Nutrición: Conoce los 8 alimentos que tardan más tiempo en digerir

Tener una alimentación balanceada es fundamental para una buena salud. Sin embargo, existen algunos alimentos que resultan pesados para nuestro estomago pues tardan más tiempo en ser digeridos. Aquí te mostramos cuales son.

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Llevar una alimentación balanceada es ideal para tener una buena salud y conocer los alimentos que nos ayude a tener una buena digestión nos beneficia a conservar un peso adecuado. Sin embargo, el ritmo de vida agitado que llevan muchas personas puede afectar nuestro organismo, debido a muchos factores como una mala alimentación en donde cometemos el error de ingerir alimentos que nos puede resultar muy pesados.

Nuestro cuerpo necesita de varias proteínas y nutrientes que nos proporcionen energía para gozar de una vida saludable. Es por ello que es importante tener en cuenta qué tipos de alimentos ingerimos, pues estos pueden ser beneficiosos o perjudiciales para nuestro organismo.

Debido a la falta de tiempo para realizar nuestras actividades, muchas veces almorzamos rápido y optamos por comer alimentos que estén al alcance como: comidas rápidas, frituras o productos procesados. Sin darnos cuenta que estos afectan nuestra salud

Hay alimentos que son muy deliciosos e irresistibles, pero a la vez resultan pesados para nuestro estómago pues demoran mucho en diferir y causan otros problemas como: gases, dolor abdominal, pesadez, reflujo, ardor y/o malnutrición, entre otros.

Es por ello que, más allá de que cada organismo en diferente y de que hay intolerancias específicas, en esta nota te contamos cuales son los alimentos más difíciles de digerir en términos generales y por qué ciertas comidas tardan más tiempo en digerirse que otras.

EL HUEVO DURO: La yema (la parte que concentra las grasas, es decir, los componentes más indigestos) está coagulada. Cuajada es más difícil de digerir, ya que requiere más trabajo enzimático y biliar que si no lo está. Una alternativa más liviana incluso es un huevo frito en aceite de oliva, siempre que se sirva bien escurrido.

LÁCTEOS: Si el consumir este tipo de alimentos te provoca indigestión, así como diarrea, cólicos, nauseas o gases, es muy probable que seas intolerante a la lactosa, según apunta la página de Runner’s Digest. Esto ocurre cuando el intestino delgado no produce suficiente lactasa para absorber un tipo de azúcar que se encuentra en los lácteos.

CONSERVAS: De pescado azul en aceite, tipo sardinillas, anchoas o caballa. Son alimentos de naturaleza grasa, además de ricos en histamina, y están conservados en un líquido graso, por lo que su digestión es más exigente. Conviene tenerlo presente sobre todo en estómagos delicados, gases o hinchazón abdominal, o entre quienes sufren migrañas o cefaleas.

En estos casos, puede ser recomendable reducir la cantidad de la ración, o reservarla para las comidas matutinas, pero no para las cenas, ya que puede resultar más pesado.

FRITURAS: Sobre todo si se usan aceites recalentados, viejos, estropeados o de mala calidad. En estos casos se generan potentes sustancias irritantes de la mucosa gástrica, como la acroleína.

Las frituras y los alimentos fritos con aceites recalentados pueden ser fuente de grasas trans en la dieta. Algunos de estos alimentos son: papas fritas, hamburguesas, pollo grito, carne frita, entre otros.

HARINAS O BASES DE REPOSTERÍA: Todos los productos elaborados con mezcla de harinas, mantequilla y leche, como croquetas, rellenos o bases de repostería y bollería.

La mantequilla, al cocinarse, resulta muy indigesta, algo que ocurre en este tipo de recetas de uso y consumo demasiado frecuente en muchos hogares. Esta materia grasa no es idónea para cocinar, dado que por encima de 90 ºC, la mantequilla se quema y se forma acroleína, una sustancia que se asocia a la irritación de la mucosa gástrica.

ZUMO DE NARANJA, EN AYUNAS: La naranja, y de manera especial si se toma en zumo por las mañanas, es de naturaleza colagoga: puede provocar un vaciamiento brusco de la vesícula biliar que se acompaña de molestias más o menos intensas, como náuseas o pesadez abdominal, e incluso dolor. Esta sintomatología manifiesta debilidad o lentitud en el trabajo digestivo de hígado y vesícula biliar.

ALCOHOL: Beberte unas copitas con tus amigos te hará pasar un rato agradable, pero no a tu aparato digestivo, ya que se ha encontrado que el alcohol relaja el esfínter del esófago, haciéndolo susceptible a la gastritis o al reflujo. Además, puede inflamar el estómago, impedir que se absorban nutrientes, y bloquea ciertas enzimas.

BARRAS DE CEREAL: Uno de los componentes de este tipo de alimentos es el sorbitol (alcohol de azúcar), el cual provoca la acumulación de gases e inflamación en el intestino. Para evitarte este problema, busca que la barra contenga otro sustituto de azúcar o que tenga menos de 5 gramos de este compuesto. Informa la Biblioteca Nacional de Medicina.

¿CUÁNTO TIEMPO DEMORAN EN DIGERIR LOS ALIMENTOS?
La digestión es el proceso mediante el cual podemos hacer llegar a nuestro organismo, los nutrientes que contienen los alimentos que ingerimos. Sin embargo, ¿cuánto tarda el estómago en digerir los alimentos que consumimos?

El tiempo que tarda nuestra digestión depende mucho del tipo de alimentos que ingerimos y de cada persona. Y entre los hombres y las mujeres.

Después de comer, los alimentos tardan aproximadamente seis a ocho horas en pasar por el estómago y el intestino delgado. Luego ingresan al intestino grueso (colon) para una digestión posterior, la absorción de agua y, finalmente, la eliminación de los alimentos no digeridos.

¿QUÉ ALIMENTOS TARDAN MENOS TIEMPO EN DIGERIR?
No todos los alimentos tardan el mismo tiempo en ser asimilados por nuestro organismo. Un huevo pasado por agua, un pescado cocido o un arroz blanco se digieren rápido, en menos de dos horas. El pescado, los vegetales cocidos, las frutas y verduras crudas demoran menos tiempo en ser digeridas.

¿QUÉ ALIMETOS TARDAN MÁS TIEMPO EN DIGERIR?
Hay alimentos que tardan más tiempo en ser digeridos por nuestro organismo como un bocadillo de jamón, unas papas fritas, un trozo de queso curado o un plato de lentejas, que pueden tardar entre 3 y 5 horas.

Y hasta 7 ó 9 horas, según la revista Consumer, pueden tardar en descomponerse en sus nutrientes elementales (aminoácidos, ácidos grasos libres, vitaminas, minerales) las partes más grasas del cerdo o unas sardinillas en conserva de aceite.

 

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