Concluyen los alegatos en el juicio por la muerte de Diego Maradona y un imputado queda absuelto

Este miércoles se llevó a cabo la última jornada de alegatos en el segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, donde los acusadores solicitaron penas de hasta 15 años de prisión y la absolución de uno de los imputados.
Policiales15/10/2026PoloSurPoloSur

En la jornada número 48 del debate, los alegatos fueron presentados por Pablo Jurado, abogado de Ana Estela, Rita Mabel y Claudia Norma, las hermanas de Maradona, quienes estuvieron presentes en la sala. También expusieron Fernando Burlando y su equipo, representantes legales de Dalma y Gianinna, las hijas del futbolista. Durante la audiencia, los abogados solicitaron la absolución del médico clínico Pedro Di Spagna, de 53 años, lo que resultó en su exoneración, dado que ninguna de las partes acusadoras, ya sean particulares o la fiscalía, le atribuyó algún delito en el marco de la investigación.

De este modo, Di Spagna, quien asistió a todas las audiencias y aprovechaba cada cuarto intermedio para dirigirse a la Catedral de San Isidro, no enfrentará condena por parte de los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. En su alegato, Burlando expresó: “Mataron a un héroe mitológico”, al iniciar su exposición ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro. Al igual que en sus declaraciones iniciales, el abogado de Dalma y Gianinna reiteró su convicción de que Maradona “fue asesinado”.

“Diego Maradona fue asesinado el 25 de noviembre de 2020 y para esa tarea alguien convocó a un equipo de la salud para hacerlo de una manera lenta y cruel, una escenografía inhumana con un resultado eficaz”, afirmó Burlando. Dirigiéndose a los jueces, les indicó que su decisión en la sentencia “quedará marcada a fuego en la memoria colectiva de esta y de varias generaciones más”. Afirmó que esto no solo se debe al nombre y apellido de la víctima, sino también a la trascendencia de su figura y las características del crimen que rodea la muerte de Diego Armando Maradona.

“Mataron a un héroe mitológico, a un guerrero capaz de ir y volver del olvido y de la muerte cuando lo deseaba. Lo hicieron de una manera muy cobarde, aprovechándose de la vulnerabilidad de su salud, agravándola hasta la muerte”, subrayó el abogado mediático. Burlando concluyó que “salvarle la vida era sencillo y fácil” y añadió que “ni a un animal se lo trata con tanto destrato, con tantas ganas de que se muera”.

Antes de presentar su solicitud formal, el abogado Fernando Burlando concluyó su intervención con una recopilación de dos minutos y medio de audios de los principales acusados, los cuales fueron reproducidos a lo largo de las distintas jornadas del juicio.

Tras exponer diez puntos centrales, Burlando solicitó una pena de 15 años de prisión para el neurocirujano Leopoldo Luque, de 45 años, así como 10 años de inhabilitación para ejercer la medicina. En cuanto a Nancy Forlini, de 57 años, coordinadora de Swiss Medical, pidió una condena de 12 años, mientras que para la psiquiatra Agustina Cosachov, de 41 años, solicitó 10 años. Las acusaciones contra los tres son por homicidio simple con dolo eventual. Para el psicólogo Carlos Díaz, de 35 años, exigió una pena de 5 años de prisión, mientras que para el coordinador de enfermería Mariano Perroni, de 45 años, y el enfermero Ricardo Almirón, de 42 años, reclamó 4 años y 6 meses, aunque en este caso por homicidio culposo, un delito considerado menos grave.

“La prueba es contundente, es tanta la basura que está flotando, no hay que ir a las profundidades”, afirmó Burlando, haciendo alusión a la evidencia presentada en el juicio. Dentro de su equipo, la abogada Silvia Petroff se encargó de detallar los hechos, la materialidad ilícita y las conductas de cada uno de los acusados. “Cualquier médico que trataba a Maradona lo primero que tenía que tratar era el tema del corazón. Eran de público conocimiento los problemas cardíacos de Diego. Y lo sabían”, sostuvo Petroff.

Su colega Fabián Améndola, también parte del equipo legal, aseguró que “lo único que está comprobado es que no hicieron absolutamente nada”, refiriéndose a la actuación de los médicos involucrados en el caso. Améndola continuó argumentando que, en su opinión, Luque, Forlini y Cosachov eran plenamente conscientes de que el dispositivo que habían implementado representaba un riesgo cierto para la vida de Maradona y, a pesar de ello, actuaron con indiferencia.

Además, Améndola hizo hincapié en la responsabilidad del psicólogo Díaz, afirmando que “no hay ninguna duda que es responsable del delito de homicidio culposo”. Según su declaración, Díaz tomó decisiones y modificó decisiones del cuerpo médico tratante que resultaron cruciales para que el sistema de control de Diego Maradona fallara.

El alegato finalizó con una reflexión sobre la figura de Diego Armando Maradona, quien fue descrito como “tal vez la persona más conocida del mundo” y cuya imagen se ha elevado a la categoría de un Dios, simbolizada por una camiseta que lleva el número 10 y la palabra "D10S". Se mencionó que los imputados en este juicio, Luque, Cosachov y Díaz, aspiraban a ser considerados semidioses. En este sentido, se citó un chat en el que Díaz le comenta a Cosachov que “si sale bien lo de Diego puede ser algo que quede para la posteridad, o perdemos la matrícula o somos semidioses”.

El primer alegato fue presentado por el abogado Jurado, quien caracterizó el fallecimiento de Maradona como “la crónica de una muerte anunciada, previsible y evitable”. Su intervención fue breve, directa y clara, en la que detalló los eventos que rodearon la vida de Maradona entre el 11 y el 25 de noviembre de 2020, periodo durante el cual estuvo en internación domiciliaria en su residencia del lote 45 en el barrio San Andrés de Benavídez, en Tigre.

Jurado destacó que durante todos los días que Maradona estuvo bajo internación domiciliaria, se reportaron situaciones anormales en su salud que no fueron examinadas adecuadamente. Afirmó que esto ocurrió en un contexto de “control de enfermería deficitario” y subrayó que Maradona no estaba de paseo, sino que se encontraba en una internación domiciliaria.

Posteriormente, el abogado presentó la calificación de los delitos y las penas que consideraba adecuadas para los siete imputados. Acusó a Forlini, Luque y Cosachov de homicidio con dolo eventual, solicitando 10 años de prisión para Forlini, 8 años para Luque y 8 años y 2 meses para Cosachov, quien además enfrenta una imputación por falsificación de un certificado médico. Además, pidió que todos los acusados sean inhabilitados para ejercer su profesión médica durante diez años.

En lo que respecta a Forlini, Jurado argumentó que su responsabilidad no era de carácter clínico asistencial, sino que debía proporcionar los recursos necesarios para la internación domiciliaria, lo cual no cumplió. Señaló que no dotó al lugar de elementos de reanimación cardiopulmonar (RCP), no proporcionó personal especializado, no realizó la historia clínica ni compartió la epicrisis del paciente.

Referente a Luque, Jurado enfatizó que su rol como garante quedó claramente establecido y que varios testigos lo identificaron como parte del equipo médico responsable. Afirmó que no realizó estudios cardiacos adecuados, no confeccionó la historia clínica, omitió asistir al paciente y no atendió los signos cardiacos. Reiteró que Luque nunca renunció a su responsabilidad profesional y continuó a cargo de la salud de Maradona, lo que confirma su clara responsabilidad en el caso.

La acusación contra Cosachov presentó similitudes en varios aspectos. El jurado acreditó su rol como garante y parte del equipo médico, señalando que “omitió las alarmas de insuficiencia cardiaca que le fueron informadas y siendo la única médica presente al momento de la muerte, omitió encargarse de la reanimación del paciente”. Esta omisión fue considerada crucial en el contexto del juicio, dado que la atención médica adecuada podría haber influido en el desenlace de la situación.

El abogado de las hermanas de Maradona, Perroni, solicitó una pena de 3 años por homicidio culposo, la misma que pidió para el enfermero Almirón, además de seis años de inhabilitación. Perroni argumentó que “la evaluación y el control de las funciones asistenciales de enfermería y el control y resguardo de las planillas eran funciones de Perroni. Ninguna de las dos obligaciones fue cumplida por el imputado”, refiriéndose al coordinador. Esta falta de cumplimiento fue presentada como una grave negligencia que contribuyó a la situación crítica del exfutbolista.

En relación a Almirón, destacó que “los últimos dos días de vida de Maradona sus controles fueron deficitarios o directamente inexistentes. No hay constancias que el paciente haya sido examinado entre las 0.30 y la mañana del 25 de noviembre, período que coincide con las 12 horas de agonía”. Esta afirmación subraya la falta de atención médica en un momento crítico, lo que podría haber tenido un impacto significativo en la salud de Maradona.

Al igual que la fiscalía y los abogados de Dieguito Fernando, Diego Jr., y de Jana, solicitó la absolución de Di Spagna, argumentando que “sus recomendaciones no fueron advertidas” y que “no tenía el dominio del hecho”. Esta defensa se centró en la idea de que Di Spagna no podía ser considerado responsable de las decisiones que llevaron a la muerte de Maradona, dado que su papel en el equipo médico no le otorgaba autoridad para actuar en situaciones críticas.

En cuanto a Díaz, el psicólogo de Maradona, no fue objeto de acusación, ya que “no podía detectar la insuficiencia cardiaca y avisos de edema”. Esta decisión generó una reacción silenciosa de Dalma y Gianinna, quienes fueron vistas con los ojos llorosos durante el alegato. La respuesta emocional de las hijas de Maradona reflejó el impacto personal que el juicio y la muerte de su padre han tenido en sus vidas.

“Diego Maradona murió por lo que no hicieron. Las groseras omisiones deben tener consecuencias legales”, concluyó el abogado, enfatizando la gravedad de la situación y la responsabilidad de los acusados en el contexto de la atención médica que recibió Maradona en sus últimos días. Esta declaración final subraya la intención de los acusadores de buscar justicia por las presuntas negligencias que llevaron a la muerte del ícono del fútbol argentino.

Fuente original: Clarín Policiales.

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