
Tragedia ferroviaria en España complica la campaña electoral de Pedro Sánchez
PoloSur
El trágico choque de trenes en España, que dejó un saldo de 69 muertos, ha ensombrecido el inicio de la campaña electoral, obligando a los partidos a replantear sus estrategias en un contexto de gran dolor nacional. Con la población profundamente afectada, el reto principal para los candidatos será incentivar la participación en las urnas en un clima de desánimo. En este escenario, el presidente Pedro Sánchez, candidato del PSOE que busca renovar su mandato, enfrenta una situación particularmente complicada.
A las dificultades que ya enfrentaba en el Parlamento se suman la crisis migratoria en Ceuta y el descontento social de los inquilinos que continúan acampando en la Puerta del Sol en demanda de una vivienda digna. La reciente tragedia ferroviaria ha reavivado las preocupaciones sobre la seguridad del sistema de trenes de alta velocidad en España, lo que deja a Sánchez en una situación crítica. “No es asumible para un país como España sufrir dos accidentes ferroviarios en un mismo año”, expresó el jefe del gobierno el día del accidente, que involucró a dos trenes que circulaban en la misma dirección entre Madrid y Sevilla.


En su intervención, Sánchez optó por ser transparente y recordó a los españoles la tragedia de Adamuz, ocurrida en Andalucía hace nueve meses, donde otros dos trenes colisionaron, resultando en la muerte de 46 personas. Desde el miércoles, día del accidente, el presidente ha estado visitando a diario el centro de operaciones de la tragedia en la provincia de Toledo. Este viernes, reconoció que “hay una confianza quebrada en el sistema de alta velocidad en nuestro país”.
La mayor presión recae sobre su ministro de Transporte, Óscar Puente, conocido por su ingenio y agudeza en redes sociales. Puente, quien encabeza las listas del PSOE en Valladolid, ciudad donde fue alcalde entre 2015 y 2023, ha sido objeto de críticas por parte de la oposición y varios líderes progresistas, quienes exigen su renuncia tras los dos accidentes mortales, el de Adamuz y el de Toledo. Sin embargo, Puente ha afirmado que no tiene intención de dimitir. Además, ha solicitado comparecer en el Congreso durante una sesión especial que se llevará a cabo la próxima semana. “Lo fácil para mí es salir, pero ni es eso lo que va con mi carácter ni tampoco es lo que el presidente del gobierno me ha pedido”, respondió Puente ante las presiones.
"Mi manera de asumir responsabilidades es dar la cara", enfatizó el ministro. "No era mi deber estar en el centro de mando aquel martes, pero ahora sí es mi deber estar al mando".
Este viernes, durante la segunda conferencia de prensa que ofrece desde el accidente, el ministro Puente declaró: "Por el momento, los indicios apuntan a que lo ocurrido se debe a un fallo en el centro de control de mando", refiriéndose al choque de trenes. El control de mando se encuentra en la estación de Atocha, en Madrid, y está bajo la responsabilidad de Adif, la empresa pública encargada de gestionar la circulación y la seguridad ferroviaria. Este centro está compuesto por controladores, auxiliares y supervisores que trabajan en turnos rotativos, frente a pantallas que muestran la posición de todos los trenes en movimiento. Son el último eslabón que se activa cuando los sistemas automáticos fallan o se interrumpen.
En la tragedia ocurrida en Toledo esta semana, el error en el centro de control no fue la única falla identificada. Se detectaron varias anomalías en el funcionamiento de los trenes de alta velocidad que operan entre Madrid y Sevilla, las cuales, encadenadas, habrían llevado al choque. El primer fallo ocurrió en el sistema automático de monitoreo y seguimiento de la circulación, que detuvo a todos los trenes que transitaban por esa vía. Cuando el centro de control de Adif asumió el mando y dio la orden de reanudar la marcha, uno de los trenes no pudo reiniciar el sistema para volver a moverse, mientras que, a 25 kilómetros detrás, otro tren comenzaba a tomar velocidad.
El tren que se encontraba detrás, sin tener conocimiento de que había un tren detenido más adelante, recibió la indicación errónea: el controlador le indicó al maquinista que avanzara "con normalidad", lo que implicaba alcanzar una velocidad de 160 kilómetros por hora, cuando debió haberse desplazado "a vista", es decir, a una velocidad cuatro veces menor, lo que podría haber evitado la tragedia.
"No voy a utilizar a ningún trabajador como escudo ni a perjudicar responsabilidades antes de que concluya esa investigación, pero tampoco voy a permitir que se confunda la exigencia de responsabilidades con la necesidad de encontrar rápidamente un culpable", afirmó el ministro Puente. El controlador, un hombre de 48 años con experiencia, había comenzado su turno en el centro de control dos horas antes de la tragedia. Este viernes, decidió no declarar ante la Guardia Civil.
"Los dimitiremos en las urnas", concluyó el ministro, en un mensaje que refleja la tensión política que rodea al accidente y sus consecuencias.
El líder de la oposición y candidato a presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, criticó al ministro de Transportes, afirmando que su reacción fue simplemente culpar a un operador de Atocha. “Lo que hizo el ministro de Transportes es echarle la culpa a un operador de Atocha. Eso es todo”, retrucó. Feijóo subrayó que quien ha fallado en su deber de gestionar el Ministerio de Transportes debe asumir la responsabilidad. “Ahora bien, quien lo ha nombrado y lo ha mantenido con más motivo. Si no dimiten ellos, los dimitiremos en las urnas”, advirtió.
Para Núñez Feijóo, las responsabilidades políticas son ineludibles. “Las responsabilidades políticas no son opcionales; son exigibles, ética y moralmente”, enfatizó. Además, expresó su desacuerdo con el presidente del gobierno, señalando que no comparte su manera de realizar nombramientos ni sus principios de no exigir trazabilidad, experiencia y gestión.
Santiago Abascal, presidente de Vox, se refirió a Óscar Puente como “el ministro de la muerte” y su partido ha presentado una querella contra Puente ante el Tribunal Supremo. “No vamos a creer nada que diga el gobierno hasta el 29 de noviembre”, afirmó Abascal, dejando claro su desconfianza hacia la administración actual.
La pre campaña del PSOE había comenzado con un Pedro Sánchez que se mostraba enamorado y bailarín, bajo el lema “La fuerza del amor”, besando a su esposa, Begoña Gómez, quien enfrentará un juicio el próximo año por presunto tráfico de influencias. Sin embargo, se anticipa que las elecciones del 29 de noviembre no tendrán un ambiente festivo.
Las historias de las personas que perdieron la vida en el choque de trenes, así como la búsqueda de los desaparecidos, se han convertido en un tema central en la vida cotidiana española. Este trágico suceso entrelaza el dolor, la desazón y el enojo de los futuros votantes, que se preparan para las elecciones del 29 de noviembre.
Fuente original: Clarín Mundo.



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