

El fútbol es una experiencia que se siente más que se explica, y un refrán que refleja la preocupación actual en el entorno de Boca Juniors es: "El que mucho aprieta, poco abarca". El equipo dirigido por el Vasco Arruabarrena es el único de los 30 que compiten en el fútbol argentino que se encuentra en la lucha por todos los frentes. Boca tiene la oportunidad de poner fin a una sequía de títulos que ya dura tres años y medio, con cuatro competiciones en juego: la Tabla Anual, el Torneo Clausura, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana, esta última representando la posibilidad de obtener su primer trofeo internacional desde 2008. Esta situación provoca que los hinchas se cuestionen: ¿será posible ganar todo o se quedarán sin nada?
Un escenario similar fue el que vivió Diego Simeone con su Atlético de Madrid, que en las últimas semanas de la temporada pasada se encontraba en competencia en las semifinales de la Champions League, así como en la Liga y la Copa del Rey, un logro que no pudieron alcanzar los poderosos Real Madrid y Barcelona. Sin embargo, los colchoneros se vieron eliminados de Europa tras perder 2-1 en el global contra el Arsenal, quedaron sin posibilidades en el torneo local y fueron derrotados en penales por la Real Sociedad en la final de la Copa del Rey. "¿Fuerzas para seguir? Ahora no, seguro que ahora no", expresó el destacado Cholo tras completar su quinto año consecutivo sin títulos.


Rodolfo Arruabarrena parece compartir el pragmatismo de Simeone. Es consciente de que en Boca no basta con competir, y lo deja claro en cada entrevista que concede. "Estamos cerca, pero estamos cerca y lejos a la vez. Tenemos que ir pasito por pasito, partido por partido, no pensar tanto en el futuro porque te da ansiedad y te da nervios, y hoy en día eso no nos sirve", comentó en la previa del enfrentamiento contra Vasco da Gama. El Vasquito de Marcos Paz ha logrado resolver una de las principales urgencias del club, presidido por Juan Román Riquelme, al imprimirle una identidad al equipo. Si no ocurre ningún imprevisto, Riquelme ya tiene claro que Arruabarrena será su director técnico hasta 2027. Ahora, el siguiente paso es lograr la consagración.
Además de expresar su amor por el club al afirmar que "Boca es lo mejor de mi vida", el principal logro del Vasco Arruabarrena, según los hinchas, es el trabajo discreto que está realizando para recuperar a jugadores que, hasta hace poco, parecían destinados a buscar nuevos horizontes. En este tramo decisivo de la temporada, estos futbolistas serán necesarios para cubrir las ausencias en el equipo. Ya ha tenido que jugar sin Tomás Aranda y ahora enfrenta el reto de hacerlo sin Leandro Paredes. Esta estrategia de motivar al recambio la aprendió de Carlos Bianchi, quien siempre supo que intentar ganar dos títulos en un mismo semestre era un desafío demasiado arriesgado.
Como es habitual en los grandes líderes, el Virrey Bianchi tomaba decisiones difíciles. Un ejemplo de esto ocurrió en 1998, cuando, recién llegado a Boca, decidió enviar a 11 suplentes a San Pablo para enfrentar a Palmeiras en una llave de la extinta Copa Mercosur, entendiendo que la prioridad debía ser el torneo local, ya que el club solo había sido campeón una vez en 17 años. Esta decisión resultó exitosa, ya que aquel equipo que comenzaba a forjar su historia logró vencer a Estudiantes y San Lorenzo, y poco después se consagró campeón de manera invicta. Cabe destacar que el número 3 de esa formación pertenecía a Arruabarrena.
Luego de aquellos años dorados en los que Bianchi apuntaba y casi siempre acertaba, Boca solo pudo celebrar la conquista de liga y copa en dos ocasiones. La primera fue bajo la dirección de Alfio Basile, quien llevó al equipo a ganar el Apertura y la Sudamericana en 2005; la segunda se produjo durante el primer ciclo de Arruabarrena, en diciembre de 2014.
En la antesala de un partido contra su par, el Vasco compartió que su madre no estaba del todo convencida de que él regresara como entrenador del club que ama. Se lo ve muy espontáneo y con la madurez que le otorgaron diez años de experiencia en el extranjero. Recientemente confesó que su primer paso por Boca le provocó un cuadro de diabetes a causa de los nervios, lo que explica la preocupación de su madre sobre su regreso. "La tengo controlada", afirma el DT, buscando convencerse a sí mismo, pues el fútbol se siente profundamente.
Boca Juniors, bajo la dirección de Rodolfo Arruabarrena, enfrenta el desafío de competir en múltiples torneos, lo que podría acarrear riesgos significativos.
La situación recuerda al "síndrome Simeone", donde la presión de luchar por todos los títulos puede resultar en la pérdida de oportunidades. En este contexto, la Copa Sudamericana se presenta como un objetivo clave para el equipo.
Fuente original: Clarín Deportes.


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