
Desde su implementación en 2016, los créditos hipotecarios ajustados por UVA han generado una brecha alarmante entre el crecimiento de la deuda y los ingresos de los trabajadores. Un caso emblemático revela que un préstamo de $3,9 millones en 2018 hoy se traduce en una deuda que supera los $335 millones, mientras que los salarios han crecido considerablemente menos.


















