
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, sugirió que Canadá se convierta en el primer "miembro asociado" de la Unión Europea, un estatus que no está definido en los tratados del bloque. La propuesta fue bien recibida durante su discurso en Estrasburgo, aunque la plena adhesión no es una opción viable.




















