Chile: el análisis de la situación por Aldo Cassinelli Capurro

A casi dos meses de desatadas masivas protestas en Chile, el especialista Aldo Cassinelli Capurro analiza el estado actual del conflicto y sus posibles proyecciones.

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Por Aldo Cassinelli Capurro 

Si tuviéramos que seleccionar un hecho

relevante en cada una de nuestras dimensiones nos parece que serían los siguientes:

  • En lo político: el acuerdo al que llegó la Mesa Técnica para la discusión de una futura Constitución;
  • En lo económico: el mensaje que dejó el Banco Central sobre el impacto de la crisis para el futuro del país, modificando de manera significativa variables fundamentales como inversión;
  • En lo social: sin duda haber tenido un fin de semana sin violencia puede ser la mejor noticia para terminar, el riesgo de normalizar las acciones de fuerza esta presente en todo los análisis sobre el futuro.

Entre las potenciales acciones que será necesario seguir con atención durante esta semana destacamos el desenlace de la acusación constitucional contra el exministro Chadwick con la votación en el Senado.

Este resultado puede marcar también el devenir de la acusación constitucional presentada contra el mismo Presidente de la República, la

que se verá en la Cámara de Diputados. Esta es la primera acusación contra un presidente en ejercicio desde la década del cincuenta.

Por su parte, en materia legislativa se ha anunciado el ingreso de una agenda contra los delitos denominados de cuello y corbata. Esta agenda contra los abusos pone el foco en las empresas y empresarios, lo cual será reeditar el profundo malestar contra el modelo, poniendo la discusión sobre el accionar empresarial.

Se ha comenzado a instalar una mirada de futuro, donde se ven más problemas que beneficios, donde las acciones emprendidas están trayendo consecuencias que no estaban pensadas.

Esto es el despertar de la resaca y asumir el caos que nos dejó la fiesta.

En una sociedad que se había acostumbrado a hablar solo de derechos, alguien deberá ir hablando de responsabilidades y lo ocurrido en estos casi dos meses serán claves para instalar un reequilibrio entre ambos.

También serán temas para esta semana, el proyecto de ley sobre Ingreso Mínimo Garantizado, el cual dará mucho que hablar y llevará polémica a ambos lados del espectro político. Se cruzará la responsabilidad respecto del futuro versus medidas para mitigar el descontento.

En la misma línea, es posible que se ingrese el proyecto de reajuste del sector público. La importancia de este proyecto son varias, partiendo por el aumento del gasto corriente a nivel fiscal, pero también es una señal para las futuras negociaciones de los privados.

Una reflexión final pensando en todas las discusiones que tenemos por delante, es que la racionalidad debe primar frente al voluntarismo con que muchos pretenden resolver los problemas presentes.

DIMENSIÓN POLÍTICA

Lo más relevante es el acuerdo para una nueva constitución. Si bien quedaron materias fuera del pacto escrito, se cumplió el objetivo de contar con un marco legal a través del cual se puede llevar a cabo desde el plebiscito habilitante, el funcionamiento de la Constituyente y la ratificación de la propuesta constitucional.

La relevancia está en los plazos, los cuales son bastante acotados, ya que esto debe ser transformado en un proyecto de ley a ser tramitado en las siguientes dos semanas para que se logre llegar a la última semana de abril del 2020.

Lo que se dejó fuera son tres puntos fundamentales desde la perspectiva política social, ya que son parte de las demandas generadas en las manifestaciones, tales como la paridad, no en la postulación sino en la conformación; la incorporación de independientes; y la posibilidad de incluir de manera efectiva a representantes de las comunidades indígenas.

Todo lo anterior será resuelto mediante futuros acuerdos en el campo político para darle viabilidad a la futura discusión.

En lo positivo, aun cuando sea muy menor en su impacto, la política está hecha de gestos y símbolos. El día martes el Presidente Piñera viajará al cambio de mando en Argentina, lo que será su primera actividad que saca el foco de manera radical de la crisis en la que hemos estado sumidos desde el 18 de octubre.

Tanto el Presidente como el gobierno mantienen niveles de apoyo significativamente bajos con 13% el primero y un alto rechazo que llega a 77%. Esta debilidad es compleja para mantener la conducción del país.

El apoyo a las movilizaciones aún continúa alto, la recién presentada encuesta Cadem señala un 59% de acuerdo, el rechazo en la medida que avanza el tiempo aumenta alcanzando un 38%. Sin embargo, todavía “la calle” se mantiene liderando el apoyo.

DIMENSIÓN ECONÓMICA

El informe del Banco Central fue un golpe de realidad que para muchos dejó un sabor más que amago. Que una de las pocas instituciones que aún gozan de un alto prestigio señale el duro golpe en la economía, pero fundamentalmente en el plano social no dejó a nadie indiferente.

Aun cuando es sólo un ejercicio de simulación, ya que las variables afectadas son pocas para mostrar una futura realidad, la proyección de tener 10% de empleo con inflación superior al 6% nos llevaría a retroceder treinta años en materia de igualdad. Es decir, el gran motivo de las protestas no se ha logrado y la consecuencia es que estamos peor que antes. Esta idea se ha instalado con mucha fuerza.

La realidad es más dura que cualquier mensaje construido por políticos o comunicadores.

La intuición de algunos que pensaban que esto podría traer consecuencias no deseadas se está haciendo realidad.

El anuncio de un gran plan por parte del Ministerio de Hacienda con más de 5.500 millones de dólares sólo está enfocado a evitar un impacto aún mayor en la economía con foco especial en la mantención del empleo.

Por supuesto, la discusión frente al aumento del gasto público es cómo será financiado. Lo racional es una combinación de fuentes variadas, desde la reasignación de recursos públicos, uso de reservas, deuda emitida y, por cierto, aumento de impuestos.

En la variable aumento de impuestos, debemos hacer un punto a considerar, ya que, frente a la caída de la actividad económica verificada, el deterioro de la capacidad productiva en términos generales y la incapacidad de mantener el empleo por parte de muchas empresas, parece no ser conveniente agregar al sector privado una nueva carga que mantenga frenada su recuperación.

En resumen, el aumento de la incertidumbre es tan complejo para el Banco Central como la magnitud de los daños auto infringidos en la economía. Esto lo podríamos traducir, señalando que el impacto en la reputación del país es más permanente que la posibilidad de recuperar la capacidad productiva del país.

DIMENSIÓN SOCIAL Y CONFLICTO

Lo más relevante es que se comienzan a verificar las consecuencias que todo este movimiento ha provocado para el país y fundamentalmente para las personas.

El desempleo será el gran tema pensando en el acomodo futuro. Aquí debemos poner atención, ya que si un estallido social de la magnitud del vivido en estas semanas, imaginemos lo que puede ocurrir con niveles de desempleo superiores al 10%.

La violencia viene a la baja, pero nos tendremos que acostumbrar a periódicos episodios donde volveremos a sorprendernos.

Para ello, se acaba de aprobar en primer trámite la ley que aumenta las penas para enfrentar los saqueos, barricadas y otras formas de violencia. Estas son herramientas para acabar o por lo menos poder sancionar estas acciones.

Sin embargo, esto puede quedar en nada si los otros eslabones se mantienen al margen de esta iniciativa, aquí nos volcamos a los tribunales de justicia y fundamentalmente al Ministerio Público.

La disputa ocurrida entre autoridades del gobierno y el Fiscal Nacional dejan entrever formas distintas de enfrentar estos problemas.

Toda esta discusión se da cuando hemos tenido el primer fin de semana sin violencia, lo que debe ir dando paso a una normalización, al menos parcial de la vida pública.

Si bien es algo sectorial y acotado a Santiago, que el Metro logre funcionar cada semana más acorde a horarios previos a la crisis, otorga a las personas una sensación de orden sumado a la posibilidad de hacer sus actividades, muchas de las cuales están directamente vinculadas a su horario y entorno.

La mayor preocupación de la gente está marcada (Cadem) por que decaiga la movilización y nada cambie (68%) lo que muestra la posible atención que se tendrá sobre los diferentes procesos que se están llevando a cabo para realizar modificaciones estructurales en términos políticos.

Por otra parte, preocupa que por estar en sintonía con las protestas y movilizaziones, pasemos a desmantelar lo que funciona para darle el gusto a “la calle”.

Esto lo podemos ver en el discurso del gobierno sobre la ley anti abusos o la nueva versión de la retroexcavadora del Presidente del Senado, sumado a lo señalado por el presidente de los empresarios.

No olvidemos que las palabras construyen realidad y en momentos de alta sensibilidad social, donde los mensajes deben ser cuidadosamente redactados, opiniones que se leen en contra de los empresarios, la actividad privada y la política en general.

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