
La actividad económica en Argentina se estanca por quinto mes consecutivo
PoloSur
El informe del Indec sobre la actividad económica correspondiente a agosto, publicado este miércoles, no genera optimismo entre los funcionarios del gobierno de Javier Milei. El indicador que más atención recibe de parte de los especialistas, que es la variación mensual desestacionalizada de la actividad, mostró un leve incremento del 0,1% en el octavo mes del año respecto a julio. Este resultado implica que, para evitar caer en una recesión técnica, que se define como dos meses consecutivos de disminución del producto, el dato de septiembre debería superar el 8%. A pesar de que sectores como hidrocarburos, minería y hoteles y restaurantes contribuyeron de manera significativa, la serie tendencia-ciclo indica que la economía se encuentra estancada desde marzo.
Es común que se realicen modificaciones en los datos históricos. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) actúa como un indicador anticipado del desempeño económico, proporcionando una visión preliminar que luego se ajusta en las cuentas nacionales. Debido a esta naturaleza, cada informe del Indec incluye datos que no estaban disponibles en informes anteriores, lo que puede llevar a ajustes en las cifras previamente publicadas. Por lo tanto, las revisiones de la serie histórica son habituales y no necesariamente implican un cambio en la metodología utilizada.


La actualización del dato de agosto mantuvo casi sin cambios la interpretación de la serie desestacionalizada. La caída de julio se ajustó levemente, pasando del 2,9% inicialmente reportado a un 2,8%, mientras que el retroceso de febrero se corrigió de un 2,2% a un 2%. Sin embargo, el ajuste más significativo se produjo en la serie tendencia-ciclo, que el Gobierno destaca como la más importante, a pesar de que los análisis de especialistas han señalado que la actividad económica está enviando señales preocupantes.
Javier Milei ha expresado en diversas ocasiones su opinión sobre los datos de actividad económica, argumentando que los indicadores desestacionalizados ya no reflejan con precisión la realidad del país, dado que Argentina atraviesa un proceso de transformación estructural. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, afirmó el presidente.
El presidente planteó que, en un contexto de estabilización y reformas, los indicadores del pasado pueden perder eficacia para reflejar las variaciones estacionales en las decisiones de consumo, producción e inversión. En este sentido, defendió la utilización de otro tipo de indicador: “Por eso nosotros nos enfocamos en el indicador tendencia a ciclo, porque la economía está teniendo muchos cambios estructurales”.
La discusión cobró relevancia en 2026 debido a las marcadas fluctuaciones del EMAE desestacionalizado. En febrero, el indicador mostró una caída del 2%, mientras que en marzo se registró un aumento del 2,7%. En abril, volvió a retroceder un 1,4%, y en mayo bajó un 0,6%. En junio, se observó un leve incremento del 0,3%, pero en julio descendió un 2,8% y en agosto apenas logró recuperarse con un aumento del 0,1%. Esta secuencia de variaciones complica la posibilidad de inferir una tendencia a partir de un solo mes, lo que ha llevado a Milei a expresar su descontento.
Sin embargo, con la publicación del EMAE correspondiente a agosto, ni siquiera el indicador preferido del Gobierno ofrece buenas noticias.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, fue el primero en exponer la perspectiva del Gobierno sobre la escasa representatividad del dato desestacionalizado de actividad. En julio, Daza presentó la fundamentación técnica de la postura oficial en una publicación en X. Según sus cálculos, la dispersión de los datos mensuales había aumentado: la desviación estándar había pasado de 0,9 en 2024 y 1,2 en 2025 a 2,2 en lo que va de 2026.
En ese momento, Daza destacó que movimientos cercanos al 3% en direcciones opuestas requerirían interpretar que la economía transita, en solo 30 días, de una contracción anualizada muy pronunciada a una expansión también extrema. “Eso no pasa en ninguna economía real”, escribió. Su conclusión fue que “el EMAE mensual está capturando mucho ‘ruido’” en una economía que, según su análisis, se transforma rápidamente debido al programa de estabilización y las reformas. Los argumentos de Daza sustentan la posición de Milei.
“La solución es usar la serie de tendencia-ciclo, que filtra ese ruido”, afirmó Daza. “Pueden emplearse otros promedios móviles para eliminar el ruido, pero la tendencia-ciclo es la medida más útil: además de la estacionalidad, elimina los componentes irregulares como huelgas y otros”, añadió.
Hasta la publicación anterior, la tendencia-ciclo mostraba incrementos mensuales de 0,2% desde noviembre de 2025 hasta julio de 2026, a pesar de que los datos desestacionalizados revelaban contracciones significativas. Sin embargo, con la nueva estimación, esos aumentos se redujeron a 0,1% entre noviembre y marzo. Desde abril hasta agosto, la variación fue de 0,0% en cada uno de esos cuatro meses, lo que indica un estancamiento total.
En términos sencillos, la tendencia-ciclo tiene como objetivo separar tres componentes de una serie. El primero es la tendencia, que busca reflejar la dirección a largo plazo. El segundo se refiere a la estacionalidad, que abarca movimientos que se repiten en meses específicos debido a vacaciones, cosechas, feriados u otras pautas previsibles. El tercero agrupa los eventos irregulares o transitorios, como paros, una menor cantidad de días hábiles o fenómenos climáticos.
Al filtrar las fluctuaciones mensuales, esta herramienta intenta proporcionar una imagen más estable de la tendencia de la actividad económica. Esta es la razón por la cual el Gobierno la contrasta con la serie desestacionalizada, que elimina los efectos estacionales pero mantiene otros movimientos de corto plazo. No obstante, la nueva revisión indica que el filtro tampoco arroja un dato positivo: el crecimiento es inferior al esperado y ya se registran cuatro meses de estancamiento.
Gabriel Caamaño, economista de Outlier, señala que la serie de tendencia-ciclo no debe interpretarse como un indicador de la evolución inmediata de la actividad económica. “El tendencia-ciclo no es un indicador que servía para ver la marcha mes a mes de la economía”, afirmó. Según explicó, por su propia naturaleza, busca estimar una trayectoria más prolongada y detectar cambios de dirección. Para lograrlo, incorpora los datos de los meses siguientes y recalcula la serie histórica, por lo que su diagnóstico sobre una aceleración o desaceleración puede modificarse una vez que el período analizado ha concluido.
El economista realizó una comparación del funcionamiento del EMAE con una herramienta retrospectiva, describiéndola como un "espejo retrovisor" que indica cuándo se produjo un descenso o un repunte en la actividad económica. Caamaño subrayó que la identificación de los puntos de inflexión se realiza "ex post", es decir, después de que los eventos han ocurrido y cuando se incorpora nueva información a la estimación. En este sentido, cuestionó el uso que el gobierno le dio a esta serie para afirmar que la economía mantenía una expansión mensual, argumentando que "nunca lo deberían haber utilizado para lo que lo utilizaban, que era decir que la economía estaba creciendo, porque sabían que podía reestimar para atrás mucho, en relativamente poco tiempo, y terminó pasando".
Por su parte, Martín Polo, economista de Polomics, indicó que el EMAE mide la actividad económica desde el lado de la oferta. "No analizamos consumo, no analizamos inversión, sino solamente se ve qué sectores están aportando", aclaró. Según su análisis, la expansión de la actividad se ha concentrado en pocos sectores, con tres de ellos creciendo cerca del 10%, mientras que el resto experimentaba un retroceso de aproximadamente el 2%. Esta situación, advirtió, hace que el nivel general de actividad sea más vulnerable cuando los sectores que impulsan el crecimiento pierden fuerza.
"Cuando afloja el agro, aflojó la pesca, más allá de que minería siga volando, bueno, no te alcanza", afirmó Polo al describir la fragilidad del ciclo económico actual. El economista argumentó que la economía ya ha entrado en recesión y que el tercer trimestre habría acentuado la caída en lugar de mostrar la recuperación que se esperaba. Para evitar una contracción trimestral, señaló que septiembre debería registrar un crecimiento mensual de entre 5% y 6%, un aumento que consideró complicado de alcanzar.
En el ámbito financiero, las acciones argentinas experimentaron un avance de hasta el 5% en Wall Street, aunque el riesgo país volvió a incrementarse. Los títulos tecnológicos llevaron a alzas de hasta 1,1% en los índices de Nueva York, mientras que el MSCI Merval ganó un 1,6%. Sin embargo, los bonos Globales, que habían iniciado la sesión en alza, terminaron con una caída del 0,2%, y el riesgo país se elevó a 674 puntos. Además, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) adquirió 46 millones de dólares en el mercado.
En otro orden de cosas, la crisis en el sector textil se agudiza, ya que la empresa encargada de fabricar las camisetas de River, Boca y la Selección ha suspendido trabajadores debido a la caída en las ventas.
La empresa, que provee a importantes marcas deportivas internacionales, ha experimentado una disminución del 20% en sus pedidos en los últimos tres años, lo que ha llevado a una reducción de su plantilla de 1.040 a 640 empleados. Esta caída en la actividad también ha obligado a la compañía a adelantar las vacaciones en una de sus plantas.
En agosto, los salarios registrados aumentaron un 2,6%, superando la inflación por tercer mes consecutivo. Tanto los trabajadores del sector privado como los empleados del Estado han visto una recuperación en su poder adquisitivo durante el octavo mes del año.
El dólar, por su parte, ha subido por cuarto día consecutivo, alcanzando un nuevo récord nominal. La divisa mayorista cerró en $1.526, mientras que el precio al público en el Banco Nación se situó en $1.545.
En cuanto a la actividad económica, esta creció menos de lo esperado en agosto, acercándose a una posible recesión técnica. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un avance del 0,1%, con una variación interanual negativa de -1,7%, acumulando un incremento del 1,2% en 2026.
Fuente original: Infobae Economía.


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