Cristian "Pity" Álvarez declara en juicio por homicidio y relata el episodio previo al crimen

Cristian "Pity" Álvarez, de 54 años, rompió el silencio durante su declaración en el juicio por homicidio, donde narró su vida en Villa Lugano y los acontecimientos que rodearon el crimen de Cristian Maximiliano "Gringo" Díaz en 2018.
Policiales02/11/2026PoloSurPoloSur

"Me cayeron muchas fichas hoy", comenzó Cristian "Pity" Álvarez su testimonio, ingresando lentamente al tribunal. Acompañado por sus abogados, familiares y el Padre César, el músico compartió detalles sobre su vida en el departamento del quinto piso de la torre 12 B del barrio Cardenal Samoré, en Villa Lugano. Durante su declaración, también se refirió a su relación con Cristian Maximiliano "Gringo" Díaz y al episodio de robo que tuvo lugar antes del homicidio, ocurrido en la madrugada del 12 de julio de 2018.

En un momento de su testimonio, Álvarez solicitó un vapeador, pero los jueces Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro, del Tribunal Oral en lo Criminal N°29, no lo permitieron. En relación al robo, el músico explicó: "Yo no conocía el nombre, me llevaba mejor con el hermano que era un pibe muy copado. El único trato que tenía con él era comprarle sustancia cuando yo no lo podía conseguir porque yo compraba en cantidades grandes". Álvarez afirmó que no conocía el nombre de la víctima, a quien solo se refería como "Gringo".

Sobre la discusión y el robo que precedieron al homicidio, Álvarez recordó: "Yo tenía una mochila, tenía mucho dinero, tenía muchas cosas de valor para mí, cosas electrónicas, computadora, todo lo que se puede usar para grabar en la calle, celulares". Relató que le preguntó a Díaz si estaba seguro de llevarlo a la Villa 1-11-14, y que al mostrarle una pistola, decidió acompañarlo. Luego, describió un episodio confuso en el que le robaron sus pertenencias: "Cuando llegamos le pregunto si me va a esperar, me dice que sí. No tardé más de cinco minutos creo, pero no estoy en lo cierto, pude haber estado seis, siete, cuatro. Y cuando salí ya no estaba más".

Ante esta situación, Álvarez relató que regresó caminando las 25 cuadras que lo separaban de su hogar. "Cuando salgo de la villa veo que Cristian no estaba más, me dejó tirado. Yo le había dejado la mochila con todo lo que mencioné. Cuando llego a mi casa no estaba, me encuentro a su bandita y me dicen que el Gringo se había tenido que ir y que me dejó mi mochila ahí al lado", concluyó su relato.

El acusado expresó que se encontraba muy molesto y que su principal preocupación en ese momento era la llave de su hogar. "Me pongo a revisar la mochila, veo que me faltaban las cosas de tecnología y la mitad de la plata que tenía. En ese momento suena la alarma de mi domicilio. Entonces guardo todo, le digo a los pibes 'díganle al Gringo que de esto vamos a hablar. Nunca le dije que le iba a pegar un tiro'", aclaró.

Al referirse a la víctima, describió que "iba al gimnasio, hacía boxeo, era estéticamente mucho más grande. Un pibe grandote". Afirmó que le había comentado que debían resolver algunas deudas, pero nunca que le iba a disparar. "No lo vi más después de lo de la mochila o lo habré visto, pero no nos cruzamos nunca", relató.

También ilustró la situación con respecto a las demandas de los vecinos de su barrio: "Yo siempre que entraba abajo de mi edificio siempre me seguían pibes que me pedían sustancia, plata, me querían vender un taladro, cualquier cosa. Yo los espantaba como podía", describió.

El testimonio de "Pity", aunque algo desorganizado, ofreció detalles precisos sobre los momentos previos al crimen, su vida en el barrio Samoré y los conflictos que había tenido con personas que residían allí.

En relación a la noche del crimen, recordó que la víctima le dijo que era "el Cristian del barrio" y que él no lo era. "Era un pibe grandote. Si me creía importante por haber hecho una canción que se llamaba Pila Pila (una canción de Intoxicados del disco El exilio de las especies de 2008)", declaró "Pity" dos horas después de iniciar su testimonio.

"El pibe estaba muy borracho, muy empastillado, creo que no sabía ni lo que decía. Si hubiera estado un poco más sobrio me hubiera encarado por otro lado", rememoró sobre el intercambio que tuvieron.

Además, mencionó que Díaz intentó golpearlo con "piñas y cabezazos", pero no logró impactarlo debido a "el estado en el que estaba". También recordó sus propias limitaciones para moverse tras haber sido operado de cadera.

"En un momento me dice '¡Vamos a pelear! ¡Vamos a pelear!'. Este chico era mucho más grande que yo", describió.

El ex integrante de Intoxicados se levantó para mostrarle al tribunal una secuencia. Levantó los brazos, lo que hizo que su remera se levantara y se viera su pantalón bajo y el elástico de su ropa interior. También mostró su abdomen: "Cuando él saca su pullover, abajo tenía una remera y ahí noto que tiene una cacha en la cintura (NdR. la empuñadura de un arma), una 38 era, no sé".

Álvarez continuó relatando su experiencia en el momento de la confrontación, expresando: "Yo ya sabía que andaba enfierrado y cuando veo dije 'aaagj, problemas'. Así que me empiezo a poner pillo y a ver cómo se mueve él. Lo empiezo a mirar al amigo que estaba con él, como diciendo 'hacé algo que este está sacado, armado y la tiene conmigo'. Él se dio cuenta". La tensión aumentó durante la pelea, y Álvarez manifestó: "Me quiero ir para atrás. Me arrincono solo de irme para atrás esquivándole los golpes. Me tira un par de trompadas, ahí empecé a sentir miedo. Porque nunca estuve en esa situación. Yo lo conocía, esto lo podíamos arreglar de otra manera pero el tiempo se estaba terminando. Yo ya lo veía", refiriéndose a los momentos previos al momento en que disparó cuatro veces contra Díaz, quien falleció en el acto.

"Hay que estar acorralado por un tipo peligroso en ese momento", resumió Álvarez sobre el temor que lo invadía durante la discusión. Luego, comenzó a narrar: "La diplomacia se acababa, las palabras se acababan y este gil de mierda...", pero tuvo que pausar su declaración para recomponerse. Finalmente, llegó al instante del crimen y afirmó: "Se me acabó el tiempo, las palabras se terminaron, cuando vi que se sacó el pullover otra vez, le volvió a dar el menudeo (droga) al chico este, la plata, instantáneamente me tiró un par de cabezazos. Hizo así para sacarse la cacha (el arma) de encima y no sé... que Dios me perdone", describió sobre esa escena trágica.

Sin afirmar explícitamente que tomó el arma de su cintura y disparó contra Díaz, lamentó: "Más allá de cuál sea mi sentencia, lo que hice va en contra de mis principios. Jamás pensé que en este mundo iba a apagar una luz, me gusta encender luces. Más allá de las decisiones que tomen ustedes conmigo, la culpa la llevo yo encima porque esto va contra de mis principios". En su defensa, se justificó diciendo: "Me vi acorralado y tenía el arma en el bolsillo. No la saqué ni del bolsillo, la levanté así y tiré no sé adónde, creo que apunté a su cuerpo. Ya sabía lo que iba a pasar y por eso digo 'gil de mierda que se pone en el camino'. No sé lo que pasó por unos segundos después".

En relación al caso, se informó que en la madrugada del 12 de julio de 2018, Álvarez tuvo una discusión con Díaz y le gatilló cuatro veces. Ambos eran del barrio Samoré, en Villa Lugano, donde la víctima estaba regresando para ver a su hija mayor. Según la acusación, la discusión se originó porque "El Gringo" le recriminó a "Pity" que andaba diciendo que él le había robado unas pertenencias de una mochila.

Los testigos afirmaron que Díaz empujó e intentó agredir al músico, quien respondió sacando una pistola calibre .25 y le disparó en la cara a la víctima. Luego, le propinó otros tres impactos, rematando así a Díaz. Mientras el cuerpo de Díaz quedó tirado, sin vida, en uno de los pasillos frente a la torre 12, Álvarez escapó con su pareja a bordo de un Volkswagen Polo. Antes de llegar al boliche Pinar de Rocha, ubicado en Ramos Mejía, el cantante descartó el arma homicida arrojándola en una alcantarilla de la colectora de la autopista Riccheri, en un intento por deshacerse de la evidencia.

El músico estuvo casi un día prófugo hasta que el 13 de julio de 2018 decidió entregarse en la comisaría 52, donde se presentó junto a su abogado Queijeiro. "Lo maté porque era él o yo. Y creo que cualquier animal haría lo mismo”, le dijo a la prensa antes de quedar detenido. El artista pasó casi tres años detenido en el pabellón de pacientes psiquiátricos del penal federal de Ezeiza. Posteriormente, fue beneficiado con la prisión domiciliaria en instituciones médicas y luego con tratamiento ambulatorio, hasta que finalmente le dieron el alta y terminó en libertad.

Fuente original: Clarín Policiales.

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