Recordando la tragedia de Aberfan: 60 años de un desastre que marcó a Gales

El 21 de octubre de 1966, una avalancha de barro y escombros arrasó la escuela primaria Pantglas en Aberfan, dejando un saldo trágico de 144 muertos, entre ellos 116 niños.
Sociedad21/10/2026PoloSurPoloSur

“Se oyó un estruendo. Era como un trueno y el profesor le aseguró a la clase que solo era un trueno. Era como un rugido continuo, un ruido atronador, un ruido muy, muy fuerte. Después perdí el conocimiento. Lo único que recuerdo es despertarme rodeado de todo ese material. Solo se oían gritos y alaridos de niños en el aula. Tenía una niña muerta a mi lado, sobre mi hombro. Tuve suerte porque la única razón por la que sobreviví fue que tenía una bolsa de aire a mi alrededor. Los demás que murieron, o bien fallecieron aplastados o por asfixia, al quedar sepultados bajo los escombros, sin poder respirar. Fue una suerte que hubiera una bolsa de aire a mi alrededor, lo que me permitió respirar. Me rescataron gracias a mi pelo blanco; cuando estaban excavando, vieron mi pelo blanco. Excavaron a mi alrededor y me sacaron”. Estas son las palabras de Jeff Edwards, quien tenía solo ocho años y se encontraba en el aula de la escuela primaria Pantglas cuando ocurrió la tragedia. Fue el último niño rescatado con vida del edificio y siempre ha creído que su distintivo color de cabello ayudó a que lo encontraran entre el barro. A lo largo de los años, ha lidiado con los efectos del trastorno de estrés postraumático.

La tragedia de Aberfan, como se la conoce, se desarrolló en cuestión de minutos, pero sus efectos dejaron una marca indeleble en la historia de Gales y de toda Gran Bretaña. El saldo fue devastador: 144 personas perdieron la vida, de las cuales 116 eran niños de entre 7 y 10 años que asistían a la escuela primaria Pantglas. Además, otros 38 fueron rescatados con vida, aunque la mayoría presentaba heridas graves. Eran las 9.15 de la mañana del jueves 21 de octubre de 1966, y los estudiantes de esta pequeña localidad minera de Gales comenzaban sus clases en un ambiente festivo, ya que se trataba del último día antes de las vacaciones. Los vecinos también iniciaban sus actividades diarias, centradas en los pequeños comercios y, sobre todo, en la mina de Merthyr Vale, un yacimiento de carbón que había estado en funcionamiento durante un siglo y que proporcionaba empleo a gran parte de la comunidad.

Los niños se estaban acomodando en sus escritorios y los docentes trataban de controlar el bullicio cuando las luces de las aulas comenzaron a parpadear. Un instante después, un estruendo violento resonó, que uno de los maestros sobrevivientes describió como “si un jet estuviera volando demasiado bajo sobre la escuela”. Este ruido era, en realidad, el resultado de una avalancha de barro que se deslizaba desde la mina, descendiendo por la ladera de la montaña y arrastrando todo a su paso: rocas, árboles y viviendas que aumentaban su masa. Esa “avalancha negra” consistía en más de 40.000 metros cúbicos de escombros provenientes de la mina de carbón.

La tragedia fue el resultado de una situación que se había gestado lentamente a lo largo de más de cinco décadas. Durante ese tiempo, toneladas de residuos de la extracción minera —barro, piedra caliza y carbón— habían sido depositadas de manera irresponsable en la cima de la montaña de Mynydd Merthyr, justo sobre el pueblo. Ese día, la acumulación de agua y desechos provocó el colapso, que comenzó a deslizarse por la ladera. Pocos minutos después de que todos escucharan el estruendo, la “avalancha negra” inundó la escuela con una fuerza devastadora.

Posteriormente, se produjo un silencio sepulcral. “Todo quedó demasiado quieto y silencioso, como si la naturaleza se hubiera dado cuenta de que había cometido un error tremendo y hubiera quedado anonadada”, relató Cyril Vaughan, un profesor de la escuela secundaria del pueblo, que estaba muy cerca de la primaria. En 2016, al cumplirse medio siglo de la tragedia, Vaughan fue entrevistado por la BBC. La escuela secundaria también sufrió daños significativos, y dieciocho casas en las calles aledañas quedaron destruidas. El barro y el agua del deslizamiento inundaron otras viviendas cercanas, lo que obligó a muchos residentes a evacuar.

Una vez que el material deslizado se detuvo, se volvió a solidificar, formando un gran montículo de barro que alcanzó casi diez metros de altura y bloqueó la zona. El director interino de la escuela secundaria recordó que “la entrada de las niñas estaba aproximadamente entre dos tercios y tres cuartas partes llena de escombros y materiales de desecho... me subí a los escombros de la puerta... cuando miré directamente delante de mí... vi que las casas de Moy Road se habían esfumado en una masa de material de desecho y que el frontón de la Junior School, o parte del techo, sobresalían de este pantano. Miré a mi derecha y vi que las casas de Moy Road habían desaparecido”.

Ante la tragedia, los padres de los alumnos y los vecinos llegaron al colegio en un estado de desesperación y comenzaron a excavar con la esperanza de rescatar a los niños. Posteriormente, la policía y los rescatistas se unieron a las labores de búsqueda, y a medida que la noticia se difundió, cientos de personas de localidades cercanas acudieron a Aberfan para ofrecer su ayuda. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en gran medida infructuosos. Solo algunos niños fueron rescatados con vida en los primeros minutos tras el deslizamiento. Después de las 11 de la mañana, ya no se encontraron más sobrevivientes. Muchos de los niños y maestros perdieron la vida debido al impacto o a la asfixia, mientras que el resto de las víctimas eran habitantes que se encontraban en el trayecto de la avalancha.

La noticia del deslizamiento y el trágico saldo de vidas causó una profunda conmoción a nivel mundial. El Papa Pablo VI expresó desde Roma su “compasión y ternura por el dramático suceso”, mientras que el primer ministro británico, Harold Wilson, se trasladó de urgencia hasta Aberfan para mostrar su solidaridad con los habitantes del lugar. También llegaron dos representantes de la reina Isabel II, el príncipe consorte Felipe y Lord Mountbatten, a los que se sumó el esposo de la princesa Margarita, Lord Snowdon. Estos dignatarios permanecieron varias horas en el pueblo como un gesto de apoyo hacia los vecinos y los familiares de las víctimas.

La ausencia de la reina Isabel II en el lugar de la tragedia no logró atenuar el impacto que generó su decisión de permanecer en el Palacio de Buckingham. Ocho días después de la avalancha, la monarca se arrepintió de no haber estado presente y viajó a Aberfan, aunque ya era demasiado tarde para remediar el daño a su imagen. Durante su visita, fue recibida por una niña que le entregó un ramo de flores junto a un mensaje “de parte de los niños que quedan en Aberfan”, pero este gesto no fue suficiente para silenciar las críticas que surgieron por su tardanza. La mayoría de los medios británicos la calificaron de “insensible”. En un intento por enmendar su error, la reina realizó cuatro visitas posteriores al pequeño pueblo galés, incluyendo una en la que inauguró un nuevo colegio de primaria, tal como había prometido poco después del desastre.

La falta de presencia de la reina fue tema de debate nuevamente en 2016, cuando se estrenó un episodio de la serie The Crown, creada por Peter Morgan para Netflix, que aborda este suceso. En la serie, se retrata a la reina como una figura insensible ante el dolor de sus súbditos galeses. Mientras el resto de la población está devastada por el desastre minero, la reina permanece oculta en el Palacio de Buckingham, incapaz de mostrar empatía por una tragedia que dejó un saldo cercano a 150 vidas, la mayoría de ellas de niños. La serie también menciona la justificación inicial de Isabel para no viajar a Aberfan, argumentando que su presencia podría desviar la atención y obstaculizar las labores de rescate. Sin embargo, su representación en la serie la muestra fría y distante, llegando a apenas derramar una lágrima por las víctimas.

La serie ha reavivado el debate sobre la ausencia de la reina Isabel II en el momento de la tragedia de Aberfan, planteando por primera vez otras posibles razones detrás de su falta de presencia. Sir William Heseltine, quien trabajaba en la oficina de prensa real en ese entonces, afirmó: “Creo que Aberfan afectó profundamente a la reina cuando fue allí. Fue una de las pocas ocasiones en que derramó lágrimas en público”. Además, se recordó un mensaje que la monarca envió de inmediato a los habitantes del pueblo galés, en el que expresaba estar “profundamente conmovida” y que acompañaba “profundamente en el sentimiento” a los familiares de las víctimas. En su mensaje, la reina concluyó: “Estoy abrumada y horrorizada al saber el terrible desastre”.

A pesar de las justificaciones, tanto las de la reina como las de sus allegados, la tardía reacción de la monarca se ha convertido en uno de los episodios más oscuros de su largo reinado. En una entrevista realizada hace algunos años con lord Martin Charteris, un antiguo consejero de la corona, el cronista de la realeza Gyles Brandreth le preguntó: “¿Hay algo de lo que Su Majestad esté arrepentida?”. A lo que el consejero respondió sin dudar: “Aberfan”.

En medio de las controversias sobre la imagen de la reina Isabel que surgieron tras el estreno del capítulo de The Crown, un portavoz de Netflix aclaró la intención de los productores respecto a la representación de la monarca. “Si bien es cierto que la Reina no visitó el lugar del desastre durante ocho días, no creemos que esto la retrate como ‘insensible’ o ‘totalmente indiferente’. Mostramos a una monarca naturalmente contenida, mientras que sus asesores cuestionan su estoicismo ante una catástrofe tan terrible... Nos hemos esforzado al máximo por representar los días posteriores a esta tragedia con respeto y con la debida consideración hacia los residentes. Esperamos que, al llevar este suceso a una audiencia global, la gente comprenda mejor uno de los acontecimientos más trágicos del reinado de la Reina”, declaró en una entrevista con el medio especializado RadioTimes.

Aparte de la dramatización presentada por Netflix, existen dos documentales que abordan con precisión la tragedia de Aberfan, utilizando imágenes de la época y testimonios de quienes vivieron el evento. Uno de ellos es "The Aberfan Disaster", lanzado en 2006, dirigido por Catrin Edwards y narrado por Rhys Ifans. Este documental examina los hechos ocurridos y el impacto humano que tuvo el deslizamiento de tierra. El otro es "Aberfan: The Green Hollow", producido en 2016 por la BBC, que conmemoró el medio siglo del desastre. Esta producción combina dramatizaciones con relatos reales de sobrevivientes y rescatistas que vivieron la tragedia.

En otras noticias, se intensifica la búsqueda del docente de 59 años en Tucumán, Raúl Alfredo Moyano, quien había viajado desde Bariloche para visitar a su familia. Moyano emprendió una caminata hacia la cima del cerro Ñuñorco y su paradero es desconocido desde hace nueve días. La búsqueda cuenta con apoyo aéreo y más rastrillajes en la zona.

También se recuerda la figura del pistolero Ruggierito, un personaje que se convirtió en una leyenda debido a su vida marcada por la marginalidad y su relación con el mundo del crimen y la política. Su historia incluye un crimen que permanece sin resolver y una noche en la que, según algunos relatos, salvó a Carlos Gardel. En Avellaneda, su ciudad natal, todavía hay quienes lo recuerdan con respeto.

Por otro lado, la coach sexual uruguaya Flopi Peych llega a Buenos Aires para presentar su libro titulado "Acabar". Este texto surge de 19 años de escuchar las inquietudes de mujeres sobre el deseo, abordando temas como los orgasmos fingidos, la carga mental y la influencia negativa del porno en la vida sexual de las mujeres.

En el ámbito de la meteorología, se ha advertido que el pico de la crecida del río Paraná podría registrarse esta semana, lo que ha llevado a activar nuevos protocolos de seguridad.

En otro suceso, un adolescente se encuentra internado tras ser mordido por una serpiente cascabel. Los vecinos de la zona han comenzado a realizar autoevacuaciones preventivas, mientras se llevan a cabo operativos sanitarios y tareas de contención en la comunidad.

En el juicio a "Pity" Álvarez, el debate continúa con la presentación de nuevos testigos. El músico, que se encuentra internado en una clínica de Castelar, seguirá el proceso de manera virtual. La 15ª audiencia está programada para este miércoles a las 11:30. En la última jornada del juicio, se abordaron diversos aspectos del caso que han mantenido la atención del público.

Fuente original: Infobae Sociedad.

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