventanillas del mercado, a pesar del contexto global incierto, parecía poco probable, pero no se descartaba en ese momento. El argumento se fundamentaba en que Estados Unidos, con una deuda del 128% del PBI y un déficit superior a seis puntos, continuará absorbiendo financiamiento global, mientras que Argentina, sin acceso al crédito y con reservas bajas, no tiene la capacidad de elegir la tasa de interés.
Han transcurrido poco más de dos semanas, y con el riesgo país situado en 852 puntos, la posibilidad de un rescate por parte de Estados Unidos se torna aún más remota. Sin embargo, en el ámbito financiero persiste la esperanza de regresar a niveles anteriores, lo que lleva a considerar, en última instancia, una emisión limitada de aproximadamente 1.000 millones de dólares, que no evidencie una fuerte necesidad de financiamiento, y esperar la respuesta del mercado.
El Gobierno argentino mantiene su confianza en el plan financiero proyectado para 2027, impulsado por un significativo ingreso de capitales. Por esta razón, prefiere no aceptar una tasa de interés elevada, además de contar con un acuerdo de recompra de 6.000 millones de dólares y el respaldo del Tesoro de Estados Unidos, aunque la viabilidad de este recurso es cuestionada. En realidad, la herramienta utilizada por el Tesoro en 2025, el Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF), no requiere de aprobación legislativa.
En este contexto, la consultora 1816 afirmó que "Trump conserva su capacidad de ayudar a Argentina", a menos que el Congreso modifique la normativa que regula dicho fondo y el Presidente no logre vetar dicha modificación. El desafío radica en el costo político que esto implica. Los demócratas ya habían presentado en ambas cámaras un proyecto para suspender el swap con Argentina, y con la nueva mayoría podrían impulsar investigaciones sobre la operación de 2025 desde las comisiones que supervisan al Tesoro.
A esta incertidumbre se suma otra: la continuidad de Scott Bessent, quien fue clave en el rescate de 2025. Hace un mes, el secretario del Tesoro respondió "por supuesto" cuando se le preguntó si volvería a asistir a Argentina, pero tras la reciente derrota, algunos analistas no descartan que Trump reorganice su gabinete. En este sentido, el economista Alberto Ades planteó la duda en dos etapas: si Bessent se queda, y en ese caso, qué margen tendrá para repetir medidas tan políticamente arriesgadas como las implementadas el año pasado.
Asimismo, 1816 coincide en que "habrá que seguir atentos a cualquier novedad en torno a la figura de Bessent". Las necesidades de financiamiento para 2027 son significativas. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estima que, si el Gobierno no logra colocar deuda en el mercado, el Tesoro podría necesitar adquirir 12.500 millones de dólares al Banco Central el próximo año, a lo que se suman pagos netos a organismos internacionales por otros 4.000 millones de dólares, de los cuales 2.700 millones corresponden al Fondo Monetario Internacional (FMI).
La visión de los bancos locales sobre la decisión del Gobierno de no haber salido al mercado anteriormente es más cauta. Un analista de una entidad bancaria expresó que "sin dudas hubiese sido deseable que salgan a emitir deuda en los mercados globales a 400, 500 o máximo 600 puntos básicos". Según este experto, cualquier cifra superior a 600 puntos básicos resulta excesiva para realizar colocaciones en el mercado. Además, descartó la posibilidad de emitir deuda en este momento "solo por el hecho de que mañana va a estar peor" y estableció un umbral, indicando que consideraría una ventana de emisión con tasas de "9 y algo por ciento" en dólares, algo que no considera probable antes de las elecciones.
En otra entidad financiera, la postura es aún más contundente. Una fuente de este banco afirmó que "el Gobierno no tiene posibilidad de emitir con este riesgo país". Desde su perspectiva, el equipo económico buscará realizar operaciones puntuales, como ha sido la tendencia en los últimos años, pero no se aventurará a emitir un bono que presente una tasa de interés de dos dígitos: "Ni 10, ni 11, ni 12%".
En cuanto al panorama externo, las proyecciones entre las distintas entidades no son coincidentes. Uno de los bancos consultados anticipa al menos dos incrementos más en la tasa de interés en Estados Unidos, uno antes de finalizar el año y otro en el primer trimestre de 2027. Sin embargo, advierten que la Reserva Federal tiene "la sábana bastante corta" debido al peso de la deuda estadounidense.
Por otro lado, Buteler sostiene que el final del conflicto en el Golfo podría resultar en una disminución de los precios del petróleo y, por ende, en un alivio de las tasas. A pesar de que una posible derrota de los republicanos podría generar un entorno más favorable para los países emergentes, con un límite al déficit fiscal, un dólar más débil, tasas de interés a largo plazo más bajas y un cierre anticipado del conflicto en Medio Oriente, esto no necesariamente tendría un impacto directo en Argentina debido a su contexto local.
"A medida que te vas acercando a las elecciones en el país, la incertidumbre va a ir creciendo", advirtió Buteler. Esta creciente incertidumbre podría traducirse en una caída de los bonos y un aumento del nivel de riesgo país. Por su parte, Neffa coincide en que el nivel actual del riesgo país responde principalmente a las circunstancias políticas. "Si vos me das un escenario donde hay una gran probabilidad de que estas políticas económicas continúen, no vas a tener un riesgo país de alrededor de 700 puntos, vas a tener un riesgo país de 500", afirmó.
Ignacio Abuchdid, presidente del grupo IEB, expresó en la red social X que un riesgo país superior a los 800 puntos es "un verdadero disparate". Según Abuchdid, esta cifra "está completamente desconectada de los fundamentos macroeconómicos argentinos". Agregó que, en su opinión, la razón detrás de esta situación es principalmente política, ya que "el mercado está sobredimensionando de manera extraordinaria el riesgo electoral". Considera que los activos argentinos están cotizando como si la victoria de Kicillof fuera un hecho, una hipótesis que él califica de "completamente injustificada".
Con el mercado cerrado y el respaldo de Washington bajo el escrutinio del nuevo Congreso, la atención se centra nuevamente en la acumulación de reservas. Una fuente bancaria consultada indicó que "lo mejor que puede hacer el Gobierno es acelerar la compra de reservas". Esta fuente enfatizó que "no pueden bajar el ritmo", sugiriendo que es crucial mantener un flujo constante en la adquisición de dólares.
En la misma línea, otro economista que prefirió permanecer en el anonimato criticó que el Gobierno no mantenga un ritmo continuo en las compras de dólares. Alertó que la devaluación "no te va a salvar" si no se implementan de manera oportuna la reducción de impuestos, la desregulación y la inversión en infraestructura.
Días antes de las elecciones, Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), mostró confianza en que el respaldo estadounidense hacia Argentina continuará. "El gobierno americano va a hacer lo necesario. Ya lo hizo en 2025", afirmó ante un grupo de periodistas.
Díaz opinó que si en 2027 se mantiene la continuidad, "ya sea con Milei o con un presidente argentino de esa misma característica", la relación entre ambos países no experimentará cambios significativos, al menos bajo la administración de Trump.
Además, Díaz destacó el cambio en las herramientas de financiamiento que ofrece Washington. Según sus explicaciones, la Corporación Financiera de Desarrollo (DFC) está considerando destinar hasta 20.000 millones de dólares a proyectos en Argentina, y actualmente evalúa alrededor de 25 iniciativas. Este monto es independiente de los 7.000 millones de dólares que ya han sido comprometidos por el Eximbank, de los cuales 6.000 millones están destinados a un proyecto de GNL y 1.000 millones a infraestructura del corredor que busca facilitar el transporte de minerales hacia el Atlántico.
Aunque no se trata de desembolsos directos al Estado argentino, sino de garantías, seguros, préstamos y aportes de capital, el presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham), Díaz, interpretó esta situación como un cambio en comparación con el momento en que la capacidad de crédito para Argentina "era nula".
Sin embargo, el punto débil radica en el Congreso estadounidense. La continuidad del Eximbank, que vence el 31 de diciembre, aún no ha sido aprobada para su renovación por diez años. El CEO de Amcham considera que el resultado electoral no debería ser un factor decisivo, dado que el organismo ha funcionado bajo administraciones de ambos partidos. No obstante, advirtió que "hoy los demócratas no son los mismos de Clinton y Obama", y que la Casa Blanca, con un Congreso adverso, deberá manejar una agenda con múltiples frentes abiertos al mismo tiempo.
En Washington, existe la esperanza de que los demócratas adopten una postura que favorezca la profundización de las relaciones con Argentina. Esta intención se refleja en diversas iniciativas, como el Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI), el instrumento de fortalecimiento y procesamiento de minerales críticos, el Corredor Andes-Atlántico, el financiamiento del Eximbank, la ampliación de la cuota de carne importada y el programa Visa Waiver, entre otros puntos acordados durante la gestión de Trump.
La cúpula política estadounidense sostiene que Argentina ahora opera bajo un esquema de libre mercado, lo que genera un entorno favorable para inversiones a largo plazo que la ola azul debería poder sostener. Sin embargo, se escuchó la frase "Business is business" en Estados Unidos, aunque algunos líderes demócratas, como Gregory Meeks y Elizabeth Warren, así como figuras como Abdul El-Sayed, han cuestionado públicamente la asistencia financiera destinada a Argentina y las expresiones de apoyo de Milei hacia la congresista republicana María Elvira Salazar en su campaña en Florida para estas elecciones legislativas. Por otro lado, hay quienes no saben ubicar a Argentina en el mapa.
Los próximos pasos del nuevo Congreso estadounidense serán determinantes para comprobar si la relación bilateral se profundizará en términos estratégicos o si, por el contrario, se verá impulsada mayormente por la afinidad política entre ambos mandatarios.
Fuente original: Ámbito.



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