

La Bombonera vibró con el desahogo de sus hinchas, quienes celebraron la victoria de Boca Juniors en un Superclásico que, a pesar de las nubes en el cielo, se vivió con intensa pasión. Los jugadores xeneizes, en un gesto de conexión con su público, cantaron al unísono, mientras la atmósfera se llenaba de festejos y la posibilidad de una vuelta olímpica. Sin embargo, el partido estuvo marcado por un arbitraje polémico y un desarrollo que dejó mucho que desear en términos de juego. Boca logró imponerse ante River, que terminó el encuentro con dos hombres menos debido a expulsiones que generarán debate en los días siguientes. La victoria se selló con un gol de Lautaro Di Lollo, quien anotó de cabeza tras una jugada de pelota parada, y aunque Boca estuvo cerca de ampliar la ventaja, su rendimiento fue más reflejo de las dificultades del rival que de su propia superioridad.
La primera expulsión cambió el rumbo del partido en un momento en que ambos equipos estaban en proceso de análisis y ajuste. Resultó sorprendente que el árbitro Nicolás Ramírez no sancionara la falta de Lucas Martínez Quarta sobre Miguel Merentiel, a pesar de estar bien posicionado para hacerlo. En lugar de tomar una decisión en el momento, el árbitro optó por consultar el VAR, donde Silvio Trucco lo instó a revisar la jugada en el monitor. Tras la revisión, Ramírez mostró la tarjeta roja al defensor por interrumpir una clara oportunidad de gol. La incertidumbre sobre si Marcos Acuña habría llegado a cortar la jugada quedó en el aire, generando tensión entre los jugadores de River. Leonardo Ponzio, capitán del equipo, se mostró pragmático ante la situación, mientras que Lucas Beltrán, quien había presionado efectivamente en la salida de Boca, se convirtió en la víctima del error de Martínez Quarta. Para reforzar la defensa, Lautaro Rivero ingresó al campo, pero todo parecía favorecer a Boca, que finalmente logró abrir el marcador gracias a una estrategia de balón detenido diseñada por Rodolfo Arruabarrena.


Al igual que en el partido anterior contra Independiente, Sebastián Villa tomó la responsabilidad del tiro de esquina, pero esta vez fue Di Lollo quien se destacó en el área con gran facilidad. Superó a Rivero, que se encontraba desorientado tras el pelotazo que dio origen al córner, y conectó un cabezazo que se fue lejos del alcance de Santiago Beltrán. Nuevamente, River evidenció sus problemas en el juego aéreo, un punto débil que ha marcado el ciclo de Eduardo Coudet y que se ha visto reflejado también durante el breve interinato de Ponzio. En definitiva, los jugadores son los mismos.
Con la ventaja a su favor, Boca comenzó a tener claro que debía asumir el protagonismo, algo que se complicó tras la expulsión de Martínez Quarta y el impacto de Di Lollo. Leandro Paredes, que mostró un crecimiento en su juego, se volvió ágil en el manejo del balón, ya sin la presión de los atacantes rivales, quienes debieron retroceder para formar dos líneas de cuatro lo más compactas posible, con el fin de proteger a Beltrán.
Sin embargo, Boca cuenta con muchos recursos, que comenzaron a fluir a través de sus extremos. Villa y Leonel Flores se activaron y lograron ganar en el uno contra uno, ya que el esquema 4-3-1-2 que presentó River, que luego se transformó en un 4-4-1, no contaba con volantes capaces de contener en los costados. Esto provocó que Acuña y Gonzalo Montiel sufrieran en ciertos momentos del partido.
Un centro del colombiano Villa encontró un buen cruce de Rivero, mientras que Flores desbordó, pero el cabezazo de Santiago Ascacíbar, algo bombeado, se fue por encima del travesaño. River dependía de alguna jugada brillante de Angel Correa y un poco de inspiración de Thiago Almada. Jagger Herrera tuvo una oportunidad para destacarse gracias a una falta sobre Tomás Galván, pero el tiro libre de Fuerte Apache terminó en la tribuna.
En la segunda mitad, el Vasco optó por la seguridad con el ingreso de Ayrton Costa en lugar de Herrera, quien ya estaba amonestado. Ponzio, por su parte, decidió hacer ingresar a Lautaro Pereyra, un jugador más ofensivo que Lucas Silva, quien había sido superado en el medio por Milton Delgado, que además entregó todas las pelotas a los pies de sus compañeros.
River intentó tomar la iniciativa, pero le resultó complicado con un jugador menos. Perdieron a Ascacíbar, Villa y Blanco, este último debió ser expulsado por una patada a Andrada. También Paredes se sumó a la lista de amonestados. Entraron Juan Cruz Meza y Sebastián Driussi, pero su ingreso no cambió el rumbo del partido. Alan Velasco y Enner Valencia tampoco lograron impactar, mientras que Ramírez fue más riguroso con Montiel y le mostró la tarjeta roja.
En ese momento, el triunfo de Boca parecía asegurado en las orillas del Riachuelo, donde los hinchas comienzan a sentir la cercanía de la gloria, luego de 1342 días y numerosas noches de incertidumbre.
Durante el encuentro, las controversias no se hicieron esperar. El árbitro Nicolás Ramírez, quien se convirtió en el foco de las disputas, tomó decisiones que generaron reacciones intensas, como la expulsión de Martínez Quarta desde el VAR y la falta de sanción a Paredes, lo que dejó a River con solo nueve jugadores en el campo.
Boca logró una victoria en el Superclásico, repitiendo una racha triunfal que no se veía desde hacía 35 años. Este resultado también generó interrogantes sobre cuántos partidos quedan en el historial entre ambos equipos.
Tras la derrota, Stefano Di Carlo, en un desahogo, expresó su frustración al señalar que “cuando los errores favorecen siempre a los mismos dejan de ser errores”, refiriéndose a las decisiones arbitrales que marcaron el partido.
En cuanto al desempeño individual, el análisis del 1x1 de Boca destacó el despliegue de Delgado, la conducción de Paredes y la solidez de Di Lollo, mientras que en River, Santiago Beltrán fue el mejor valorado, aunque muchos otros jugadores recibieron críticas que generan preocupación en el entorno del equipo, según lo señalado por Ponzio.
La polémica continuó con la expulsión de Gonzalo Montiel, quien, además, provocó a los hinchas de Boca con un gesto que recordó a momentos de partidos pasados, intensificando aún más la tensión en el Superclásico.
Fuente original: Clarín Deportes.


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