
Arriazu advierte sobre una posible corrida cambiaria en 2027 y exige cambios en la política monetaria
PoloSur
Ricardo Arriazu, reconocido economista, realizó una fuerte advertencia sobre la situación económica de Argentina, señalando que la estrategia del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para acumular dólares podría desencadenar una corrida cambiaria hacia el año 2027. Durante un encuentro titulado «De sostener a crecer», organizado por Lantia Capital en Puerto Madero, Arriazu reclamó cambios inmediatos en el esquema monetario del actual Gobierno y cuestionó la estrategia del BCRA, advirtiendo sobre su impacto negativo en la oferta de crédito, los niveles de actividad económica y la estabilidad macroeconómica general.
La principal advertencia expuesta por el economista fue que la estrategia de acumulación de reservas por parte del BCRA podría transformarse en un obstáculo severo para la administración, si persiste en desplazar recursos hacia el sector público en detrimento del financiamiento al sector privado. Arriazu alertó sobre el riesgo de un nuevo proceso recesivo y una consecuente corrida cambiaria hacia 2027 si la actividad económica no logra consolidar un ritmo de recuperación más dinámico. "Estoy a favor de que acumulen reservas, pero no a costa de asfixiar el crédito interno", expresó Arriazu, enfatizando la necesidad de un enfoque equilibrado.


"De lo contrario, se genera recesión, desconfianza y una corrida cambiaria el año que viene. ¿Para qué acumulo dólares si soy yo mismo el que genera el problema?", planteó el economista, subrayando que la estrategia actual podría tener consecuencias adversas si no se toman medidas adecuadas. Su declaración pone de manifiesto la tensión existente entre la acumulación de reservas y la salud del crédito interno, un aspecto crucial para el crecimiento económico.
La advertencia de Arriazu se produce en un contexto donde la confianza en el Gobierno se ha mantenido casi estancada durante octubre, con una caída de más del 20% desde fines de 2025. Además, la Mesa Política del Gobierno ha estado analizando la agenda legislativa y debatiendo sobre las crisis en Francia y España, lo que refleja la complejidad del entorno económico y político actual. Las decisiones que tome el Gobierno serán fundamentales para evitar una crisis mayor en el futuro cercano, y la presión sobre la política monetaria se intensifica a medida que se acercan los desafíos económicos.
El economista Ricardo Arriazu afirmó que, a pesar de contar con condiciones favorables como una buena cosecha, la producción de hidrocarburos, la minería y términos de intercambio positivos, el crecimiento económico debería haber alcanzado un 5,5%. Sin embargo, destacó que el crecimiento real se encuentra por debajo del 2%, señalando como principal causa las compras realizadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Arriazu sugirió que el Tesoro debería cesar la absorción de pesos a través de la emisión de deuda y devolver esa liquidez al mercado. En sus palabras, planteó: "¿Por qué les tomo la plata que el sector privado no está dispuesto a tomar? Déjalo devolverle la plata. Ya prestarán la plata o bajarán la tasa".
El economista enfatizó que un cambio en la política monetaria podría permitir una rápida recuperación de la economía, aunque expresó dudas sobre si las autoridades comprenden la situación actual. "Un cambio de la política monetaria permitiría recuperar rápidamente la economía, pero para eso hay que entenderla. Y yo no estoy seguro de que realmente lo entiendan", reiteró Arriazu.
Según Arriazu, la compra de dólares por parte del Banco Central es un fenómeno monetario y no está relacionado con el balance comercial. Explicó que si la emisión destinada a la compra de divisas excede la demanda real de dinero, es necesario retirar los pesos sobrantes para evitar una crisis cambiaria o inflacionaria. Este proceso de saneamiento, advirtió, se ha realizado a expensas de destruir el crédito interno.
En su análisis, Arriazu mencionó que en 2024 el Gobierno adquirió 25.000 millones de dólares para cancelar deudas e importaciones pendientes. Sin embargo, en 2025, "pusieron la maldita banda" y no compraron dólares, ya que buscaban que el tipo de cambio alcanzara su mínimo. Este año, el Gobierno cambió de enfoque y decidió no esterilizar las compras si aumentaba la demanda de pesos. "Me puse de pie y aplaudí", recordó el economista.
No obstante, Arriazu criticó que, en su afán por adquirir dólares, el Banco Central compró más divisas de las que el mercado estaba dispuesto a absorber. "¿Cómo diablos compró? Destruyendo crédito interno", afirmó, señalando que parte de esos dólares fueron vendidos al Tesoro para el pago de deudas en moneda extranjera.
Además, Arriazu indicó que el Tesoro absorbió pesos excedentes mediante licitaciones de deuda que superaron los vencimientos, lo que dejó una diferencia inmovilizada en el Banco Central. El economista alertó que este aumento en los depósitos públicos no puede ser justificado por un superávit fiscal, afirmando que "le sacó al mercado ARS$18 billones".
Ricardo Arriazu indicó que el Tesoro ha absorbido pesos excedentes a través de licitaciones de deuda que superan los vencimientos, lo que ha dejado esa diferencia inmovilizada en el Banco Central.
En cuanto a su propuesta, Arriazu expresó su total apoyo a que el Gobierno adquiera reservas, pero enfatizó que esto no debe hacerse a expensas de destruir el crédito interno. En respuesta al argumento oficial que sostiene que el crédito no se expande porque los bancos no están prestando y la población no desea solicitar préstamos, Arriazu comentó que esto podría ser cierto. Sin embargo, cuestionó: "¿por qué les facilito la tarea a los bancos?", refiriéndose a las colocaciones de fondos que las entidades realizan en títulos públicos. A su juicio, si el dinero de los bancos regresa al mercado, "ya prestarán o bajarán la tasa".
En este sentido, Arriazu sugirió que el Tesoro debería cesar en la colocación de deuda que exceda los vencimientos y que el Banco Central adquiera reservas únicamente en función del crecimiento de la demanda de pesos, sin esterilizar esos fondos.
Arriazu rechazó de manera categórica la devaluación como un medio para reactivar la economía y criticó que el país busque constantemente "el camino rápido" que produce efectos temporales. En su lugar, propuso que la solución real radica en aplicar "la hormona de la competitividad", lo que implica reducir los costos en Argentina, disminuir la litigiosidad laboral, ajustar el riesgo país a 100 puntos y recortar la presión tributaria al nivel de Corea, que es del 30%.
Con la mirada puesta en las elecciones de 2027, Arriazu advirtió sobre el riesgo político y económico que esto conlleva. Afirmó: "Si yo compro reservas a costa de crédito interno, genero recesión, genero desconfianza y genero la corrida del año que viene", criticando así la lógica del gobierno actual al afirmar: "¿Para qué acumulo los dólares si yo estoy generando el problema?".
Según Arriazu, las reservas acumuladas no serán suficientes para detener una posible corrida cambiaria. Aseguró que "el Gobierno en realidad puede pagar toda la deuda y la gente, sin embargo, cree que no la va a pagar". En este sentido, enfatizó que lo que realmente importa no es la capacidad de pago de la deuda, sino la voluntad de hacerlo. Finalmente, planteó una inquietante pregunta al público: "¿Ustedes creen que si gana, por ejemplo, Kicillof, va a usar las reservas para defender el peso?".
El economista Carlos Arriazu destacó que el índice de confianza en el Gobierno, elaborado por la Universidad Di Tella, es el mejor indicador electoral del país. Este índice muestra un nivel de confianza superior al que se registró durante las gestiones de Mauricio Macri, Cristina Kirchner y Alberto Fernández, aunque inferior al de Néstor Kirchner.
"Pero miren la tendencia", advirtió Arriazu, quien subrayó que la ciudadanía tiende a votar por la esperanza. Sin embargo, si se siente desilusionada, puede cambiar su voto, como ocurrió recientemente en Brasil. En este contexto, el economista enfatizó que el Gobierno tiene la oportunidad de realizar ajustes necesarios para revertir la situación actual.
En cuanto a la situación económica, se observó que la mora de las familias disminuyó en septiembre por segundo mes consecutivo, mientras que las refinanciaciones están en aumento. Además, la economía de Estados Unidos experimentó su crecimiento más acelerado en un año, impulsado por el consumo interno y la inversión en inteligencia artificial.
Por otro lado, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) anticipa un "aumento significativo" en la actividad económica hacia finales de año, junto con una mayor demanda de pesos. En el ámbito de los mercados, el dólar oficial detuvo su ascenso, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) y el Mercado Electrónico de Pagos (MEP) registraron fuertes caídas, y el riesgo país se redujo en un 2,9%.
En el mercado paralelo, el dólar blue y el euro también mostraron variaciones en sus cotizaciones. El BCRA realizó compras de dólares después de tres jornadas sin intervenciones, aunque las reservas cayeron casi 450 millones de dólares. A pesar de un rebote en el dólar, este no logró recuperar lo perdido en los dos días anteriores.
Fuente original: Ámbito.


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