Almadía confirma premio a 'Donde el agua trabaja' y cuestiona el uso de IA en la literatura

La editorial mexicana Almadía ha decidido mantener el fallo del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, otorgado a la obra Donde el agua trabaja, del autor peruano David Silva Rojas, a pesar de las acusaciones sobre el uso de inteligencia artificial en su creación.
Tecnología06/11/2026PoloSurPoloSur

Almadía, una editorial con sede en México, anunció que sostendrá el resultado del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, que fue concedido a la novela Donde el agua trabaja, escrita por el peruano David Silva Rojas. Esta decisión se tomó tras una evaluación exhaustiva de la obra, en medio de controversias que surgieron cuando Silva Rojas fue señalado públicamente por supuestamente haber utilizado inteligencia artificial (IA) para generar el 99% del contenido de su novela.

En un comunicado conjunto emitido por la editorial, la Sociedad Ventosa Arrufat y el jurado del certamen, que incluye a las reconocidas autoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, se destacó la importancia del premio, que representa el esfuerzo y la confianza de muchas personas involucradas. "Por respeto al autor, a las juradas, a la Sociedad Ventosa Arrufat y a los lectores, Editorial Almadía decidió realizar una revisión de Donde el agua trabaja. Tras concluirla, la editorial reitera su confianza en David Silva Rojas y mantiene el fallo del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat", se indicó en el comunicado.

La novela fue seleccionada entre más de 2,200 manuscritos provenientes de 22 países. Sin embargo, el mes pasado, una investigación publicada por El País reveló que Pangram, una herramienta diseñada para detectar textos generados por inteligencia artificial, atribuía casi el 100% de la obra a esta tecnología. Este hallazgo desató un intenso debate en las redes sociales, donde algunos usuarios compartieron fragmentos que consideraban indicativos de escritura generada por IA, mientras que otros cuestionaron la validez de que un programa pudiera poner en tela de juicio la reputación de un autor sin pruebas adicionales.

En respuesta a la controversia, Almadía decidió suspender las presentaciones del libro y anunció que llevaría a cabo una investigación sobre el asunto. Por su parte, Silva Rojas ha negado haber utilizado inteligencia artificial en su proceso creativo y se ha mostrado dispuesto a compartir materiales que respalden su trabajo. En el comunicado, la editorial aclaró que la revisión se realizó basándose en los materiales proporcionados por el autor. "Almadía fundamentó su juicio en criterios humanos, a partir del conjunto de la información examinada, su relación con la obra y las distintas conversaciones sostenidas con tecnólogos, abogados y peritos lingüísticos durante el proceso", se enfatizó.

La editorial Almadía afirmó que las inquietudes surgidas en torno a una novela galardonada poseen relevancia periodística y requieren de un análisis riguroso. No obstante, subrayó que “los resultados de una herramienta de detección no bastan por sí solos para dar por demostrado cómo se escribió una obra”.

En este contexto, la editorial criticó que la investigación realizada por El País “no siempre distinguió con suficiente claridad entre una sospecha y un hecho demostrado, y eso tuvo consecuencias para el autor, las juradas y la editorial”. Almadía hizo hincapié en que los medios de comunicación tienen una responsabilidad ética en relación con las repercusiones de lo que difunden, y consideró que el diario español debería ofrecer una disculpa como un “gesto de respeto y consideración”.

Asimismo, la editorial planteó interrogantes sobre las repercusiones de otorgar a una empresa extranjera, cuyos algoritmos fueron mayormente entrenados con datos en inglés, la facultad de validar obras escritas en español. “Nos preocupa que esa autoridad termine condicionando la propia escritura. En 1984, George Orwell puso en boca de Syme esta frase: ‘Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño’. ¿Qué ocurre, entonces, cuando alguien evita una palabra, una cadencia o un procedimiento por temor a ser calificado por una máquina?”, cuestionó la editorial.

Finalmente, Almadía reiteró que la utilización de la inteligencia artificial como herramienta de detección ha suscitado un debate en el ámbito editorial. Esta discusión continúa vigente y, según los especialistas, podría intensificarse a medida que las capacidades de los algoritmos más recientes avanzan. “Por nuestra parte, preferimos seguir confiando en el criterio humano”, concluyó la editorial en su declaración.

El caso de Almadía no solo pone de manifiesto las repercusiones que el uso irresponsable y sin criterio de la inteligencia artificial como mecanismo de verificación puede acarrear en la reputación de autores, editoriales y voces consagradas en el ámbito literario. Este riesgo se extiende a otros sectores creativos, donde cada vez resulta más complicado identificar con total certeza el origen de las obras, que, irónicamente, son empleadas por las empresas para entrenar sus algoritmos de detección y generación de contenidos.

Fuente original: WIRED en Español.

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