Flávio Bolsonaro y su polémica trayectoria en la política de seguridad brasileña

Flávio Bolsonaro, legislador en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, ha estado en el centro de la controversia por su postura en proyectos de seguridad y sus vínculos con la criminalidad en Brasil.
Política25/10/2026PoloSurPoloSur

En los últimos años, el aumento de la criminalidad en Brasil ha sido notable, lo que podría explicar la elección de Luiz Inácio Lula da Silva por parte de los presos. Flávio Bolsonaro, quien ha impulsado iniciativas para endurecer la política de seguridad y otorgar beneficios a los policías estatales, ha sido objeto de críticas por su historial legislativo. En 2009, su voto en contra de un proyecto para ampliar las licencias por maternidad fue ampliamente cuestionado, y en un debate reciente se disculpó, argumentando que "era muy joven" y que ahora, como padre, comprende el valor de la familia.

Sin embargo, su trayectoria no se limita a ese episodio. Flávio Bolsonaro ha sido criticado por haber apoyado un proyecto que eliminaba las marcas identificatorias de las balas utilizadas por la policía, lo que generó inquietudes sobre la posibilidad de dificultar las investigaciones en casos de uso excesivo de la fuerza. A pesar de las preguntas que surgieron, nunca ofreció una explicación clara sobre su decisión. Desde sus inicios en la política, ha participado en homenajes a efectivos policiales que, más tarde, se descubrió estaban vinculados a milicias parapoliciales que operan en Río de Janeiro, compitiendo por territorios y negocios con organizaciones criminales como el Comando Vermelho en las favelas.

Uno de los casos más notorios que lo involucra es el del excapitán de la Policía Militar de Río, Adriano da Nóbrega. Flávio Bolsonaro lo homenajeó en la legislatura en 2003 y solicitó que se le otorgara la Medalla Tiradentes dos años después. Posteriormente, se reveló que el Ministerio Público lo consideraba un miliciano. La muerte de Adriano en un operativo en Bahía en 2020 marcó un punto de inflexión en la carrera de Flávio, que sigue enfrentando controversias en la actualidad. El término "miliciano", utilizado repetidamente por Lula durante la campaña electoral, ha dejado una huella en su imagen pública.

Además, se ha señalado que la madre y la esposa de Adriano trabajaron en la oficina de Bolsonaro, lo que ha generado sospechas sobre posibles conexiones financieras y vínculos con ese entorno delictivo. Aunque no se han presentado pruebas concretas que lo vinculen directamente, Flávio Bolsonaro ha negado cualquier relación, a pesar de que sus oponentes continúan recordando estos antecedentes. La controversia que rodea su figura se mantiene vigente, reflejando un contexto político complejo en Brasil.

Un hecho relevante en la trayectoria de Flávio Bolsonaro es su papel como abogado defensor del policía militar Bruno Dias Delaroli, quien fue responsable de la muerte de Ana Clara Gomes Machado, una niña de cinco años. Esta tragedia ocurrió el 2 de febrero de 2021, cuando Ana Clara fue alcanzada por un disparo de fusil lanzado por el acusado durante un operativo de la Policía Militar en la comunidad de Monan Pequeno, mientras jugaba frente a su casa. Este tema fue abordado en un debate transmitido por TV Globo, donde la madre de la niña reaccionó con dureza a las explicaciones de Flávio, lo que generó un amplio revuelo en los medios durante el fin de semana. La madre expresó su indignación y dolor, lo que se convirtió en un punto de discusión significativo en la cobertura mediática.

Tras una candidatura fallida a la alcaldía de Río de Janeiro en 2016, Flávio Bolsonaro logró ser elegido senador en 2018, un año clave para el auge del bolsonarismo a nivel nacional. La influencia que le otorgó su cargo y la presencia de su padre, Jair Messias Bolsonaro, en el Palacio del Planalto, le brindaron una gran notoriedad. En ese contexto, Flávio afirmó: "É com grande responsabilidade que confirmo a decisão da maior liderança política e moral do Brasil, Jair Messias Bolsonaro, de me conferir a missão de dar continuidade ao nosso projeto de nação". Esta declaración subraya su alineación con la agenda de su padre y su compromiso con el proyecto político de la familia.

Sin embargo, esta notoriedad tiene un lado negativo, ya que también atrae la atención sobre aspectos de su vida y carrera que antes no eran tan visibles. A finales de 2018, Flávio se convirtió en uno de los muchos políticos acusados de participar en "rachadinhas", una práctica que implica que los empleados de un legislador entreguen parte de sus sueldos a cambio de mantener sus puestos en el Estado. Esta práctica, bastante común, suele ser investigada como un caso de malversación de fondos públicos y ha generado un debate significativo sobre la ética en la política brasileña.

En el caso específico de Flávio Bolsonaro, se registraron movimientos de dinero en las cuentas de Fabrício Queiroz, quien fue su jefe de Gabinete, que ascendieron a 1,2 millones de reales entre 2016 y 2017, lo que equivale a aproximadamente 350.000 dólares de la época. Estos movimientos han sido objeto de investigación y controversia, y a pesar de las numerosas idas y venidas en el proceso judicial, la causa en contra de Flávio y Queiroz fue finalmente archivada, lo que dejó muchas preguntas sin respuesta sobre la legalidad de sus acciones.

Actualmente, Flávio Bolsonaro se perfila como el favorito para la segunda vuelta en Brasil, mientras organiza eventos para fortalecer la presencia de la ultraderecha en la región. Su ascenso en la política y su conexión con el bolsonarismo lo han posicionado como una figura clave en el panorama político brasileño, lo que genera tanto apoyo como críticas en un contexto electoral cada vez más polarizado.

No obstante, los escándalos parecen seguir a Flávio Bolsonaro. Durante la actual campaña, se ha hablado mucho, pero se ha esclarecido poco sobre sus vínculos con el banquero Daniel Vorcaro, CEO del Banco Master, quien se encuentra actualmente en prisión tras una quiebra fraudulenta.

Vorcaro ha estado involucrado en una serie de actos de corrupción que han afectado a diversas figuras en Brasil, incluyendo a jueces del Supremo Tribunal Federal (STF). A Flávio Bolsonaro le transfirió la suma de reales equivalente a aproximadamente 12,5 millones de dólares, supuestamente para la filmación de "Dark Horse", una película sobre Jair Bolsonaro que nunca ha sido estrenada. Esto ha llevado a cuestionamientos sobre si se trató de un proyecto artístico fallido, de una operación de financiamiento ilegal o de un pago por favores e influencias.

Además, días antes de la primera vuelta electoral, surgió un escándalo relacionado con la filtración de comunicaciones telefónicas de un exsocio, Alexandre Santini, quien había estado involucrado en un negocio de comercialización de chocolates. Según se informa, Bolsonaro le debía dinero a Santini, quien lo extorsionó y comenzó a difundir material que supuestamente demostraría pagos por tráfico de influencias y la participación de ambos en fiestas privadas con garotas de programa en hoteles de lujo.

Santini incluso llevó pruebas del delito de adulterio a Fernanda, la esposa de Flávio, lo que provocó una crisis en su relación. Esta situación se resolvió con un perdón cristiano y un arrepentimiento por parte del presidenciable. Actualmente, Flávio Bolsonaro asegura ser un hombre de Dios y familia, aunque durante un tiempo había dejado de lado esos principios.

Fuente original: Letra P Política.

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