
La salida del Grupo México complica la privatización del Belgrano Cargas
PoloSur
La privatización del Belgrano Cargas, que está siendo promovida por el Gobierno de Javier Milei, se encuentra en una situación crítica luego de que el Grupo México decidiera retirarse de la licitación. Esta empresa era el único competidor extranjero que había mostrado un interés concreto en el proceso. Sin su participación, el Gobierno enfrenta el riesgo de que las cerealeras locales revisen su apuesta, lo que obligaría a estirar los plazos establecidos para evitar que la licitación quede desierta. En este contexto, las cerealeras están realizando sus cálculos sobre el futuro del negocio, lo que añade una capa de incertidumbre al proceso de privatización.
El Grupo México había manifestado su interés en participar desde principios de 2025 y había logrado que la gestión libertaria aceptara la mayor parte de sus “sugerencias” en la elaboración de los pliegos. Esta empresa, que forma parte del holding dirigido por Germán Larrea, opera más de 10.000 kilómetros de vías en México y está asociada con la ferroviaria estadounidense Union Pacific. Sin embargo, a solo 20 días de la presentación de ofertas, el Grupo México decidió bajarse de la licitación del Belgrano Cargas. Aunque inicialmente no estaba completamente satisfecho con el esquema de desintegración vertical y acceso abierto que se había diseñado para la licitación, el Grupo México había aceptado las condiciones de los pliegos, que permitían la presentación de ofertas conjuntas para las vías, locomotoras y vagones de las líneas de carga Belgrano, San Martín y Urquiza, todas bajo la gestión de la ferroviaria estatal.


No obstante, tras un análisis más detallado de las nuevas reglas de juego y de los riesgos operativos y económicos que tendría que asumir durante los 50 años de concesión, el Grupo México decidió dar un paso al costado. La decisión de esta empresa podría tener repercusiones significativas en el futuro del proceso de privatización y en el interés de otros posibles inversores en el sector ferroviario argentino. La situación actual plantea interrogantes sobre la viabilidad del proyecto y la capacidad del Gobierno para atraer nuevos interesados en un contexto donde las cerealeras y transportistas locales están cada vez más atentos a las condiciones del mercado.
La decisión del Grupo México de retirarse de la licitación para la privatización del Belgrano Cargas sorprendió tanto al ministro de Economía, Toto Caputo, como al titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas (ATEP), Diego Chaher. Ambos funcionarios ya consideraban casi segura su participación y le asignaban altas probabilidades de éxito en el proceso.
El comunicado que anunció su salida mencionó como razón principal la implementación del esquema de acceso abierto (open access) para las vías, que permite a cualquier operador ferroviario que pague peaje utilizarlas. Sin embargo, la verdadera causa de su decisión fue la imposibilidad de gestionar de manera integral y verticalizada todas las redes, talleres y trenes de carga que estaban en licitación.
Con la deserción del Grupo México, el consorcio local Pro Belgrano Cargas, que incluye a Aceitera General Deheza (AGD), Bunge, Cargill, Louis Dreyfus y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), se encuentra en una posición más favorable. Este grupo, que aún no ha sido constituido legalmente, se formó con el objetivo de frenar la llegada del grupo mexicano y controlar los ramales de cereales que conducen a los puertos de la hidrovía.
La salida del grupo azteca de la competencia podría llevar a las empresas cerealeras a reconsiderar su participación en la licitación, que ya presenta más incertidumbres que certezas. Un analista del sector, que sigue de cerca el proceso licitatorio, advirtió a Letra E que "sin competidor a la vista, las cerealeras seguramente van a poner en revisión su apuesta y no habría que descartar que también den un paso al costado, porque les resultaría más conveniente contratar fletes por anticipado con la actual operadora estatal mediante el adelanto de pagos destinados a incorporar más locomotoras y vagones".
Si esto ocurriera, la privatización del Belgrano Cargas podría quedar desierta, replicando lo sucedido con Intercargo, donde no se presentaron oferentes debido a la falta de atractivos de la empresa tras los ajustes implementados por la política económica de Javier Milei y la amplia desregulación de los servicios aeroportuarios promovida por Federico Sturzenegger.
La privatización se encuentra dividida en tres negocios, y el inusual esquema de desintegración vertical, sin precedentes a nivel mundial, que han diseñado los funcionarios, también podría llevar a que la licitación se quede a mitad de camino si solo se reciben ofertas parciales.
En cada una de las líneas de concesión, los pliegos establecen tres etapas: la concesión de las vías y de los inmuebles adyacentes a empresas privadas, que asumirán el mantenimiento y cobrarán peajes por el uso de los ramales; la venta del material rodante y tractivo a operadoras ferroviarias; y el traspaso por un período de 50 años de los talleres a concesionarias que se encargarán de la reparación y alistamiento de las formaciones de carga. Este esquema busca facilitar la privatización del Belgrano Cargas, un proceso que ha generado diversas expectativas y preocupaciones en el sector.
La ausencia de ofertas para alguna línea o unidad de negocio obligará al presidente Javier Milei a intervenir para cubrir esos vacíos, lo que implicaría mantener en funcionamiento una parte significativa de la estructura estatal del Belgrano Cargas que se busca transferir a la iniciativa privada. Esto plantea un desafío para el Gobierno, que ha manifestado su intención de avanzar con la privatización, pero que ahora se enfrenta a la realidad de que podría necesitar sostener algunos servicios que son esenciales para la operación del ferrocarril.
Tras la salida del Grupo México, el Gobierno intentó minimizar el impacto de esta situación, aunque sin ofrecer muchos detalles, al indicar que varias constructoras y empresas del sector minero estarían interesadas en participar “directa o indirectamente” en el proceso de licitación. Esta afirmación busca generar confianza en el mercado y asegurar que hay interés suficiente para que el proceso de privatización no se detenga.
Además, el ministro de Economía, Toto Caputo, ha dejado entrever que se ampliará el plazo inicial para la presentación de ofertas, que estaba fijado para el 11 de noviembre. Esta decisión se toma en un contexto donde el Gobierno busca ajustar las condiciones de la licitación para atraer a más interesados y evitar que el proceso se vea comprometido por la falta de participantes.
Con esta estrategia, el objetivo es ganar tiempo para analizar qué modificaciones en los pliegos podrían atraer al menos una cantidad mínima de oferentes y así evitar que la privatización del Belgrano Cargas se vea comprometida. La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro del servicio ferroviario en el país y la capacidad del Gobierno para llevar adelante su plan de privatización sin contratiempos.
Fuente original: Letra P.




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