
La Cámara de la Industria Plástica de Córdoba aborda la situación laboral y la competencia desleal
PoloSur
La discusión en torno a la industria plástica no se limita a las empresas, sino que también abarca la situación de los trabajadores del sector y su vínculo con las organizaciones gremiales. Frola, presidente de la Cámara, destaca que la industria ha estado históricamente "un poco huérfana" en términos de cobertura gremial, tanto en lo que respecta a la medicina como a la asistencia. Por ello, la Cámara busca establecer convenios con asociaciones, instituciones, proveedores y otras cámaras para trasladar beneficios a empresarios y empleados.
Esta estrategia implica que una organización empresaria asuma parcialmente un rol que tradicionalmente ha estado reservado a la representación sindical, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y el acceso a beneficios para los trabajadores del sector.


En cuanto al panorama laboral, Frola señala una contracción en el empleo dentro de la industria plástica cordobesa. Hace unos años, la industria contaba con aproximadamente 22.000 trabajadores, mientras que en la actualidad esa cifra se ha reducido a unos 15.000. Este descenso, que se ha prolongado por un período de cinco a seis años, se atribuye a diversos factores, como la tecnificación del sector y el cierre de algunas empresas.
A pesar de esta caída, Frola sostiene que la actividad muestra una tendencia de crecimiento, aunque de forma lenta. Sin embargo, advierte que este crecimiento se ve amenazado por una fuerte presión sobre las empresas, que enfrentan problemas relacionados con el costo energético, el financiamiento, el acceso a equipamiento y la disponibilidad de mano de obra. Además, el costo de las materias primas, que está vinculado en gran medida al precio del petróleo, también representa un desafío.
Otro de los puntos de tensión es la apertura comercial, que ha generado preocupación entre los empresarios. Frola menciona el caso de empresas cordobesas que fabrican cinta adhesiva para cajas, las cuales ahora deben competir con productos importados desde China a precios significativamente más bajos. "Hay empresas que producen cinta adhesiva para cajas y hoy esa cinta viene de China a un quinto del valor. Es imposible competir con eso", afirma. Además, Frola subraya que la competencia no solo proviene de los fabricantes chinos, sino que también se siente como una competencia contra el Estado.
La situación se complica aún más debido a que el Estado chino subsidia una parte significativa de sus exportaciones y ofrece incentivos para atraer compradores internacionales a sus ferias. Un ejemplo de esto es la feria de plástico que se llevará a cabo en el país asiático el próximo año. “El gobierno chino te paga el hotel de cuatro días y los traslados y te da 600 dólares en mano para que vos vayas”, señala. “Es para que la gente vaya a conocer los productos y compre. Lo subsidia el Estado chino”, agrega. Esta estrategia de subsidios y apoyo financiero resulta en una competencia desleal para los productores argentinos, quienes se ven obligados a enfrentar condiciones de mercado muy diferentes.
La inquietud que plantea el dirigente es también un interrogante que enfrenta gran parte de la industria argentina: “¿Cómo hacemos para competir contra eso?” En el ámbito político, el presidente de la Cámara del Plástico establece una distinción clara entre los distintos niveles del Estado. Según su descripción, la relación con el gobierno de Córdoba es "fluida". Colaboran con la Secretaría de Ambiente, la Agencia Pro Córdoba y el área de Industria. “Ellos entienden que nosotros somos parte de los jugadores de este partido”, comenta en referencia al área ambiental, destacando la importancia de esta colaboración para el desarrollo del sector.
Sin embargo, su perspectiva cambia al referirse a la Casa Rosada: “El gobierno nacional es negacionista respecto a cuestiones ambientales y no tiene en agenda a los industriales”. Esta crítica resalta la desconexión que siente la industria con respecto a las políticas nacionales. A pesar de esta crítica, Frola enfatiza que el Estado tiene un rol fundamental que cumplir y defiende la articulación público-privada como una herramienta clave para el desarrollo industrial, sugiriendo que una colaboración más estrecha podría beneficiar a ambos sectores.
El diagnóstico de Frola sobre la situación económica es especialmente sombrío. “El país atraviesa una situación muy grave”, afirma, pero su inquietud va más allá de la coyuntura actual: “Otras crisis las hemos pasado y hemos repuntado. Esta crisis creemos que ha venido para quedarse”. En su análisis, también incluye la situación internacional. “El mundo está convulsionando”, sostiene, y describe un panorama en el que los países intentan proteger sus economías y mantener el equilibrio de sus balanzas comerciales, lo que complica aún más la situación para la industria local.
En este marco, se señala que Argentina enfrenta limitadas oportunidades para integrarse en el mercado internacional con productos manufacturados. “¿Qué podemos vender nosotros? Materia prima, manufactura es muy complicado, pero hoy lo que podemos vender es alimento, energía y minerales”, sintetiza.
La iniciativa de Frola al frente de la Cámara del Plástico busca, por lo tanto, alcanzar dos metas: aumentar la visibilidad de una industria que considera fundamental y asegurar la continuidad de las empresas y los puestos de trabajo en el sector.
Para Frola, el cambio cultural se integra en la discusión sobre la industria. “Hace 20 años el ícono del progreso era una industria echando humo. Hoy es imposible”, reflexiona, destacando la transformación en la percepción pública sobre la producción industrial.
Desde su perspectiva, la industria del plástico enfrenta un doble reto: demostrar que puede contribuir a la solución de problemas ambientales y, al mismo tiempo, sobrevivir ante un contexto de altos costos, escasez de financiamiento, reducción del empleo y una presión creciente de las importaciones sobre la producción local.
Raúl Frola, quien asumió la presidencia de la Cámara del Plástico de Córdoba en septiembre de este año, tiene un mandato que se extenderá hasta septiembre de 2028. Esta entidad agrupa a aproximadamente 150 empresas socias y representa a un universo industrial más amplio, que incluye más de 250 empresas relacionadas con el uso del plástico como materia prima en la provincia.
Además, Frola es el fundador de Circularis, una empresa cordobesa establecida en 2014, dedicada al desarrollo de soluciones de gestión ambiental y a la transformación de materiales reciclados en nuevos productos. Circularis actúa como proveedor de Trenes Argentinos y tiene como objetivo ampliar el uso de plástico reciclado en la infraestructura, implementando un modelo que permite inmovilizar el material durante décadas y reciclarlo nuevamente al finalizar su vida útil.
Fuente original: Letra P.



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