Son dos aguará guazú, los rescataron con 45 días de vida, pasaron por nueve meses de rehabilitación sin contacto humano y ahora los ponen en libertad: la historia de Kuarahy y Jasy

Dos crías de aguará guazú, rescatadas a los 45 días de vida, han completado un proceso de rehabilitación de nueve meses y están listas para reintegrarse a la naturaleza en los Esteros del Iberá. Estos hermanos, que fueron criados en aislamiento humano, serán monitoreados para asegurar su adaptación y supervivencia.
Sociedad16/07/2026PoloSurPoloSur

En un emotivo acto de conservación, Kuarahy y Jasy, dos ejemplares de aguará guazú, han sido liberados en su hábitat natural tras un extenso proceso de rehabilitación. Los hermanos fueron encontrados abandonados en los Esteros del Iberá, Corrientes, a una edad vulnerable de 45 días. Su rescate estuvo a cargo de la Fundación Rewilding Argentina, que los trasladó al Centro de Conservación Aguará, donde recibieron atención especializada durante un mes.

Posteriormente, los cachorros fueron llevados a la Fundación Temaikèn, conocida por su experiencia en la rehabilitación de esta especie. En el Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET), ubicado en Escobar, Buenos Aires, Kuarahy y Jasy pasaron 45 días en un entorno diseñado para minimizar el contacto humano, lo que les permitió desarrollar habilidades esenciales para su supervivencia en el medio silvestre.

La adaptación de Kuarahy y Jasy fue favorecida por su vínculo fraternal, que les proporcionó compañía y apoyo en las etapas iniciales de su recuperación. Al ingresar al CRET, cada uno pesaba solo 1,2 kilogramos, mientras que hoy alcanzan un peso aproximado de 20 kilogramos y una altura de 90 centímetros, sin haber enfrentado complicaciones de salud. Confiando en su progreso, se tomó la decisión de devolverlos a los Esteros del Iberá, donde ahora llevarán collares satelitales que permitirán rastrear sus movimientos y evaluar su adaptación al entorno.

El aguará guazú, el cánido más grande de Sudamérica, enfrenta desafíos significativos, como la pérdida de hábitat y la caza motivada por creencias erróneas. La reintegración de Kuarahy y Jasy marca un paso importante en los esfuerzos de conservación de esta especie vulnerable en Argentina, brindando una nueva esperanza para su preservación y la salud del ecosistema en el que habitan.

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