Lucas Matthysse busca el título mundial y recuperar el terreno perdido

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Lucas Matthysse busca el título mundial y recuperar el terreno perdido

En Estados Unidos, el chubutense peleará ante el ucraniano Viktor Postol, que mide 10 centímetros más, por el cetro superligero del CMB.

Es un noqueador con estilo Lucas Matthysse. Porque pega con una: la izquierda con la que tiró a Lamont Peterson. Porque pega con la otra: la derecha con la que destruyó a la mayoría de los rivales que noqueó (34). Y porque sabe boxear como dictan los manuales. Esa cualidad suya, precisamente, será clave en Carson, si es que quiere recuperar el título superligero del Consejo Mundial de Boxeo. En este nivel, los rivales son más graníticos y el ucraniano Viktor Postol viene invicto en 27 peleas. ¿Será una pelea larga? ¿Podrán los puños del chubutense pulverizar a un rival algo lento? ¿Quedará expuesto Matthysse cuando avance intentando acortar distancias ante un rival 10 centímetros más alto? Se sabrá esta noche. La TV Pública televisará desde las 22 y Space, desde las 23.

La previa está minada de interrogantes. Es que Matthysse, que hasta no hace mucho le competía al Chino Maidana cabeza a cabeza el mote del mejor superligero del momento, perdió terreno en su afán de meterse en el top ten de los peso por peso. Para saber por qué un hipotético triunfo de Matthysse «valdría doble», habría que retrotraerse al pasado. Y analizar los obstáculos que debió sortear el chubutense para tener la chance de volver a pelear por el título que había ganado en 2012, ante el nigeriano Ajose Olusegun.

Su derrota ante Danny García, en noviembre de 2013, lo dejó sin el título del mundo (perdió la unificación). Y resignó su autoridad absoluta en la categoría. «Es un boxeador desperdiciado», se decía en el ambiente. Entonces, debió relanzar su carrera.

Las críticas apuntaron al Cuty Barrera. Su entrenador de toda la vida no había logrado bajarle la inflamación del ojo, hinchazón que obligó a pararle la pelea y que se transformó en un nocaut técnico en el 8° asalto. Pero Matthysse no buscó culpables. Y bancó a su rincón. Se refugió en el silencio de Junín, donde está radicado. Allí su promotor Mario Arano posee un coqueto gimnasio. Y aceptó incorporar a su equipo la sabiduría del Látigo Coggi, histórico triple monarca de la división.

En 2014, Matthysse siguió escalando peldaños de a poco para volver a la cima. Barrió a dos rivales de calidad inferior como John Molina Jr. y Roberto Ortiz, con nocauts en el 11° y 2° asaltos, respectivamente. Hasta que en abril le llegó una pelea de sumo cuidado. Con el ruso Provodnikov, más duro que una roca. Le pegó hasta el cansancio Matthysse. Pero no logró ablandarlo y terminó exhausto, con una imagen preocupante en el final. Ganó por puntos.

Tomaron nota en su equipo. Y le pusieron un psicólogo. «Físicamente estaba bárbaro, así que queríamos saber qué le estaba pasando», reveló Arano, quien supervisó la titánica preparación que realizó en Junín. Oscar De La Hoya cree que Matthysse es un diamante que se puede seguir trabajando y visitó el país para bancar a su boxeador. En tiempos en los que Al Haymon tiene la mayoría del mercado, De La Hoya se la juega por Matthysse (además de Canelo Alvarez y David Lemieux). Sabe que Lucas tiene dos granadas en las manos.

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