¿Qué tan seguido tengo que lavar mi cabello?

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Cuando de higiene capilar se trata, la creencia más popular es que el cabello debe lavarse rigurosamente todos los días. No obstante, los especialistas de la Academia Americana de Dermatología (AAD) aseguran que no es lo adecuado en todos los casos. Entonces, ¿qué tan seguido tengo que lavar mi cabello?

Las glándulas sebáceas de tu cuero cabelludo son las encargadas de humectar el pelo de forma natural. La cantidad de sebo que producen varía según tu composición genética y hábitos diarios.

Los dermatólogos recomiendan tomar este factor como premisa para decidir cuándo lavar tu cabello: un pelo muy graso debe asearse de seis a siete veces por semana con un shampoo de limpieza profunda.

Por otra parte, el cabello seco debe recibir una humectación extra mediante el shampoo y debe ser aplicado durante la ducha de tres a cinco veces por semana. La resequedad también puede potenciar la aparición de caspa, dale a tu cabello la humectación y prevención que necesita

La textura y grosor de cada hebra afectan la rapidez con la que el sebo se propaga de la raíz a la punta. Cuando la hebra es gruesa o rizada, el folículo piloso distribuye de manera paulatina la humectación natural. En este caso el lavado con shampoo se recomienda como mínimo cinco veces por semana (período previamente definido al conocer tu tipo cuero cabelludo).

El cabello liso o delgado es propenso a quebrarse por la rápida propagación de sebo. Es recomendable que la frecuencia con la que lo laves sea máxima de cuatro veces por semana

Si tu cabello fue tratado químicamente (con bases, luces, decoloración, etc.) es más probable que se debilite con el tiempo. En este punto, además de darle la humectación necesaria debes considerar lavarlo con menos frecuencia. De dos a tres veces a la semana es suficiente según la ADD.

La conclusión respecto a tu cabello y la ducha es simple: mientras más graso sea, más lavados con shampoo requerirá. Debes tomar en cuenta otros factores externos para evaluar tu higiene capilar: la natación (el cabello puede quebrarse y volverse áspero), el cigarro (debilita los folículos pilosos) o la exposición al sol (sudoración y acumulación de calor en el cuero cabelludo).

 

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