
Estudio revela que una firma en la sangre vinculada a la dieta mediterránea reduce el riesgo de mortalidad
PoloSur
Un estudio internacional dirigido por científicos de la Universidad de Navarra ha identificado una firma metabólica en la sangre que está relacionada con la dieta mediterránea y que se asocia con un 23% menos de riesgo de mortalidad a largo plazo. Esta investigación, que abarcó a 14.584 participantes de España y Estados Unidos, fue reportada por el portal científico Science Alert. El descubrimiento permite evaluar los efectos de la alimentación a través de moléculas producidas por el organismo, sin depender exclusivamente de los recuerdos sobre los alimentos consumidos.
La investigación fue publicada en The American Journal of Clinical Nutrition y reunió muestras y datos de participantes españoles y estadounidenses que fueron seguidos durante varios años. Los resultados se observaron en ambos grupos, a pesar de las diferencias en edad, condiciones de salud y duración del seguimiento. Los científicos analizaron un patrón de 67 metabolitos, en su mayoría lípidos, que son moléculas relacionadas con las grasas. Estos metabolitos reflejan tanto los alimentos ingeridos como la manera en que cada organismo los absorbe y procesa. Esta firma metabólica, que representa los hábitos alimentarios, había sido identificada en un estudio anterior y ya se había asociado con la alimentación mediterránea y el riesgo cardiovascular. Sin embargo, esta es la primera vez que se evalúa en relación con la mortalidad a largo plazo.


La dieta mediterránea se caracteriza por priorizar el consumo de verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva, al tiempo que limita la ingesta de carne roja y procesada. Algunos de los metabolitos analizados en este estudio habían sido previamente asociados con el consumo de aceite de oliva, mientras que otros estaban relacionados con ácidos grasos de cadena larga presentes en pescados y frutos secos. El primer grupo de participantes incluyó a 1.880 adultos mayores que formaron parte del ensayo español PREDIMED, el cual se centró en la alimentación. Al inicio del estudio, estos individuos no presentaban enfermedad cardiovascular, aunque tenían un riesgo elevado de desarrollarla.
Tras aproximadamente 13 años de observación, aquellos que se encontraban en el tercio más alto de la firma metabólica mostraron un riesgo de muerte un 23% menor en comparación con quienes estaban en el tercio más bajo. Este análisis consideró diversas variables, incluyendo la edad, el tabaquismo, el índice de masa corporal y enfermedades preexistentes.
La asociación observada se mantuvo en gran medida, incluso al considerar el grado de adherencia a la dieta que informaron los propios participantes. Estefanía Toledo, epidemióloga de la Universidad de Navarra, señaló que la medición en sangre también puede reflejar diferencias individuales en la absorción y el procesamiento de los alimentos. “Los cuestionarios dependen de lo que las personas recuerdan e informan, por lo que son propensos a clasificaciones erróneas”, explicó Toledo. Hasta ahora, estas herramientas han sido una de las formas más comunes para estimar la cercanía de una persona a este patrón alimenticio.
Posteriormente, el equipo analizó datos de 12.704 participantes provenientes de tres investigaciones estadounidenses de larga duración, todos ellos profesionales de la salud que fueron seguidos durante un promedio de 25 años. En este grupo, las personas que se ubicaron en el quintil más alto de puntuación también mostraron un riesgo de mortalidad un 23% inferior en comparación con aquellos del quintil más bajo. La repetición de esta asociación en ambos grupos respalda el vínculo entre la firma metabólica y la mortalidad a largo plazo.
Sin embargo, los resultados obtenidos no permiten calcular cuántos años vivirá una persona ni demuestran que aumentar la puntuación de la firma metabólica extienda la vida. “Indica diferencias de riesgo entre grupos, no la esperanza de vida de un individuo”, aclaró Toledo. Aunque el estudio PREDIMED fue un ensayo aleatorizado de intervención dietética, el análisis que comparó la firma sanguínea con la mortalidad fue de carácter observacional. Los investigadores evaluaron las puntuaciones ya existentes y su relación con los fallecimientos posteriores, por lo que no pudieron establecer una relación directa de causa y efecto.
En este contexto, el análisis reveló una diferencia entre el nivel de la firma metabólica y sus cambios a corto plazo. Las personas que presentaron valores más altos de este patrón al inicio del ensayo y al año de seguimiento, así como en el promedio de ambas mediciones, tendieron a registrar una menor mortalidad. No obstante, el cambio en el patrón durante ese primer año no se relacionó de manera significativa con el riesgo de muerte.
Los investigadores sugirieron que esta prueba podría ser útil en el futuro para identificar a aquellos individuos que podrían beneficiarse más de modificaciones en su dieta. Sin embargo, antes de que esta herramienta pueda ser implementada de manera habitual, será necesario realizar pruebas en grupos poblacionales más variados, que incluyan diferentes rangos de edad y condiciones de salud. Además, se deberá demostrar que la prueba mejora la capacidad de predecir el riesgo en comparación con los factores de riesgo ya establecidos.
En el ámbito de la salud, se han abordado diversos temas relacionados con la movilidad y el bienestar. Por ejemplo, se han propuesto cinco ejercicios de estiramiento que pueden ayudar a aliviar el dolor articular y recuperar la movilidad. Una especialista de Nueva York ha compartido recomendaciones sobre cómo trabajar las rodillas, caderas, tobillos, columna y hombros para reducir las molestias y mantener la autonomía a medida que se avanza en edad.
Por otro lado, un estudio reciente ha revelado una mutación genética que permite a las células cancerosas del páncreas resistir los tratamientos convencionales. Investigadores de Estados Unidos han descifrado el mecanismo celular que permite a estas neoplasias digestivas evadir las terapias farmacológicas habituales, lo que podría impulsar el desarrollo de nuevos medicamentos destinados a frenar la rápida diseminación del tumor.
Investigadores de la Universidad de Utah han hecho un descubrimiento significativo sobre el corazón, al identificar un mecanismo celular que lo distingue de otros músculos. Este hallazgo, publicado en la revista Nature, revela que el músculo cardíaco puede metabolizar el lactato en las mitocondrias sin interferir con el procesamiento de glucosa, lo que tiene implicaciones importantes para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca.
En el campo del Alzheimer, se han identificado cinco barreras que dificultan que los nuevos tratamientos lleguen a los pacientes. A pesar de que se están desarrollando diagnósticos más simples y terapias que podrían ralentizar el deterioro cognitivo, persisten obstáculos en términos de acceso, cobertura, información y participación en estudios clínicos.
Finalmente, un grupo de científicos alemanes ha realizado un hallazgo interesante sobre el herpes, al identificar las células que acumulan mayor carga viral y aquellas que establecen barreras tempranas contra la multiplicación del patógeno. Este descubrimiento podría tener implicaciones importantes para el entendimiento y tratamiento de esta infección viral.
Fuente original: Infobae.



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