Jeanine Áñez autoproclamada presidenta de Bolivia; un militar le coloca la banda presidencial

La vicepresidenta segunda del senado, una abogada muy crítica de Evo Morales, es la segunda jefa de Estado en la historia del país. Tendrá a su cargo la transición hasta el llamado a nuevas elecciones.

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La flamante presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, hasta este martes senadora nacional, se convirtió en la segunda mujer en asumir la jefatura del Estado, en una jugada que buscó zanjar la encrucijada constitucional derivada del virtual golpe de estado que dejó a Evo Morales fuera del poder.

Electa en 2014 como Senadora por el partido Unidad Democrática en el Departamento de Beni con 91.895 votos. Es decir, del total nacional de 5.171.428 consiguió el 1,7% de los votos. Hoy se autoproclamó presidenta de Bolivia.

La llegada de una mujer a la Presidencia tiene un único antecededente en Bolivia: en noviembre de 1979, a los 58 años, la cochabambina Lidia Gueiler asumió el mando, en el que estuvo apenas 244 días, porque en julio de 1980 fue derrocada por el general Luis García Meza.

Áñez es ahora la 66ta presidenta de Bolivia y tendrá a su cargo la transición hasta el llamado a nuevas elecciones.

Nacida en la ciudad de Trinidad, en el departamento de Beni, y de 52 años, Áñez es una abogada que fue constituyente de 2006 a 2008, cuando se redactó la nueva carta magna.

Desde 2010 es senadora, primero por el partido del Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB–CN), y después, ya designada vice segunda de la cámara alta, como integrante de Unidad Demócrata (UD).

La llegada de Áñez a la jefatura gobierno es consecuencia directa de las renuncias forzadas de Morales, del vice Álvaro García Linera; del titular de Diputados, Víctor Borda y los números uno y dos del Senado, Adriana Salvatierra y Rubén Medicaneli, lo que vació la línea de sucesión prevista por la carta magna.

Áñez fue muy crítica de la gestión de Morales y mucho más de su intento de lograr un cuarto período de gobierno, avalado por el Tribunal Electoral. «Su objetivo de querer quedarse un cuarto mandato fue totalmente mezquino», cuestionó.

«Tengo que cumplir con el país; se trata de pacificarlo y llamar a elecciones; lo que quiere el país es tener un presidente y un legítimos, porque por ello se ha derramado sangre», remarcó por estos días, cuando se especulaba con su nombramiento.

Divorciada del también político Héctor Hincapié, la ahora mandataria es madre de Carolina, odontóloga de 29 años, y de José, administrador de empresas de 24.

Buena parte de su paso por el Senado lo dedicó a investigar la presencia de ciudadanos chinos en el norte de Bolivia, principalmente en Beni y La Paz, donde se instalaron campamentos para la explotación de minerales y la caza de animales en peligro de extinción.

Cultora del fitness y la gimnasia, Áñez suele salir a correr por las mañanas y dedicar, cuando puede, algunas horas al zumba. Casi como parte de una misma conducta, suele cuidarse en las comidas, «aunque se da gustos, claro», según contó su hijo José. «Casi no come comida que llamamos chatarra, y le gustan las sopas y el pollo a la plancha», relató.

Una curiosidad en la vida de Áñez es que ama el fútbol aunque no es hincha de ningún equipo en particular, pero si se enfervoriza con los partidos de la selección. «Ahora, si se juega el clásico de La Paz entre The Strongest y Bolívar, le va más al Bolívar», reveló su hijo.

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