Tensión entre Estados Unidos y el Reino Unido por la pesca ilegal en Malvinas

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Tensiones por la pesca ilegal e indiscriminada en los territorios marinos que circundan las islas del Atlántico Sur.

La disputa entre los dos viejos aliados, que no había trascendido, era por uno de los pescados más caros del mundo: la merluza negra, cotizada en 32 dólares los 450 gramos en los supermercados de Estados Unidos. Se sirve en los restaurantes más finos y exclusivos.

El rechazo de Rusia a aceptar los límites de pesca impuestos por el Reino Unido en un área protegida frente a la Patagonia ha desatado los roces diplomáticos. Como respuesta Gran Bretaña concedió licencias ilegales este año para pescar la merluza negra frente a Georgia del Sur, una isla remota, deshabitada, controlada ilegalmente por el Reino Unido, a unos 1.400 kilómetros al este de las Malvinas.

Como consecuencia de ello, por primera vez desde que los gobiernos se aliaron hace 40 años supuestamente para proteger la vida marina cerca del Polo Sur, la pesca en aguas profundas de este pez con dientes puntiagudos se realiza esta temporada sin límites, generalmente fijados por la Comisión de Conservación de los Recursos Vivientes Marinos de la Antártida, de la cual forma parte Argentina.

Un territorio marino del tamaño de Francia pasó a ser una zona sin ley, al menos a los ojos de las autoridades de Estados Unidos, que amenazan con prohibir las importaciones británicas de esa zona.

La cooperación internacional acercó durante varios años a potencias adversarias, como Rusia, China y Estados Unidos, con el ánimo de proteger esas aguas del tipo de pesca desenfrenada habitual en el mar abierto, pero en los últimos años la codicia del Reino Unido en aguas circundantes a Malvinas donde mantiene una gran base militar con 2500 soldados, misiles y aviones de combate genera un claro ambiente de impunidad ante la comunidad internacional, a quien pretende enfrentar luego de un largo historial de pesca ilegal del Calamar, ahora suma la Merluza Negra.

En 2021, cuando las tensiones con Occidente crecían por el diferendo de Ucrania, Rusia decidió rechazar los límites. La medida equivalió a un veto unilateral en un organismo que requiere unanimidad en sus decisiones. Las autoridades de Estados Unidos les dijeron en privado a las británicas que probablemente iban a prohibir las importaciones de merluza negra pescadas cerca de las Georgias del Sur.

La controversia coincide con la disminución de la cantidad de peces en todo el mundo por la sobrepesca.

Todo esto sucede mientras el canciller argentino, Santiago Cafiero, le pedía ayer al secretario general de la ONU, António Guterres, una gestión de buenos oficios para reanudar las negociaciones de soberanía de las Malvinas, otra disputa se desataba entre Gran Bretaña y Estados Unidos.

El Comité Especial de Descolonización de la ONU sobre la Cuestión de las Islas Malvinas se reunió hoy adoptando por consenso una resolución que hace un nuevo llamado a que Argentina y el Reino Unido a que retomen el diálogo para solucionar la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Como ha ocurrido antes, la resolución ante el Comité de los 24 -con presencia de una delegación de Argentina- fue presentada por Chile y suscrita por Bolivia, Nicaragua, Cuba, Ecuador y Venezuela, y reconoce que «la única forma» de poner fin a la controversia es el proceso de diálogo.

Señala que este es un asunto «de suma importancia y de alta sensibilidad para las naciones de América Latina y el Caribe», lo que ha sido demostrado en diversos foros en los que se han adoptado declaraciones conjuntas que reiteran el respaldo a los «legítimos derechos de Argentina» en esta disputa.

El texto adoptado reconoce que el tema de las Malvinas «es una cuestión colonial especial y particular» porque es una disputa de soberanía entre dos estados y por ello agrega: «Reiteramos nuestro llamamiento a las partes para que reanuden las negociaciones lo antes posible».

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