
Crítica del jefe de IA de The Guardian a las tecnológicas por el uso no remunerado de noticias
PoloSur
“En Silicon Valley no entienden qué es el periodismo”, afirmó Caspar Llewellyn Smith durante su visita a la redacción de Clarín, donde se reunió con editores y responsables del diario. Esta declaración surge en el contexto de una crítica hacia las compañías que utilizan noticias para alimentar sus productos sin pagar por el esfuerzo y la investigación que implica su producción. Llewellyn Smith se preguntó cómo se financiarán las futuras noticias si herramientas como ChatGPT o Claude reemplazan la visita a los medios que investigan y publican esa información.
Durante su estadía, Llewellyn Smith abordó el uso de la inteligencia artificial en el periodismo y, más importante aún, cómo esta tecnología está impactando a la industria. En la Media Party, que se lleva a cabo esta semana, el lema “El agente es el mensaje” —una reformulación de la célebre frase del teórico de la comunicación Marshall McLuhan— sirvió como punto de partida para la conversación. Los "agentes" se refieren a sistemas de inteligencia artificial que realizan tareas de manera autónoma, abarcando desde la búsqueda y análisis de información hasta la interacción con aplicaciones y la ejecución de acciones en nombre de un usuario. En el ámbito periodístico, estas herramientas han evolucionado hasta convertirse en asistentes para reporteros y editores.


Sin embargo, un gran desafío radica en que la manera en que estas herramientas responden a las consultas impacta directamente en los ingresos de los medios. El concepto de “Google Zero” describe una situación en la que el buscador deja de dirigir tráfico a otros sitios: un usuario busca información y recibe un resumen generado por inteligencia artificial, sin necesidad de acceder a las páginas de origen de esa información. Como resultado, los medios experimentan una disminución en sus visitas, ingresos publicitarios y oportunidades de captar nuevos suscriptores, mientras su trabajo sigue alimentando las respuestas del buscador.
Esta problemática ha llegado a los tribunales de Estados Unidos, donde The New York Times ha presentado una demanda contra Microsoft y OpenAI. Al mismo tiempo, otros medios están en negociaciones para establecer licencias, y The Guardian es uno de los que ha alcanzado acuerdos, específicamente con OpenAI. Esto plantea nuevamente la tensión que los medios enfrentaron durante el auge de las redes sociales: cómo negociar con las empresas tecnológicas sin perder el control sobre su trabajo y el acceso a sus lectores, como sucedió anteriormente con Google y Facebook.
Antes de su participación en el encuentro que se lleva a cabo en Buenos Aires, donde se reúnen periodistas, programadores, diseñadores y emprendedores para abordar la innovación en los medios, el jefe de inteligencia artificial de The Guardian mantuvo una conversación con Clarín. Durante esta charla, abordó el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo periodístico y las oportunidades y desafíos que presenta.
Al ser consultado sobre cómo han cambiado los agentes de inteligencia artificial el trabajo en las redacciones, destacó que existen oportunidades muy evidentes. Señaló que un periodista de investigación puede utilizar varios agentes para realizar búsquedas en la web o analizar grandes volúmenes de datos. Estos agentes tienen la capacidad de leer miles de documentos en un tiempo que a un ser humano le llevaría semanas, meses o incluso años. En este sentido, el jefe de IA de The Guardian expresó su optimismo respecto al potencial que ofrecen estas herramientas, al considerar que pueden otorgar a los periodistas una especie de "superpoderes".
Sin embargo, también manifestó su preocupación sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito periodístico. Citó a Bill Gates, quien hace tres años predijo que todos tendríamos un asistente personal de inteligencia artificial con una tecnología mucho más avanzada que la disponible en ese momento. Describió un escenario en el que un agente conoce en profundidad a una persona, puede obtener la información necesaria y anticipar sus requerimientos. Aunque algunas personas seguirán accediendo a los medios por la confianza en su marca y en el criterio humano que selecciona las noticias, para consultas más básicas, los agentes de IA ya están en condiciones de realizar un trabajo significativo. Esto podría llevar a que lo que hoy es un simple resumen de Google se convierta en una experiencia más rica y personalizada, lo que plantearía un gran desafío para los medios si el consumo se desplaza hacia esa dirección y reemplaza a las plataformas tradicionales.
En relación al fenómeno denominado "Google Zero", explicó que en la era del papel, los medios de comunicación encontraban historias, las publicaban y controlaban su distribución. Con la llegada de internet, lograron alcanzar a un público más amplio, pero a costa de ceder gran parte de ese acceso a Google y Facebook. Ahora, la inteligencia artificial introduce un nuevo cambio: toma la materia prima de las noticias, sintetiza el trabajo periodístico, lo interpreta y presenta una respuesta al público. Cuando Google responde directamente a una consulta, muchas personas quedan satisfechas y no sienten la necesidad de visitar el medio, lo que resulta en una disminución de los clics. Esto, a su vez, reduce los ingresos publicitarios y las oportunidades de convertir a esos lectores en suscriptores, lo que vacía el modelo de negocio de los medios.
De hecho, el tráfico global de los medios y de los sitios web en general está experimentando una caída significativa.
El jefe de inteligencia artificial de The Guardian ha expresado que los medios de comunicación que dependen en gran medida de Google están enfrentando serias dificultades. Según su perspectiva, aunque contar con información especializada o una marca sólida puede ofrecer cierta protección, no se puede asumir que esta defensa perdurará en el tiempo. A medida que los asistentes de inteligencia artificial se vuelven más sofisticados y conocen mejor a sus usuarios, es probable que las respuestas que proporcionen sean cada vez más precisas, lo que podría reducir la necesidad de que las personas visiten las fuentes originales de las noticias.
En respuesta a la pregunta sobre el papel del periodismo en la sociedad civil, el directivo mencionó que recientemente había discutido con la directora de The Guardian la posibilidad de revisar investigaciones como los Panama Papers y los Paradise Papers, con el fin de determinar si una inteligencia artificial podría descubrir algo que no se había detectado previamente. Sin embargo, subrayó que una IA aún no tiene la capacidad de interactuar con un sobreviviente de un atentado, comprender su experiencia y aportar la empatía humana que se requiere para contar esa historia de manera efectiva. Destacó que la labor de golpear puertas y realizar preguntas difíciles o sensibles es algo que no será reemplazado en el corto plazo. Además, enfatizó el valor humano que se encuentra en la opinión y el análisis, así como la confianza en el juicio de un ser humano.
En cuanto a la cuestión de quién financia las noticias que utilizan los chatbots, el jefe de IA de The Guardian señaló que los periodistas en todo el mundo están mal remunerados y que, al mismo tiempo, los medios están perdiendo ingresos por publicidad. Se preguntó cómo se puede sostener la producción de información si la inteligencia artificial utiliza ese trabajo sin atraer lectores a las fuentes originales, y cuestionó qué incentivos existen para continuar haciendo periodismo.
Afirmó que no hay un escenario en el que, dentro de cinco años, los periodistas estén mejor remunerados. Además, expresó su desconfianza hacia un ecosistema que incentivara en exceso a los periodistas, argumentando que la verdadera motivación para hacer periodismo es el deseo de descubrir cosas. Sin embargo, también consideró que hay motivos para ser optimista, ya que un asistente que actúe en nombre de un periodista podría identificar las mejores fuentes sobre política, información local o deportes, y explicar por qué las considera confiables. En este contexto, el periodista especializado podría convertirse en la fuente principal, lo que, si se alinea con los intereses de los usuarios, podría aumentar la demanda de periodismo especializado y ayudar a encontrar audiencias más amplias.
En resumen, la posibilidad de que la inteligencia artificial aumente la demanda de periodismo es un punto que se debe considerar en el futuro.
La evolución de la información ha incrementado la demanda de contenido, tal como ocurrió con la invención de la imprenta, que llevó a un aumento en el interés por los libros. Con la inteligencia artificial, las consultas se han vuelto más complejas y detalladas en comparación con las breves búsquedas que se realizaban en Google. La cuestión central radica en cómo se compensará a quienes generan esa información, y esa será la disputa principal. Si las empresas tecnológicas no logran establecer un mecanismo de pago adecuado, enfrentarán un problema significativo: se verán privadas de nuevos datos para alimentar sus modelos.
Es evidente que las grandes empresas tecnológicas requieren del periodismo para nutrir sus productos. Un ejemplo de esto es Cloudflare, que ha propuesto un modelo en el que se remunere a los medios por el uso de sus contenidos. Sin embargo, la viabilidad de este modelo es un tema de discusión.
La inteligencia artificial depende de tres elementos fundamentales: algoritmos, capacidad de cómputo y datos. Un desarrollador destacado en Silicon Valley puede tener un costo equivalente al de varias personas en una redacción periodística. Estas empresas invierten grandes sumas en desarrolladores y en infraestructura de cómputo. Sin embargo, sin el tercer elemento, que son los datos, no pueden hacer funcionar sus modelos. Desde los inicios de internet, se han acostumbrado a la idea de que pueden acceder a este material de forma gratuita. Algunas de ellas han mostrado un comportamiento inaceptable. Por ejemplo, Anthropic tuvo que pagar por utilizar obras de autores sin autorización. Asimismo, Meta intentó modificar sus condiciones para afirmar que, al tener una cuenta de Instagram, podían apropiarse de todo el contenido periodístico y utilizarlo a su antojo. Esta situación resulta indignante.
La pregunta que surge es cómo se ha llegado a que estas empresas tengan tantas licencias para actuar de esta manera. Algunas de ellas han adoptado esta postura porque asumen que el material es gratuito y no comprenden la esencia del periodismo. En Silicon Valley, parece que no tienen una comprensión adecuada de lo que implica el periodismo. Además, no parecen mostrar un interés genuino en que haya profesionales dedicados al periodismo de investigación, lo cual no sorprende cuando se trata de las compañías más adineradas del mundo. La interrogante es: ¿cómo se les convence de que nuestro trabajo tiene un valor real?
En este contexto, Jeff Bezos comentó, al adquirir el Washington Post, que el periodismo había ofrecido sus contenidos de manera gratuita durante muchos años en internet.
Sin embargo, hay indicios en empresas como Google, Apple y Microsoft de que será necesario llegar a un acuerdo más equitativo. Los medios de comunicación deben promover reglas y estándares que faciliten esta negociación. Es factible alcanzar un resultado más favorable, y sería ingenuo suponer que las empresas tecnológicas priorizan los intereses de la sociedad, ya que esa no ha sido necesariamente la narrativa de los últimos tres decenios.
The Guardian ha establecido un acuerdo con OpenAI, lo que plantea interrogantes sobre su naturaleza, similar a lo que ocurrió con la confianza depositada en Google y el SEO. Según se indicó, se han realizado acuerdos de licencia, como el que tienen con ChatGPT, donde reciben compensación y permiten que su periodismo sea utilizado para sintetizar información y responder consultas. Sin embargo, enfatizan que no se puede acceder al artículo completo dentro de ChatGPT. La perspectiva actual es que este modelo podría derivar en un aumento de lectores. Por ejemplo, si alguien pregunta sobre la opinión de uno de sus columnistas, el sistema puede ofrecer un resumen y proporcionar un enlace para que el usuario lea la nota completa en su sitio web. No obstante, el desafío radica en que muchas personas no saldrán del chatbot, ya que podrían encontrar suficiente información en la respuesta que reciben.
En cuanto a otros modelos posibles, se menciona que The New York Times ha implementado un muro de pago, mientras que The Guardian opta por solicitar el apoyo voluntario de sus lectores. Actualmente, la mayor parte de sus ingresos proviene de estas contribuciones. Se plantea la hipótesis de qué sucedería si los usuarios pudieran acceder a The Guardian a través de ChatGPT, Gemini u otros asistentes y leer un artículo completo. Desde la perspectiva de un medio, esto no sería el futuro más deseable, pero podría considerarse una alternativa menos negativa si se mantiene parte de la relación con los lectores. Se pone como ejemplo el caso de los suscriptores de Clarín, sugiriendo que deberían poder utilizar su suscripción dentro de plataformas como ChatGPT o Gemini, aunque aún no se ha desarrollado esa funcionalidad. Se menciona que hay versiones de este tipo con otros servicios, como Spotify, y se expresa el interés en explorar si podría ser un modelo adicional al de las licencias.
En relación a las preocupaciones que surgen en torno a las empresas de inteligencia artificial, se hace referencia a la narrativa de la "carta Skynet", que advierte sobre los peligros de sus propias creaciones. Sin embargo, se pregunta cuál es la amenaza concreta para el periodismo. La respuesta destaca que la mayor amenaza radica en la concentración del poder en un número cada vez menor de empresas de Silicon Valley, que podrían convertirse en la vía principal a través de la cual todos accedemos al mundo digital. Si estas empresas se encargan de sintetizar, organizar y devolver las noticias a los consumidores, y quienes generan ese conocimiento no tienen un medio para recibir compensación, la industria de los medios podría verse severamente afectada.
En cuanto a la amenaza más significativa para la sociedad, se menciona el riesgo de que estos sistemas puedan ser corrompidos. En un contexto global cada vez más autoritario, se plantea la inquietud de que un asistente digital, que conoce muy bien a su usuario y le proporciona todas sus noticias, podría estar comunicando información falsa o distorsionando la verdad.
El jefe de inteligencia artificial de The Guardian, al abordar el tema de las grandes empresas tecnológicas, enfatizó la necesidad de que estas plataformas actúen en beneficio de la sociedad. "Como sociedad, tenemos que asegurarnos de que esos asistentes representen nuestros intereses y no sean manipulados", afirmó, subrayando la importancia de que no se introduzca publicidad encubierta ni se influya en decisiones electorales.
Además, destacó que, aunque existen formas de prevenir estos problemas, se pueden observar ejemplos negativos, como el de Facebook, que no ha manejado adecuadamente nuestras vidas digitales. Según su perspectiva, estas empresas han demostrado un comportamiento deficiente en el pasado y sus incentivos no están alineados con los de los usuarios, lo cual es motivo de preocupación.
La Media Party, un evento que se lleva a cabo desde 2012 en Buenos Aires, se está realizando en su edición actual del 29 al 31 de octubre, con las dos primeras jornadas en la Ciudad Cultural Konex. Este encuentro reúne a expertos y profesionales para discutir sobre el impacto de la tecnología en la sociedad.
En otro contexto, Chema Alonso, un reconocido experto en tecnología, comentó sobre la fragmentación de internet, señalando que "hoy tenemos una internet doble, una para humanos y otra para agentes de inteligencia artificial". Este fenómeno plantea interrogantes sobre el futuro de la interacción digital.
En relación a la inteligencia artificial, se mencionó el incidente de Hugging Face, un ataque de OpenAI que generó preocupación en torno a los agentes de IA y su manejo de la información.
Fuente original: Clarín Tecnología.


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