La Ley Wenger enfrenta críticas tras resultados en la Canadian Premier League

La propuesta de modificar la regla del fuera de juego en el fútbol, conocida como Ley Wenger, ha generado un intenso debate tras los resultados de una prueba en Canadá que sugieren efectos inesperados en el juego.
Deportes29/10/2026PoloSurPoloSur

El fútbol se encuentra en medio de uno de los debates reglamentarios más significativos de los últimos años: la posible modificación de la regla del fuera de juego. Este cambio podría facilitar un juego más ofensivo, pero también podría alterar el equilibrio táctico que ha caracterizado al deporte. La Ley Wenger, promovida por Arsène Wenger, exentrenador del Arsenal y actual director de Desarrollo del Fútbol Mundial de la FIFA, tiene como objetivo principal reducir las decisiones milimétricas relacionadas con el fuera de juego, aumentar las oportunidades de gol y fomentar un espectáculo más dinámico. Sin embargo, los resultados obtenidos durante la temporada 2026 de la Canadian Premier League han puesto en tela de juicio la conveniencia de esta modificación.

La Ley Wenger pretendía cambiar la forma en que se interpreta la actual Regla 11, que establece que un jugador está en posición de fuera de juego cuando cualquier parte de su cabeza, cuerpo o pies se encuentra más cerca de la línea de meta del adversario que el balón y el penúltimo adversario, siempre que esté en campo contrario. Las manos y los brazos no se consideran en esta evaluación. Por lo tanto, una diferencia de solo unos centímetros puede determinar una posición adelantada, aunque es importante recordar que estar en esa posición no constituye automáticamente una infracción. La propuesta de Wenger buscaba modificar este criterio. Según la regla conocida como Daylight, un atacante se consideraría habilitado mientras alguna parte de su cuerpo que pueda jugar el balón esté alineada con el penúltimo adversario o detrás de él. Para ser considerado en posición adelantada, el jugador debería haber superado completamente esa referencia defensiva. En términos prácticos, esto significaba otorgar al delantero una ventaja corporal considerablemente mayor al iniciar sus movimientos hacia el arco rival.

En Canadá, tras realizar ensayos en categorías formativas, la Canadian Premier League implementó esta interpretación experimental mediante una prueba autorizada por la IFAB y desarrollada en colaboración con la FIFA. La cadena española SER fue una de las primeras en detallar las conclusiones de este informe, que evaluó 112 partidos de la temporada regular y destacó tres resultados significativos: una reducción del 54% en las decisiones de fuera de juego, la adición de 13 goles y un retroceso aproximado de tres metros en las líneas defensivas.

Las estadísticas indican que la modificación en la regla del fuera de juego logró reducir de manera significativa las posiciones adelantadas sancionadas, aunque no se tradujo en un aumento proporcional de los goles anotados. En total, se registraron 13 tantos adicionales, lo que equivale a aproximadamente un gol más cada nueve partidos disputados. Esta situación generó una contradicción evidente: una propuesta diseñada para favorecer el ataque terminó por incentivar el retroceso de las defensas.

En el contexto del fútbol contemporáneo, la Regla 11 es una herramienta fundamental para organizar la presión, controlar la profundidad y coordinar los movimientos colectivos de los equipos. Cualquier modificación en su referencia tiene el potencial de alterar las estrategias que los equipos emplean en el campo de juego. La experiencia vivida en Canadá evidenció que una ventaja reglamentaria puede ser contrarrestada mediante una adaptación táctica por parte del equipo adversario.

Ante esta situación, surge la pregunta de por qué la International Football Association Board (IFAB) no encuentra fundamentos suficientes para aprobar la modificación. Este organismo, encargado de establecer y modificar las Reglas de Juego, debe considerar no solo los objetivos de la propuesta, sino también las consecuencias que podría tener en el desarrollo del fútbol en general.

En este caso particular, los resultados arrojaron tres cuestiones clave: el incremento limitado en la cantidad de goles, el retroceso de las líneas defensivas y la alteración del equilibrio táctico entre atacantes y defensores. Estos aspectos son fundamentales para el análisis de la propuesta.

Además, hay un elemento tecnológico que merece atención. Cambiar la referencia del fuera de juego no asegura la eliminación de decisiones milimétricas; podría simplemente trasladar dichas decisiones a otro punto del cuerpo del atacante, lo que no necesariamente resolvería el problema.

La reunión de los paneles consultivos de la IFAB, que tuvo lugar el 27 de octubre, fue un momento crucial para evaluar los resultados obtenidos en Canadá. Las informaciones que se difundieron posteriormente indicaron una notable resistencia a seguir promoviendo la iniciativa en su forma actual. Sin embargo, es importante aclarar que la IFAB aún no ha emitido una resolución formal y definitiva que descarte la Ley Wenger.

El comunicado oficial reveló que se presentaron los resultados del ensayo realizado en Canadá, aunque no se anunció ni la aprobación ni el rechazo definitivo de la modificación. Sin embargo, la reacción ante los resultados fue poco entusiasta. En el documento se destacó que “se presentaron las últimas informaciones sobre el ensayo para la detección del fuera de juego que se está llevando a cabo en la Premier League canadiense y los ensayos del sistema de revisión en vídeo (FVS), que permite a las competiciones con recursos limitados utilizar repeticiones para ayudar a los árbitros”.

La próxima reunión de trabajo está programada para el 14 de enero de 2027 en Zúrich, donde se continuará con el proceso de evaluación reglamentaria. Como resultado, la propuesta se enfrenta a un panorama poco favorable, y su aprobación a corto plazo parece improbable, aunque el debate formal sobre el tema sigue abierto.

La FIFA tiene la capacidad de impulsar investigaciones, presentar propuestas y llevar a cabo ensayos autorizados, sin embargo, no posee la autoridad para modificar de manera unilateral las Reglas de Juego ni establecer su aplicación general en las competiciones oficiales. Esta responsabilidad recae en la IFAB, que está compuesta por la FIFA y las cuatro asociaciones británicas: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

Para que una modificación sea aprobada, se requiere una mayoría de tres cuartas partes de los ocho votos disponibles. La FIFA tiene cuatro votos, mientras que cada una de las asociaciones británicas cuenta con uno. A pesar de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sigue promoviendo alternativas que favorezcan el fútbol ofensivo, la Ley Wenger deberá atravesar este procedimiento antes de ser considerada una norma de aplicación general.

La experiencia llevada a cabo en Canadá ofrece una lección que va más allá de la mera discusión sobre el fuera de juego. La Ley Wenger fue concebida con un objetivo legítimo: beneficiar al atacante, incrementar las oportunidades de gol y disminuir las controversias generadas por posiciones milimétricas. No obstante, los resultados obtenidos indicaron que la reducción de decisiones de fuera de juego no necesariamente condujo a un fútbol más ofensivo ni a una disminución de las controversias en comparación con la normativa actual.

En este contexto, es importante mencionar que el debate sobre la implementación de esta ley sigue vigente, y su futuro se encuentra en una encrucijada. La comunidad futbolística observa con atención los efectos de esta propuesta, que busca transformar la dinámica del juego, pero que hasta ahora ha generado más dudas que certezas.

El nuevo formato del torneo argentino, que se implementará a partir de 2027, ha sido aprobado, y se detalla que el certamen volverá a un sistema de “todos contra todos”, manteniendo al mismo tiempo el modelo de “Apertura” y “Clausura”. Sin embargo, es importante señalar que River Plate y Estudiantes de La Plata fueron los únicos clubes que no brindaron su apoyo a este nuevo proyecto.

En otro orden de cosas, Enzo Fernández, volante del Manchester City, ofreció una contundente respuesta respecto a las teorías conspirativas que surgieron tras la final del Mundial entre Argentina y España. Fernández se refirió a diversas versiones que circulan en redes sociales y destacó la calidad del equipo rival como una razón para explicar la derrota: “Fueron superiores. Hay que aceptarlo”.

En cuanto a la actuación del arquero argentino Gerónimo Rulli, el director técnico del Manchester City, Enzo Maresca, fue claro al ser consultado sobre la posibilidad de que Rulli se convierta en titular tras su destacada actuación en la tanda de penales.

Por último, un ex capitán de River Plate y Vélez Sarsfield, Roberto Trotta, reveló que una expareja le provocó la pérdida de una colección de más de 100 camisetas, incluidas algunas valiosas como una del Milan de Franco Baresi, que fueron destruidas al ser prendidas fuego.

Fuente original: Infobae Deportes.

Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email