Boca Juniors se consagra campeón tras un gol agónico de Enner Valencia

En un desenlace emocionante, Boca Juniors logró arrebatar el título a Rosario Central gracias a un gol de Enner Valencia en el último minuto, desatando la celebración por su estrella número 75.
Deportes07/11/2026PoloSurPoloSur

La felicidad se vivió en su máxima expresión en La Bombonera, donde un grito de gol resonó en el último instante del partido, transformando un campeonato que parecía perdido en una victoria inesperada. Las lágrimas de emoción brotaron entre los hinchas, mientras las gargantas estallaban de júbilo por el tanto de Enner Valencia, que se coló contra el palo y puso fin a una sequía de títulos que se había prolongado durante cuatro años. Este momento marcó un cambio radical en el estado de ánimo de un pueblo que había acumulado frustraciones y que, en un abrir y cerrar de ojos, pasó de la desilusión a la euforia, de la tristeza a la locura. Boca, bajo la dirección de Vasco Arruabarrena, se coronó campeón de la Liga y se prepara para bordar una nueva estrella en su escudo.

El desenlace del partido no pudo ser más emocionante. Con cinco de los seis minutos adicionales que el árbitro Sebastián Zunino había concedido ya transcurridos, la tensión se palpaba en el aire. Los aficionados de Boca, con los dientes apretados y la bronca acumulada, veían cómo el campeonato se les escapaba de las manos, como arena que se desliza entre los dedos. Sin embargo, en la última jugada del encuentro, uno de los numerosos centros que se enviaron al área de Defensa y Justicia quedó suelto tras un error del arquero Matías Borgogno, quien había estado impecable hasta ese momento. Fue entonces cuando Enner Valencia apareció en el momento más crucial.

El delantero ecuatoriano no dudó, conectó con fuerza y envió el balón al fondo de la red, desatando una explosión de alegría en La Bombonera. Este gol, que se convirtió en un momento histórico, quedará grabado para siempre en la memoria del estadio. El marcador final fue 1-0, un resultado que fue suficiente para que Boca Juniors se consagrara campeón, ya que Rosario Central, que hasta ese momento lideraba, estaba ganando en el Gigante de Arroyito. Este desenlace fue otro de los caprichos del destino en un año que parece destinado a devolverle la gloria al club.

El partido fue un verdadero vaivén emocional para Boca. Comenzó con optimismo, pero la incertidumbre se apoderó del equipo al cierre del primer tiempo. Defensa y Justicia mostró una gran actitud, corriendo y presionando, cerrando los caminos de Boca. En la primera mitad, el Halcón estuvo cerca de abrir el marcador con un cabezazo de David Martínez que impactó en el travesaño, generando un silencio inquietante entre los corazones de los hinchas. Sin embargo, el equipo dirigido por Vasco Arruabarrena nunca se rindió y continuó luchando hasta el final.

El comienzo del segundo tiempo trajo consigo una renovada energía en el equipo. La sensación era que el gol estaba al caer, pero este no llegaba. Siempre había un adversario listo para bloquear el tiro, una decisión equivocada en el último pase o una definición poco precisa que se perdía, ya sea por la línea de fondo o quedaba en las manos del arquero Borgogno.

El director técnico, el Vasco Arruabarrena, decidió realizar cambios y envió al campo a los jóvenes Leonel Flores y Tomás Aranda, quien regresó tras recuperarse de una fractura en el peroné de su pie derecho. Estos jugadores revitalizaron el ataque de Boca, aunque la defensa del equipo visitante continuaba siendo un obstáculo difícil de superar. A pesar de la presión, el público local mantuvo la calma y la confianza, jugando su propio partido. Aunque había nerviosismo en las gradas, los hinchas no se desesperaron y apoyaron al equipo hasta el último momento. Aranda logró abrir la defensa rival, mientras que Merentiel y Enner Valencia, quien ingresó en lugar de un agotado Leandro Paredes, se movieron por el centro.

La decisión de Arruabarrena de sustituir a Sebastián Villa, quien había tenido un buen desempeño, generó cuestionamientos en la platea a medida que transcurrían los minutos sin que el gol llegara. Sin embargo, el resultado final validó las decisiones del entrenador. Valencia, a veces parecía tropezar con sus propias piernas al correr, pero en el área es un jugador letal. Al igual que en su definición ante Racing por la Copa Argentina, volvió a convertirse en el héroe del encuentro.

Boca Juniors se consagró como un justo campeón de la temporada. En el primer semestre, el equipo acumuló 30 puntos bajo la dirección de Claudio Úbeda y sumó otros 33 con Arruabarrena en el segundo, consolidando su estilo de juego, potenciando a los jóvenes talentos y logrando un funcionamiento de gran nivel. Es cierto que se debe replantear el formato del torneo argentino, ya que Boca no se enfrentó a los otros 29 equipos de la Primera División, sino que jugó contra los de su zona y disputó dos clásicos contra River, ganando ambos, además de un partido interzonal contra Racing. Sin embargo, no se enfrentó a equipos como Argentinos Juniors o Gimnasia La Plata, que son animadores de la Zona B. A los hinchas, a Paredes, al Vasco y a Juan Román Riquelme poco les importa esto. Boca es el campeón y la celebración está en marcha.

Fuente original: Clarín Deportes.

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