Javier Timerman analiza el impacto de las elecciones en EE.UU. y la economía regional

El analista internacional Javier Timerman expone cómo las elecciones en Estados Unidos y la situación económica en Brasil afectan a los mercados globales, además de abordar los desafíos que enfrenta Argentina.
Política02/11/2026PoloSurPoloSur

En una reciente entrevista en el programa Modo Fontevecchia, emitido por Radio Perfil (AM 1190), el analista internacional y asesor financiero Javier Timerman compartió su perspectiva sobre el comportamiento de los inversores globales en el contexto de las elecciones en Estados Unidos. Timerman, quien cuenta con más de 40 años de experiencia en el sector financiero de EE.UU. y Wall Street, es el director de la firma AdCap. Durante la conversación, se abordaron temas como la volatilidad en Brasil tras la victoria de Lula, donde se observó un aumento significativo del dólar y una caída en la bolsa que no se había visto desde las crisis de las hipotecas, incluso superando las caídas durante la pandemia. Además, se discutió la situación económica de Argentina en el marco internacional y los desafíos que enfrenta el país.

Javier Timerman, con una sólida formación académica que incluye estudios en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad de Tel Aviv, así como dos maestrías en asuntos internacionales con especialización en Finanzas y Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia, destacó la tendencia de los mercados a favorecer a los candidatos republicanos en el corto plazo. En este sentido, mencionó que, a pesar de que esta lógica puede no ser del todo clara, ha sido una constante en el comportamiento de los mercados desde hace décadas, incluso desde la presidencia de Bill Clinton. Timerman subrayó que, en general, los mercados tienden a reaccionar de manera más positiva ante la perspectiva de un gobierno republicano.

Al ser consultado sobre el impacto de una posible derrota de Trump en las elecciones, Timerman señaló que, en el corto plazo, los mercados tienden a reaccionar de manera favorable a los candidatos republicanos. Sin embargo, advirtió que esta tendencia se limita a los días posteriores a las elecciones y que, a largo plazo, el comportamiento de los mercados puede variar independientemente de los resultados electorales. Además, enfatizó la importancia de la situación fiscal en Estados Unidos, que genera una gran preocupación y está influyendo significativamente en las tasas de interés. Timerman concluyó que, aunque los resultados electorales pueden tener un efecto inmediato, otros factores económicos también juegan un papel crucial en la dinámica de los mercados.

Javier Timerman analizó las posibles implicancias de las elecciones en Estados Unidos, señalando que, en caso de que los demócratas logren ganar la Cámara de Representantes, la situación se tornaría más compleja si también obtienen el control del Senado. En este escenario, habría un presidente perteneciente a un partido y un Congreso dominado por otro, lo que dificultaría la implementación de políticas populistas en términos de gasto o reducción de impuestos. Timerman expresó que, aunque la reacción inmediata a los resultados electorales podría ser intensa, la situación se estabilizaría con el tiempo, ya que los mercados globales han demostrado ser resilientes ante diversos choques externos.

En cuanto a la influencia de estas elecciones en los mercados internacionales, Timerman considera que no tendrán un impacto significativo en el corto plazo. Sin embargo, la situación de Argentina podría ser diferente. Según su perspectiva, un gobierno de Donald Trump debilitado podría ser perjudicial para el país, dado que complicaría la capacidad de Estados Unidos para ofrecer asistencia a Argentina si su presidente enfrenta un Congreso adverso. No obstante, Timerman no comparte esta visión de manera rotunda.

El analista subrayó que la relación entre Argentina y Estados Unidos tiene un componente crucial relacionado con la conexión entre Trump y el presidente argentino Javier Milei. Sin embargo, Timerman sostiene que esta relación no es el único factor que determina el tipo de apoyo que Argentina podría recibir en caso de enfrentar una crisis financiera. A su juicio, las decisiones sobre asistencia financiera dependen más del Tesoro estadounidense y de figuras como Bessent.

Timerman también mencionó la reciente derrota de Lula en Brasil y cómo esto, junto con la postura de México y Canadá, podría influir en la dinámica de las relaciones en el Hemisferio Occidental. En este contexto, considera que Argentina podría adquirir un papel más relevante en las relaciones internacionales de Estados Unidos, lo que podría facilitar el acceso a apoyo financiero en situaciones de necesidad.

Javier Timerman, quien estuvo en Brasil la semana pasada cubriendo las elecciones, destacó que el país cuenta con un superávit comercial de 80.000 millones de dólares, una inflación del 5% y 380.000 millones de dólares en reservas en su Banco Central. A pesar de estos indicadores positivos, existe una presión constante que sostiene que el gobierno de Lula tiene una economía inadecuada, que incrementa la deuda y el gasto, y que actúa de manera irresponsable en términos fiscales.

Timerman planteó la cuestión de cómo los mercados parecen "votar" en contra de ciertos gobiernos. Señaló que, al igual que en Estados Unidos, donde los mercados tienden a oponerse a los demócratas, en Brasil no hay duda de que se manifiestan en contra del Partido de los Trabajadores (PT). A pesar de que este sería el cuarto gobierno del PT y de que los mercados no han tenido un desempeño negativo con ellos en el pasado, persiste la percepción de un desagrado hacia administraciones que presentan déficits fiscales. Timerman se preguntó si la tasa de interés podría ser una herramienta utilizada por los mercados para expresar su descontento con estos gobiernos.

Javier Timerman considera que resulta complicado comprender la dinámica que mencionan, a pesar de que Brasil enfrenta un déficit significativo. Sin embargo, también cuenta con variables económicas favorables, especialmente en lo que respecta a sus reservas. A pesar de esto, los mercados parecen apostar cada vez más en contra de Lula y del Partido de los Trabajadores (PT). Esta situación no es exclusiva de Brasil, sino que también se observa en otros países de la región. Timerman sostiene que esto está relacionado con una afinidad ideológica que, aunque carece de lógica aparente, se manifiesta en la realidad. En Argentina, la situación es similar; en caso de que se llevara a cabo una elección, el establishment financiero apoyaría a Javier Milei, no necesariamente por ser un candidato opositor al kirchnerismo, sino por su cercanía política e ideológica y su enfoque en las políticas fiscales.

Timerman señala que existe una obsesión por el tema fiscal, que en un contexto donde el capital es escaso, se interpreta como un factor que podría llevar las tasas a niveles que, a mediano y largo plazo, afectarían la economía y generarían problemas de deuda. Esta visión, según él, resulta difícil de entender. Recuerda que hubo un período, entre finales de los años 90 y principios de los 2000, en el que el mercado valoraba la pertenencia a los BRICS, el grupo geopolítico que se consideraba el futuro y la esperanza. En ese entonces, los mercados reaccionaban positivamente ante cualquier medida adoptada por los BRICS, que incluían a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Sin embargo, esa percepción ha cambiado drásticamente. Actualmente, los mismos países, a excepción de India y dejando de lado a Rusia por sus problemas geopolíticos, han tenido éxito, pero pertenecer a ese grupo ya no es visto como algo deseable. Timerman menciona que Argentina rechaza esa pertenencia, y especula que si en el año 2000 se hubiera invitado al país a unirse a los BRICS, habría sido motivo de celebración.

Este cambio también refleja un movimiento hacia los extremos del espectro ideológico, que no solo se relaciona con la economía, sino también con las afinidades que ciertos sectores tienen hacia la derecha. Timerman concluye que el espectro político se ha desplazado hacia posiciones más extremas, lo que influye en la percepción y el apoyo del establishment financiero hacia diferentes candidatos y políticas en la región.

Javier Milei criticó duramente a Lula da Silva en relación al Impuesto al Valor Agregado (IVA), señalando que Brasil podría posicionarse como el país con la mayor carga impositiva a nivel global. En este contexto, se planteó la cuestión de si el giro de la democracia hacia partidos de derecha y extrema derecha se debe a una ideologización de los mercados, que antes priorizaban el desarrollo y premiaban a naciones con altas tasas de crecimiento como China, India o Brasil. También se cuestionó cómo este cambio en la percepción de los mercados ha impactado el sistema político en su totalidad.

Timerman opinó que existen múltiples razones detrás de estos cambios. Una de ellas es la deteriorada relación de ciertos países con el mercado, que podría atribuirse a problemas de comunicación. En la actualidad, algunos países parecen tener una relación fracturada con los centros financieros, influenciada por ideologías y un debate político que se ha vuelto más polarizado. En Argentina, por ejemplo, se observa un gobierno que se muestra cercano a los mercados, implementando ajustes que fueron solicitados previamente, mientras que la oposición no ofrece respuestas claras sobre qué políticas cambiar o mantener. Esto ha llevado a una aparente desinterés por parte de algunos sectores hacia la relación con los centros financieros globales.

Timerman también mencionó el caso de Donald Trump, quien, a pesar de no ser un presidente fiscalista, cuenta con el apoyo de los mercados, a diferencia de Lula. Este fenómeno resulta difícil de comprender, especialmente considerando que los demócratas, en ocasiones, han aumentado impuestos para reducir el déficit fiscal, lo que ha llevado a un crecimiento económico. Timerman citó la administración de Bill Clinton como un ejemplo emblemático, donde se decidió aumentar los impuestos a los más ricos para abordar el déficit, lo que resultó en un ciclo de crecimiento significativo. En contraste, Trump ha adoptado políticas opuestas, aunque los mercados lo respaldan parcialmente, ya que la tasa de interés sigue en aumento y persisten problemas económicos similares a los que enfrenta Brasil. Así, la situación se presenta como un tema complejo y multifacético.

Javier, estuviste presente cuando Kicillof estuvo en Nueva York. Al hablar sobre los errores de comunicación que algunos países tienen en relación con el mercado, ¿cómo imaginas que será la relación con los mercados de un posible gobierno de Kicillof?

La relación será complicada desde el principio, ¿no? Es un hecho. A veces es necesario aceptar la realidad y no confrontarla. Podemos debatir si es justo o injusto que el mercado desconfíe de Kicillof, pero esa es la situación actual y hay que adaptarse a ella. Además, hay otra realidad: Estados Unidos está aumentando su involucramiento en la región. Esto se observa constantemente. La competencia con China hace que Argentina se convierta en un jugador relevante debido a sus recursos en términos de commodities y su ubicación geográfica.

Por lo tanto, dado que Estados Unidos se va a involucrar más, los políticos argentinos deben tener una respuesta ante esta situación. ¿Cuál será la relación de Axel con Estados Unidos? ¿Cómo van a negociar y cuál será su posición? Todo esto es incierto en este momento. También es incierto cómo se desarrollará la política que Kicillof podría implementar en una eventual presidencia. No es lo mismo asumir el 10 de diciembre con un riesgo país de 2000 puntos, ya que eso refleja la desconfianza del mercado y limita la capacidad de implementar ciertas políticas.

En este contexto, creo que la oposición —y no quiero centrarme únicamente en Axel— debería tener respuestas preparadas. A menudo, parece que creen que eso ayudaría al Gobierno. Si fueran lógicos, contribuirían al Gobierno, pero ¿para qué hacerlo si aún falta un año? Sin embargo, creo que la situación es inversa. Necesitan construir la confianza necesaria para implementar políticas sin estar condicionados por el mercado. Prefiero enfrentar la presión del mercado ahora, siendo oposición, que cuando esté en el gobierno, porque será complicado iniciar un plan económico con un riesgo país de 2000 puntos.

Me parece que a la oposición le cuesta entender esto, ya que prefieren mantenerse al margen y esperar que la confrontación política entre el Gobierno y la oposición complique la tarea del Gobierno para implementar sus políticas. El Gobierno se encuentra en esa encrucijada.

Cuando Javier Milei menciona la frase "morir con las botas puestas", se refiere principalmente a la necesidad de alcanzar un superávit fiscal primario y financiero, así como a la reducción de la inflación. Esta situación condiciona en gran medida las decisiones que se pueden tomar en el ámbito económico, entre otros aspectos. A medida que se acercan las elecciones, se comenzará a evidenciar esta realidad si la economía no muestra signos de recuperación y si la oposición se mantiene al margen.

En la actualidad, si se consulta a los principales referentes y analistas económicos, aquellos que son interlocutores de los inversores, no solo del sector financiero, sino también de la economía real, y se les pregunta sobre cuál sería el plan económico de la oposición, la respuesta no resulta clara. En este contexto, surge la pregunta sobre si el riesgo país inicial sería diferente si el candidato fuera Axel Kicillof en lugar de Sergio Massa.

Javier Timerman considera que Sergio Massa, en su momento, fue el candidato más cercano a Estados Unidos, especialmente en 2015, cuando estableció numerosas relaciones con ese país. Timerman destaca que Massa ha mantenido un diálogo constante con referentes del mercado, lo que ha sido una parte significativa de su trayectoria política. Sin embargo, señala que durante su gestión como ministro de Economía, Massa no logró implementar muchas de las políticas que había apoyado a lo largo de su carrera. Por otro lado, menciona que Axel Kicillof, a pesar de haber tenido algunos encuentros, no ha cultivado esas relaciones debido a que su enfoque está centrado en la provincia de Buenos Aires, insistiendo en que actualmente solo actúa como gobernador de esa provincia.

Timerman opina que tanto Massa como Kicillof deberían continuar fortaleciendo sus vínculos, dado que el mundo actual es mucho más globalizado que en la época en que Kicillof fue ministro de Economía. En este sentido, resalta que Argentina tiene más oportunidades en la actualidad, impulsadas por un ciclo favorable en los commodities y un contexto geopolítico que ha elevado su relevancia a nivel mundial. En este marco, considera que la oposición debe clarificar sus posiciones y cómo planea abordar una posible transición, ya que los funcionarios estadounidenses han expresado su interés en seguir involucrándose en la región. Timerman menciona que este interés no necesariamente es negativo, ya que incluye financiamiento de organismos multilaterales y apoyo a empresas estadounidenses que buscan invertir en Argentina.

Además, Timerman hace referencia a la figura de Donald Trump, señalando que, aunque tiene una ideología particular, su carácter egocéntrico podría facilitar una buena relación con Lula, quien es descrito como un presidente diplomático con una cancillería muy experimentada. Según Timerman, la Cancillería brasileña tiene la capacidad de establecer una relación beneficiosa para ambos países. Finalmente, menciona que, tras la relación que Javier Milei ha desarrollado con Estados Unidos, la oposición deberá definir cuál es su postura ante este nuevo escenario.

Javier, volvamos al inicio de nuestra conversación. ¿Existen dos tipos de mercados: uno relacionado con la tasa de interés, que sería el mercado financiero, y otro que se refiere a las inversiones en el mercado más tangible, por así decirlo? En el caso de Brasil, por ejemplo, y en comparación con Argentina, se observa que Argentina ocupa el último lugar en inversiones extranjeras, mientras que Brasil se posiciona como el primero en la región. ¿Podría ser que lo que está ocurriendo es que hay dos mercados, y cuando hablamos de "mercado" tendemos a referirnos al que se puede medir diariamente —el mercado financiero—, pero que luego el mercado económico, por llamarlo de alguna manera, se manifiesta en contra de los mercados financieros y a favor de los BRICS, específicamente en apoyo a Lula y a Brasil?

Considero que los mercados financieros tienden a ser más cortoplacistas y emocionales, lo cual se debe a su capacidad de entrar y salir en un instante; por lo tanto, se dejan influir en gran medida por la inercia del mercado y la decisión de aprovechar movimientos muy temporales. Por otro lado, las inversiones en la economía real son de carácter más prolongado. Hemos visto que los anuncios del RIGI son impresionantes, pero su ejecución es muy lenta, ya que se trata de procesos que requieren tiempo. Por esta razón, estoy convencido, Jorge, que para el desarrollo de Argentina, más allá de ciertos cambios estructurales y geopolíticos que han beneficiado al país, lo que realmente marcará la diferencia será el consenso político.

Este consenso no se está dando en la actualidad, pero creo que podría surgir a partir de las próximas elecciones. ¿A qué me refiero con esto? Las políticas económicas pueden avanzar a un ritmo más acelerado o más lento, y es complicado prever lo que puede suceder en el corto plazo. El gobierno afirma que "esperamos los 18 meses más espectaculares de Argentina", y lo dicen porque realmente lo creen; pienso que perciben situaciones que luego tardan más en materializarse. Cuando se habla de inflación, reservas, riesgo país, crecimiento y empleo, son aspectos que no se pueden medir como variables exactas. No se puede afirmar: "Voy a hacer tal cosa y el empleo aumentará en seis meses y quince días". No, son cuestiones que dependen de variables, de interacciones políticas y económicas, así como de factores externos, posibles shocks externos, entre otros.

Javier Timerman expresó que la clave para el progreso de un país radica en la estabilidad política y en la implementación de políticas económicas razonables que se sostengan en el tiempo. Según él, Argentina debe enfocarse en estos aspectos, ya que ha fracasado en ellos año tras año. Timerman señaló que la continua confrontación política afecta de manera significativa el riesgo país, lo que a su vez repercute en la economía. A su juicio, el Gobierno comete un error al centrarse en ciertos sectores de la economía real, cuando debería prestar atención a otros, ya que Argentina posee un gran potencial.

Timerman reconoció que, a pesar de los desafíos, el actual presidente ha logrado romper ciertos tabúes que limitaban el desarrollo del país, como la idea de que no se podía llevar a cabo un ajuste o controlar el orden público. Sin embargo, enfatizó que es fundamental establecer políticas de Estado a largo plazo, que incluyan la colaboración con la oposición y los gobernadores, y que promuevan una Argentina alejada de la confrontación constante. Esta dinámica de enfrentamiento, que se manifiesta en la forma en que se presenta el país en el exterior, afecta negativamente el desarrollo nacional.

En relación a las elecciones en Estados Unidos, Timerman fue consultado sobre su percepción respecto a los resultados. Afirmó que es probable que se repita el patrón habitual de elecciones de medio término, donde se observa un voto en contra del oficialismo. Sin embargo, destacó que el actual presidente tiene un estilo muy confrontativo, lo que podría influir en el resultado. Timerman explicó que las políticas implementadas impactan directamente en la economía de los estadounidenses, especialmente debido a las altas tasas de interés, que afectan a los ciudadanos que tienen hipotecas, ya que estas se encarecen. Además, mencionó que el aumento en los precios de la gasolina y el petróleo también afecta el bolsillo de los ciudadanos.

Timerman concluyó que, si se toma en cuenta la famosa frase "es la economía, estúpido", el presidente podría enfrentar un mal resultado en las elecciones. Además, reiteró que su estilo confrontativo podría sumar factores negativos a su desempeño electoral.

Timerman expresó su opinión sobre la situación política en Estados Unidos, señalando que, según su perspectiva, las proyecciones no son favorables para el expresidente Donald Trump. Mencionó que las casas de apuestas indican que es probable que Trump pierda el Senado, lo que, en su opinión, representaría un fuerte golpe para el exmandatario. Además, destacó su preocupación por la tendencia reciente de varios presidentes que, tras perder elecciones, han hecho acusaciones de fraude, algo que considera alarmante y sin precedentes en la historia política estadounidense.

Timerman recordó que, en el caso de George W. Bush, quien ganó las elecciones presidenciales por un margen muy estrecho, no se presentaron acusaciones de fraude. Aunque existieron disputas sobre la validez del sistema electoral, estas se trataron en el ámbito judicial y no se cuestionó la integridad del proceso. En contraste, mencionó que Al Gore, tras perder las elecciones, nunca utilizó la palabra "fraude" en su discurso de concesión, a pesar de que no había más instancias legales a las que apelar. Sin embargo, en las recientes elecciones en las que Trump perdió, así como en el caso de Bolsonaro, se ha hablado de fraude, lo que Timerman considera preocupante.

Al finalizar la conversación, Timerman y el periodista Jorge se despidieron cordialmente, acordando mantenerse en contacto para seguir analizando la situación política.

Fuente original: Perfil.

Te puede interesar
portada_polosur

Protestas por el costo de vida generan disturbios en Francia y Alemania

PoloSur
Política01/11/2026
Decenas de miles de personas se manifestaron el sábado en varias ciudades de Francia y Alemania en contra del aumento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos. Aunque la mayoría de las movilizaciones fueron pacíficas, se registraron enfrentamientos entre la policía y grupos encapuchados en diversas localidades.
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email