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title: "A cien años del nacimiento de Tulio Halperin Donghi, su legado en la historia argentina"
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description: "A un siglo de su nacimiento, la figura de Tulio Halperin Donghi se mantiene como esencial para entender la historia de Argentina y las tensiones actuales que enfrenta el país."
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# A cien años del nacimiento de Tulio Halperin Donghi, su legado en la historia argentina

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Halperin Donghi, con su escritura compleja y brillante, transformó la historiografía argentina al integrar aspectos de la política, la economía, la sociedad y la cultura. Su trabajo desafió los relatos tradicionales sobre la nación, proponiendo una visión más matizada y crítica.

En este contexto, Marcela Ternavasio, Roy Hora, Carlos Altamirano e Hilda Sábato analizan el legado de este intelectual, quien convirtió el pasado en un espacio de preguntas, controversias y descubrimientos. Su obra sigue siendo relevante, ya que ofrece herramientas para reflexionar sobre las promesas no cumplidas, las fracturas y los dilemas que enfrenta la Argentina contemporánea.

Las grandes corrientes de la historia argentina, así como el análisis del pasado que interroga las promesas y fracasos que marcan el presente, pueden rastrearse hasta los inicios lejanos, una vez que los cañones de Caseros y los Viejos Corrales se silenciaron. Este periodo liberal, que abarca a figuras como Mitre y Levene, incluye también las enmiendas revisionistas y entrevistas con contemporáneos como Vicente Fidel López y Adolfo Saldías. En el contexto de la “larga agonía de la Argentina peronista”, se destaca un importante giro que un discípulo de José Luis Romero implementó al incorporar en la investigación histórica herramientas y enfoques provenientes de las ciencias sociales y la literatura del siglo XX, lo que permitió una modernización y profesionalización del campo.

Tulio Halperin Donghi, quien nació hace un siglo en un país aluvial que sedimentaba el núcleo de la cuestión argentina y provenía de una familia de inmigrantes, es considerado por Oscar Terán como una figura emblemática, un “Borges de la Historia Argentina”. Beatriz Sarlo elogió su obra, describiéndolo como un “historiador del siglo XIX que no había renunciado aún a las Bellas Artes”, destacando su narrativa ingeniosa y su profundidad teórica. Halperin Donghi se caracterizó por poner en evidencia, una y otra vez, la contemporaneidad sin prejuicios ni sectarismos. En su último trabajo, "El enigma Belgrano. Un héroe para nuestro tiempo" (2014), afirmó: “Debemos vivir en un mundo que ha cesado de sernos comprensible”. A través de su obra, ofreció un espejo inusual a los problemas argentinos, sin descuidar las perspectivas universales y regionales, sugiriendo que, a pesar del pesimismo actual, la realidad no oculta una esencia inalterable, sino que presenta un camino siempre abierto y nunca seguro hacia su destino.

Las palabras iniciales de la recopilación de Halperin Donghi en El espejo de la historia (1987), surgidas del horror latinoamericano de los años setenta, se consideran uno de sus libros más destacados, junto a Historia contemporánea latinoamericana (1967), Revolución y guerra. Formación de una élite dirigente en la Argentina criolla (1972) y Proyecto y construcción de una nación: Argentina, 1846-1880 (1980). Estas obras marcarían un nuevo rumbo en sus trabajos clásicos, que se centraban en las clases dirigentes, el Estado y los intelectuales, y que lograban revelar conexiones inéditas, como las finanzas de la campaña posterior a Mayo de 1810 o la desconocida ideología ruralista de José Hernández.

A partir de estos artículos, Halperin Donghi se sumergió, con una vocación histórica, en las turbulencias de la realidad de su tiempo a partir de la década de 1990. A pesar de sus cátedras en el extranjero, nunca renunció a su país, realizando recurrentes visitas para mantener largas conversaciones con reconocidos historiadores y ensayistas, como Félix Luna y David Viñas, así como con nuevas generaciones que surgieron tras el retorno de la democracia. A estos últimos les enseñó que “el papel del historiador es recordar a todos, y en primer lugar a él mismo, que la referencia al pasado es algo más que un recurso externo para entender el presente”.

En su indagación, Halperin Donghi abordó las ambigüedades y continuidades de las antítesis, tales como civilización y barbarie, peronismo y antiperonismo, liberalismo y populismo, Sarmiento y Rosas, Perón y Alfonsín. Su intención era que “la herencia está ahí, a disposición de todos. Tiene una enorme riqueza de sugestión, de lecturas posibles, aún las más contradictorias”. En sus propias palabras, siempre vigentes desde 1959 en la revista Contorno, afirmaba que “mientras todas estas condiciones se den, es muy probable que las cosas sigan ocurriendo de esta manera, pero no está dicho que esas condiciones han de durar eternamente”.

La mirada de colegas, cercanos y polemistas, se convierte en parte de la investigación halperiana hacia un futuro renovado.

Marcela Ternavasio se refiere al enigma que representa la figura de Tulio Halperin Donghi. “Es complicado resumir en pocas palabras las principales aportaciones de Tulio. Sin lugar a dudas, fue el gran historiador que transformó la historiografía argentina y también la latinoamericana. Su talento y agudeza para moverse en diversas áreas del campo disciplinar –desde la historia política y de las ideas hasta la historia social y económica– pone de manifiesto la enorme capacidad que poseía para abordar problemas de muy variada índole. La historia del siglo XIX fue, sin duda, su primer gran ámbito de exploración –podría decirse que su territorio preferido– antes de adentrarse en el siglo XX”, describe Ternavasio, quien recientemente recibió el Konex de Platino en Historia Política, Cultural e Intelectual, es una destacada docente universitaria en Rosario e investigadora del CONICET.

Además, Ternavasio señala que, en el contexto de esa extensa trayectoria, la obra titulada "Revolución y guerra" marcó un hito para la historiografía y, por supuesto, para sus propios trabajos sobre el período. “Recuerdo que, mientras avanzaba en mi tesis doctoral sobre los procesos electorales en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX, el reto era cómo ofrecer una perspectiva diferente a lo que él había esbozado en apenas un par de páginas de 'Revolución y Guerra'. Cito este ejemplo porque la obra completa de Halperin continúa siendo una fuente inagotable de pistas insustituibles para desarrollar investigaciones de amplio alcance”, concluye la historiadora, refiriéndose a Juan Manuel de Rosas y al retrato de un líder polarizador en los inicios de la república.

La influencia de Halperin Donghi en la formación de quienes éramos jóvenes en las décadas de los ochenta y noventa fue monumental. Según Ternavasio, “la renovación del campo historiográfico en nuestro país recién comenzaba y Halperin ocupaba un lugar superlativo en las lecturas obligatorias de las cátedras de historia argentina y latinoamericana de nuestras universidades”. Halperin Donghi fue quien presentó la primera publicación de Ternavasio, titulada La revolución del voto: política y elecciones en Buenos Aires, 1810-1852. Además, Ternavasio escribió la introducción al último libro del historiador, titulado La Argentina y la tormenta del mundo, quien falleció en 2014. Ternavasio añade que “hay varios trabajos de reflexión sobre su obra que comenzaron a aparecer con Tulio en vida, solo que muchos de ellos están publicados en revistas científicas, bajo el formato de dossier o de artículos sueltos”. Un ejemplo de esto es el libro que compilaron junto a Alejandro Eujanian poco después de su muerte, el cual fue editado por la Universidad Nacional de Rosario y forma parte de ese conjunto. Este año, en el marco del centenario de su nacimiento, se publicará un libro que recoge las contribuciones presentadas en el homenaje realizado en el Museo Histórico Nacional en 2024, con motivo del décimo aniversario de su fallecimiento. Ternavasio considera interesante recuperar esa cadena de homenajes, donde se entrelazan los estudios más sofisticados sobre su obra historiográfica con las nostalgias por su ausencia.

Roy Hora, quien se dedica a pensar el país, destaca que “los argentinos tuvimos el privilegio de contar con un historiador de clase mundial, reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras. No sucede todos los días”. Aunque Halperin Donghi fue una figura excepcional, Hora señala que también fue el producto de un país que ya no existe, de un país que estaba destinado a más. Según él, “que la Argentina haya producido una figura así tiene que ser un motivo de orgullo y un aliciente para mantener viva, en medio de muchas dificultades, la tarea de pensar el país con los instrumentos que ofrece la disciplina histórica”. Hora, miembro de la Academia Nacional de Historia y futuro Premio Konex de Platino en Humanidades en 2026, expresa su intriga acerca de cómo Halperin Donghi habría reaccionado ante Javier Milei, quien impugna muchos de los conceptos que el historiador apreciaba. “Por supuesto, sus argumentos y sus ideas siguen vivos, y tienen cuerda para rato”, concluye Hora, refiriéndose a su obra Los terratenientes de la pampa argentina. Una historia social y política, 1860-1945.

"Tulio renovó completamente las preguntas que le hacemos al pasado, y la sofisticación de sus reconstrucciones, que nunca fueron complacientes con nuestros mitos fundadores, hizo que las visiones liberales y las revisionistas de nuestra historia hoy nos parezcan cuentos para niños, relatos de buenos y malos. Su perspectiva sobre la historia nacional evolucionó a lo largo de las décadas, culminando en una visión que destacaba la naturaleza excepcional de nuestra trayectoria histórica argentina. Esta visión está muy asociada a la idea de que hubo una gran construcción desde arriba, con un papel central del Estado, y también a la percepción de que esa construcción fracasó, ya que no produjo los resultados esperados", señala Hora.

Hora también recuerda al Tulio cotidiano, caracterizado por "una memoria asombrosa y un sentido del humor siempre presente, muy vinculado a la ironía". Además, bosqueja una posible respuesta a la falta de una historia argentina total del historiador, quien se radicó en Berkeley, California, tras la trágica Noche de los Bastones Largos de 1966. "Cuando Halperin Donghi abordaba un nuevo tema, no le interesaba saberlo todo, sino entender lo suficiente como para ofrecer su visión sobre un problema o un proceso. Por ello, el hecho de que no haya terminado su Historia Argentina no puede atribuirse a una forma de timidez. Mi intuición, aunque discutible, es que nunca quiso poner punto final a un libro que iba a ser su última palabra".

Carlos Altamirano, en su análisis sobre la obra de Tulio Halperin Donghi, destaca que para quienes comenzaron a escribir en la década de los ochenta sobre Sarmiento, era ineludible consultar los trabajos previos de Halperin Donghi. Altamirano recuerda su experiencia junto a Beatriz Sarlo al redactar artículos para la publicación Literatura/Sociedad en 1983. Esta relevancia persiste para aquellos que se dedican a investigar, especialmente en relación a "Recuerdos de provincia", el libro de Sarmiento que Halperin Donghi valoraba enormemente, ya que en él se condensan diversos géneros literarios en un ensayo político que se presenta como una autobiografía. Esta obra refleja las inquietudes y el estilo de escritura de Halperin Donghi, particularmente en su etapa final.

Altamirano, sociólogo especializado en Peronismo y cultura de izquierda, también se refiere a su proyecto de biografía intelectual sobre Arturo Frondizi, un político que prestaba atención a las perspectivas de los intelectuales halperianos en el ámbito público. El profesor emérito de la Universidad de Quilmes menciona que el estilo literario de Halperin Donghi siempre fue un tema recurrente en las conversaciones, destacando que su forma de escribir, aunque elegante, complicaba la lectura debido a sus agudas observaciones. Recuerda que se ofrecían diversas explicaciones sobre esta característica, incluyendo la influencia del estudio del latín en su familia. Sin embargo, independientemente de su origen, Halperin Donghi poseía un estilo distintivo en el que frecuentemente afirmaba una idea y luego la matizaba, lo que enriquecía sus investigaciones y aportes intelectuales.

Carlos Altamirano señala que Halperin Donghi, durante su etapa formativa, no ignoraba los temas propios de la izquierda y los movimientos populares, aunque estos no eran de su interés principal. Su enfoque se centró en las élites civiles y militares, desarrollando una historia que se inscribe en un contexto social. Esto implica que su obra abarca elementos del proceso económico y la estructura social, pero siempre manteniendo el énfasis en las dinámicas de las disputas entre las élites y el Estado.

Altamirano también destaca que una parte significativa de la historiografía de Halperin Donghi se ocupa del mundo de los letrados latinoamericanos del siglo XIX, donde realizó importantes aportes para comprender los procesos de independencia en la región. En contraste, sus últimos libros, aunque ricos e interesantes, se centran más en el análisis de las novedades y caídas del peronismo. Si bien estos textos no se sitúan en la gran historiografía, Altamirano sugiere que deberían ser considerados dentro del debate cívico contemporáneo. Se trata de ensayos políticos de notable relevancia, y Altamirano sugiere que uno de los aspectos más valiosos de su obra es la forma en que Halperin Donghi utiliza la curva histórica para abordar los problemas del presente.

Hilda Sábato destaca la complejidad de la escritura de Halperin, señalando que, aunque su estilo no es sencillo, vale la pena realizar el esfuerzo de ir más allá de la primera impresión. Según Sábato, la forma en que Halperin escribe está intrínsecamente relacionada con su manera de pensar. Su prosa, que podría describirse como casi barroca, se ajusta a la lógica de su argumentación, lo que implica que no ofrece respuestas simples a preguntas complejas, lo que, a su vez, exige un trabajo intelectual por parte del lector. La historiadora resalta que la manera de "hacer historia" de Halperin es única; si bien se pueden identificar inspiraciones e influencias en su obra, no se adscribe a ningún modelo previo y no tiene sucesores evidentes.

La originalidad de Halperin radica en su capacidad singular para fusionar erudición e imaginación, sostener ideas contundentes mientras mantiene un distanciamiento irónico, y cuestionar tanto a los demás como a sí mismo sin límites. Además, logra transmitir su curiosidad infinita y su pasión por comprender el pasado a sus lectores, interlocutores y alumnos. En relación a la historia argentina, Halperin exploró diversas formas de acercarse al pasado, abarcando diferentes dimensiones de "la experiencia humana". En sus textos, la economía, la sociedad, la política y la cultura se entrelazan a través de narraciones en las que los actores juegan un papel central. Halperin encontraba en el presente la materia prima para sus interrogantes, aunque no subordinaba sus respuestas a este, ya que, como él mismo afirmaba, "una de las cosas que caracterizan el estudio del pasado es que lo que uno tiene que descubrir del pasado es que no es el presente".

Sábato reconoce que, aunque nunca tuvo a Halperin como profesor formal, lo considera un maestro en el sentido más amplio de la palabra. También menciona su papel fundamental durante la última dictadura, donde apoyó de múltiples maneras a quienes, en un contexto adverso, mantuvieron la tarea intelectual en el país. Tras la restauración de la democracia en 1983, Halperin contribuyó de diversas formas y con gran generosidad al renacimiento de la vida académica y al debate intelectual en Argentina.

“Es evidente que las normas y convenciones del conocimiento histórico no son estáticas. También es cierto que las maneras de acercarse al pasado y las interrogantes que se plantean desde el presente evolucionan. Sin embargo, esto no implica que la disciplina desestime lo que se ha realizado anteriormente por no ajustarse a los criterios actuales. Al igual que en cualquier área del saber, no todos los historiadores soportan de igual manera el paso del tiempo. En lo que respecta a Halperin, es posible debatir algunas de sus interpretaciones y métodos, y observar que la historiografía contemporánea explora nuevas vías, pero no tengo dudas de que es un autor clásico, cuya obra ha llegado para permanecer”, sostiene la profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires y autora de Buenos Aires en armas: la revolución de 1880.

“¿En qué momento me di cuenta de que en las anotaciones sobre testimonios autobiográficos que había estado recopilando en mis investigaciones sobre otros temas podía existir material para un libro?”, reflexionaba Halperin Donghi en el prólogo de Letrados y pensadores. El perfilamiento del intelectual hispanoamericano en el siglo XIX. Este libro, publicado en 2013, un año antes de su muerte, compila capítulos dedicados a siete intelectuales hispanoamericanos, basándose en reflexiones “acumuladas a lo largo de más de medio siglo”, donde el historiador intentó “una y otra vez descifrar los testimonios que sobre sus experiencias de vida […] han dejado un puñado de hombres de letras”. Las citas evidencian, por un lado, la conexión entre el intelectual hispanoamericano y la escritura autobiográfica, que se presenta como un reflejo de “experiencias de vida”. Por otro lado, también denotan una inquietud por la figura del pensador desde sus primeros trabajos.

La primera clase del curso que Tulio Halperin Donghi ofreció a finales de 1981 en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre los intelectuales en Hispanoamérica, fue publicada un año después en la Revista Mexicana de Sociología. Este momento se considera clave para la definición del intelectual hispanoamericano como objeto de estudio. En su análisis, Halperin Donghi afirmaba que “estaba ya presente casi todo” lo que desarrollaría más de tres décadas después en su obra Letrados y pensadores. En su trabajo anterior, El pensamiento de Echeverría (1951), había comenzado su “primera aproximación” al concepto de letrado, y en Tradición política (1961) había incorporado la autobiografía dentro de su corpus. La problematización de esta fuente para el estudio del intelectual tuvo lugar a principios de los años ochenta, en un “escenario radicalmente transformado”, donde el orden político moderno se desdibujaba y emergía una “nueva manera de ver las cosas”, influenciada por “un cambio en las relaciones entre la historia y las ciencias humanas y sociales”.

Para Halperin Donghi, el intelectual hispanoamericano simbolizaba una forma de reflexionar sobre su propia experiencia vital, tal como lo haría en su obra Son memorias, publicada en 2008. Además, representaba la posibilidad de imaginar un futuro diferente al de la desafortunada historia de su país. Este enfoque se encuentra en el fragmento titulado “Tulio Halperin Donghi y la construcción del intelectual hispanoamericano”, escrito por Gabriel Entin, que anticipa el libro La historia según Tulio Halperin Donghi. Exploraciones de su obra, que será editado por Ediciones UNL-Eudeba en 2026. En este contexto, se destacan las temáticas de la escritura contra la muerte, las páginas marcadas, las plegarias rotas para un dios ausente y los silencios que convierten la vida en una tragedia.

Fuente original: [Perfil](https://www.perfil.com/noticias/cultura/la-argentina-como-enigma-el-legado-de-halperin-donghi.phtml).

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