
Crecimiento de barrios populares en Argentina: un aumento del 18,2% en nueve años
PoloSur
La expansión de los barrios populares en Argentina pone de manifiesto la creciente dimensión territorial de la pobreza en las principales ciudades del país. Según un relevamiento realizado por la Fundación Tejido Urbano, la superficie ocupada por estos asentamientos aumentó de 314 a 371 kilómetros cuadrados en el período comprendido entre 2016 y 2025, lo que representa un incremento del 18,2%. Este crecimiento territorial no solo supera la extensión del área metropolitana de Rosario, sino que también se acerca a la de Córdoba, lo que indica una tendencia preocupante en la distribución de la pobreza en el país.
En términos absolutos, los barrios populares sumaron aproximadamente 57 kilómetros cuadrados en un lapso de nueve años, lo que equivale a la superficie de ciudades como Bariloche o Río Cuarto. El ritmo de expansión ha sido cercano al 2% anual, aunque se han observado variaciones significativas entre diferentes regiones y aglomerados urbanos. Este crecimiento resalta la necesidad de políticas públicas que aborden las condiciones de vida en estos asentamientos, que se han vuelto cada vez más visibles en el paisaje urbano.


Este trabajo representa el primer relevamiento sobre el crecimiento horizontal de barrios populares en 34 aglomerados urbanos del país. Para llevar a cabo el estudio, la fundación utilizó imágenes satelitales de 2016 y 2025, tomando como referencia los límites establecidos por el Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP). El análisis abarcó más de 7.500 polígonos, permitiendo identificar las áreas que han experimentado expansión, reducción o que se han mantenido sin cambios. Este enfoque metodológico proporciona una visión clara y actualizada de la situación de los barrios populares en el país.
La provincia de Buenos Aires se destaca como la región con la mayor superficie de barrios populares en el país. En 2025, estos asentamientos ocupaban 224,4 kilómetros cuadrados, lo que equivale al 60,5% del total relevado en el estudio. Esta concentración en Buenos Aires pone de relieve la desigualdad territorial y social que enfrenta el país, donde una parte significativa de la población vive en condiciones de vulnerabilidad. Además, una encuesta reciente indica que seis de cada diez personas no creen que el presidente Javier Milei haya logrado reducir la pobreza, lo que refleja un escepticismo generalizado sobre las políticas implementadas en este ámbito.
La Región Metropolitana de Buenos Aires, al ser considerada en su totalidad, experimentó una incorporación de 24,5 kilómetros cuadrados durante el período analizado. Su superficie total pasó de 186,1 a 210,6 kilómetros cuadrados, lo que representa un crecimiento del 13,2%, cifra que se encuentra por debajo del promedio nacional. Esta expansión se ha concentrado principalmente en los partidos de la provincia de Buenos Aires, dado que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no se registraron cambios horizontales significativos. Dentro del área metropolitana, los mayores avances se han observado en los bordes de la mancha urbana, especialmente en las zonas aledañas a La Plata y en el sudoeste del conurbano.
A pesar de que su crecimiento relativo ha sido menor en comparación con otras regiones, la importancia territorial del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sigue siendo crucial. Actualmente, los barrios populares constituyen el 7% de la superficie urbana de esta región. La expansión de estos barrios populares reabre el debate sobre el rol del Estado en la urbanización y el acceso a la vivienda. Durante la administración de Javier Milei, el gobierno nacional tomó la decisión de disolver el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), que fue creado con el objetivo de financiar obras de infraestructura y servicios básicos en estos asentamientos. Esta medida se enmarca dentro de un recorte más amplio de los mecanismos de financiamiento nacional destinados a la integración socio urbana, lo que ha generado un nuevo escenario para las provincias y los municipios, que ahora enfrentan el desafío de mantener algunas de las intervenciones que estaban en marcha.
En cuanto a la evolución porcentual, el mapa revela una dinámica distinta. La Patagonia lideró la expansión relativa, con un incremento del 35,8% entre 2016 y 2025, mientras que el Noroeste ocupó el segundo lugar con un aumento del 31%. En la región patagónica, el aglomerado Neuquén-Cipolletti fue responsable de aproximadamente la mitad de este crecimiento. En esta área, los barrios populares ya representan el 11% de la superficie urbana. Además, se destacó el caso de Viedma-Carmen de Patagones, donde la expansión alcanzó un notable 112%.
Este fenómeno se produce en una región que está marcada por el crecimiento de la actividad hidrocarburífera y las transformaciones que trae consigo Vaca Muerta. En la Patagonia se observa una paradoja: a pesar de concentrar inversiones, actividad energética y expectativas de crecimiento, también se expande el territorio ocupado por barrios populares.
En el Noroeste del país, la superficie de los asentamientos populares creció en 7,2 kilómetros cuadrados. La provincia de La Rioja se destacó por registrar una de las mayores variaciones relativas, alcanzando un incremento del 150%, mientras que Tucumán lideró el crecimiento en términos absolutos, con un aumento de dos kilómetros cuadrados adicionales en sus barrios.
En el Noreste, la situación también superó el promedio nacional, ya que los barrios populares de Resistencia, Posadas, Corrientes y Formosa incrementaron su superficie en un 20,2%. Dentro de esta región, Resistencia incorporó 2,1 kilómetros cuadrados, mientras que Formosa sumó 1,7 kilómetros cuadrados.
El análisis a nivel provincial revela diferencias significativas. San Luis experimentó un crecimiento del 237,4% en comparación con la superficie que ocupaban sus barrios populares en 2016, mientras que La Rioja alcanzó un incremento del 150,5%. Sin embargo, el informe señala que estos porcentajes deben ser interpretados considerando las dimensiones iniciales. Por ejemplo, en San Luis, gran parte del aumento se debió a la expansión de un solo barrio.
En términos absolutos, Buenos Aires lideró el crecimiento con 27,9 kilómetros cuadrados adicionales, seguida por Neuquén con 4,4 kilómetros cuadrados, Chaco con 2,1 kilómetros cuadrados, y Santa Fe y Tucumán, que sumaron dos kilómetros cuadrados cada una.
Entre los principales centros urbanos, Rosario mostró una de las menores variaciones, con sus barrios populares pasando de ocupar 13,1 a 14 kilómetros cuadrados, lo que representa un aumento del 6,7%. En contraste, Córdoba vio crecer su superficie de 7,8 a 9,3 kilómetros cuadrados, lo que equivale a un 19,7%. Mendoza, por su parte, registró un incremento del 25,8%.
El relevamiento también identificó procesos de reducción y estabilidad territorial en algunos asentamientos. Aunque la expansión fue predominante, no todos los barrios populares aumentaron su superficie durante los nueve años analizados. En el 66% de la superficie estudiada se detectaron procesos de crecimiento, que incorporaron aproximadamente 60 kilómetros cuadrados, lo que representa un incremento del 28,6% respecto de su extensión inicial.
En contraposición, 109 barrios experimentaron una reducción en su superficie, con una disminución acumulada de tres kilómetros cuadrados, lo que equivale a una caída del 17,9%. Además, un 29% de la superficie analizada no mostró modificaciones significativas.
El estudio realizado por Tejido Urbano se concentra en la expansión horizontal de los barrios populares en Argentina. Este análisis permite observar el aumento del territorio que estos asentamientos han incorporado en los últimos años, aunque no proporciona datos sobre la cantidad de personas que actualmente residen en ellos ni sobre cómo ha evolucionado su densidad poblacional. La falta de información sobre la población que habita en estos barrios limita la comprensión completa de la situación, ya que no se puede establecer un vínculo directo entre la expansión territorial y el crecimiento demográfico.
Para llevar a cabo este estudio, se utilizó como referencia los polígonos del Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP) de 2023. La investigación comparó la superficie efectivamente urbanizada mediante imágenes satelitales de los años 2016 y 2025. Este enfoque significa que el relevamiento no se limita a medir exclusivamente la expansión sobre terrenos periféricos, sino que también contempla modificaciones y desarrollos dentro de áreas que ya estaban urbanizadas. De esta manera, se logra obtener una visión más integral del fenómeno de la urbanización en los barrios populares, lo que permite entender mejor las dinámicas de crecimiento y cambio en estas áreas.
Según la definición del registro nacional, un barrio popular se considera un conjunto de al menos ocho familias que presenta irregularidades en la tenencia del suelo y enfrenta dificultades para acceder de manera formal a servicios básicos. Esta definición es fundamental para entender el contexto en el que se encuentran estas comunidades y las problemáticas que deben enfrentar diariamente. La situación de estos barrios refleja una serie de desafíos que van más allá de la simple falta de infraestructura, abarcando también aspectos sociales y económicos que afectan a sus habitantes.
El mapa que surge del trabajo de Tejido Urbano muestra que la expansión de los barrios populares no responde a una única dinámica. Mientras que Buenos Aires concentra la mayor superficie de estos asentamientos, otras regiones del país están avanzando a un ritmo proporcionalmente más acelerado. La diferencia entre ambos indicadores permite dimensionar tanto la histórica concentración territorial en la capital como los nuevos focos de crecimiento urbano que están surgiendo en otras partes del país. Esta situación refleja una dinámica de urbanización que se está diversificando y extendiendo más allá de las grandes ciudades, lo que podría tener implicaciones significativas para la planificación urbana y las políticas públicas en el futuro.
Luego del acercamiento entre Javier Milei y el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, el intendente de Jujuy, Carlos Orozco, ha decidido adoptar un perfil bajo en este contexto político, mientras que el exgobernador Alfredo Cornejo se posiciona como una figura más visible en la escena.
En Jujuy, la situación se complica para el actual gobernador, Gerardo Morales, quien enfrenta una especie de "guerra fría" por el control del poder en la provincia, con diversas estrategias en juego. Además, los intendentes han expresado su preocupación respecto al programa Remediar, presentando un reclamo en el Congreso contra el ajuste propuesto por Milei.
Fuente original: Letra P.


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