Denuncias por estafa contra un pastor evangélico amenazan la inauguración de hotel en Rosario

Alberto Di Carlo, pastor de la iglesia bautista Cristo Redentor, impulsó la nueva torre, donde la cadena francesa anunció la apertura del Hotel Mercure.

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Alberto Di Carlo es pastor y lideró la iglesia bautista Cristo Redentor en la ciudad de Rosario pero su nombre cobró relevancia pública desde el año 2008 cuando junto a su esposa, María Alejandra Borghesi, crearon «Aldic Emprendimientos Inmobiliarios S.R.L.» a través de la cual administraron fideicomisos millonarios para el desarrollo de barrios privados para la clase media que en muchos casos terminaron en los Tribunales.

Bajo el nombre de «Tierra de Sueños», Di Carlo se propuso construir 10 mil lotes en siete predios que sumaban más de 680 hectáreas repartidos en 5 localidades cercanas a Rosario que se vendían como pan caliente durante la época de los créditos Procrear, pero la falta de infraestructura básica e incumplimientos del desarrollador convirtieron a los barrios privados en verdaderos infiernos.

El déficit en los servicios esenciales llegó al punto de convertirse en cuestión de Estado. En la localidad de Roldán, donde se construyó Tierra de Sueños 1, 2 y 3, el Municipio tuvo que activar una denuncia judicial por la presión de los vecinos que por su parte, acusaron a Di Carlo de estafa.

En Rosario, el religioso no se anduvo con chiquitas y construyó Torre Shopping Condo Hotel un edificio de 70 metros de alto destinados a departamentos, para alquiler temporario o para renta mensual con servicios de hotelería. Al menos esa era la descripción que la inmobiliaria de Di Carlo ofrecía en un principio a sus potenciales clientes.

Desde que se empezó a construir la Torre Shopping en 2012, el proyecto estuvo plagado de irregularidades como haber duplicado la altura permitida por el Código Urbano a través de un expediente que generó todo tipo de sospechas sobre la Municipalidad, entonces a cargo de la socialista Mónica Fein.

Pero desde que se empezó a construir en 2012, el proyecto estuvo plagado de irregularidades como haber duplicado la altura permitida por el Código Urbano a través de un expediente de lo más cuestionado que generó todo tipo de sospechas sobre el accionar de la Municipalidad a cargo de la socialista Mónica Fein por aquellos años.

Ahora, la inauguración de la torre como hotel que anunció la cadena francesa Accor, una de las más prestigiosas del mundo, destapó una nueva polémica y puso en alerta a los inversores que aseguran haber comprado departamentos, en muchos casos como propiedad única, y ahora les ofrecen participar de la sociedad de un hotel de lujo.

Hotel Mercure de la cadena Accord en Rosario.

Es que Torre Shopping aún no cuenta con final de obra y por lo tanto no puede ser escriturado y mucho menos habilitado para uso comercial. Lo que aseguran los compradores es que en vez de construir departamentos, se hicieron habitaciones de hotel con lo cual se distorsionó totalmente el contrato comercial y está en estudio si los planos presentados en la Municipalidad para que se apruebe el proyecto difieren de lo edificado.

El tema llegó a la justicia y al Concejo Municipal de Rosario donde lo tomó la concejal peronista Fernanda Gigliani, integrante de la Comisión de Planeamiento y Urbanismo. En diálogo con LPO, Gigliano explicó que los damnificados ahora tratan con Admife SRL a la cual le reclaman haber creado un fideicomiso hotelero sin notificar a los adjudicatarios que tenían boleto de compraventa.

La concejal peronista Fernanda Gigliani se puso al frente del reclamo de los vecinos que invirtieron en el fallido proyecto y le reclamó al intendente Pablo Javkin que se abstenga de habilitar el hotel hasta tanto no se solucione la situación de los inversores.

Admife se fundó en 2016 a nombre de Verónica Ruth Becker y de su marido Julio César Borghesi quien es cuñado del pastor Di Carlo. La sociedad tiene domicilio declarado en la calle Boulevard Rondeau 101, donde está el edificio Torre Shopping. El cambio de administración sucedió luego que el religioso abandone Rosario acorralado por las demandas de los damnificados.

En una reunión entre los concejales Fabricio Fiatti y María Eugenia Schmuck (por el oficialismo), Norma López y Fernanda Gigliani (del interbloque peronista), coincidieron en recomendar al intendente Pablo Javkin que no se terminen los trámites de habilitación hasta que se solucione la situación de los inversores.

 

Fernanda Gigliani, integrante de la Comisión de Planeamiento

El proyecto quedó envuelto así en la nebulosa que caracterizó los negocios del pastor Di Carlo, que de la noche a la mañana se convirtió en uno de los empresarios inmobiliarios más prósperos del Gran Rosario pero al poco tiempo, la burbuja se pinchó y los escándalos llovieron como un diluvio bíblico.

 El proyecto Torre Shopping quedó envuelto en la nebulosa que caracterizó los negocios del pastor Di Carlo, que de la noche a la mañana se convirtió en uno de los empresarios inmobiliarios más prósperos del Gran Rosario pero al poco tiempo, la burbuja se pinchó y los escándalos cayeron como un diluvio

Entre los años 2012 al 2015, época en que el líder religioso logró su máximo esplendor, Rosario transitaba los últimos años del boom inmobiliario con desarrollos de altísima gama. En paralelo, los índices de criminalidad y la guerra entre bandas narco se intensificó marcando el comienzo de una nueva era para la ciudad portuaria signada por el crimen organizado y el circuito del dinero ilegal que alimentó desarrollos inmobiliarios, financieras y un circuito de dinero negro para políticos, policías y jueces y fiscales.

En la actualidad, algunas investigaciones judiciales empezaron a tirar de las puntas de los ovillos que explican de qué manera se financiaron, en gran medida, los años de prosperidad y a su vez, las laxitudes del Estado en aquellos tiempos para ejercer los controles y habilitar obras de dudosa procedencia.

 

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