Carlitos Balá: una vida haciendo reír a los chicos

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Carlos Salim Balaá Boglich, nacido en Buenos Aires el 13 de agosto de 1925, comenzó su carrera artística tras ganar un concurso en la radio, del que participó a escondidas de sus padres, y prontamente acomodó su nombre a Carlos Balá, con el que recorrió todos los medios de comunicación y hasta el circo, desarrollando un humor simple y efectivo.

Su padre era de origen libanés y su madre de origen croata. Su hermana menor Norma, lo incentivaba a que hiciera teatro, incluso quiso que participara en una obra de la escuela, pero Carlitos era muy tímido.

De hecho, trabajó en la línea 39 de colectivos, donde se recuerda que hacía bromas para despuntar el vicio.

Luego participó de un concurso radial que finalmente ganó, bajo el nombre de Carlos Valdez. Había cambiado su apellido por miedo a que lo retaran. En ese medio iba a interpretar a un personaje muy nervioso que hizo reír desde el primer día.

Comenzó a participar en La Telekermese Musical en Canal 7, también le ofrecieron ser Joe Bazooka y participó en El show de Antonio Prieto y en El show de Paulette Christian, y con su personaje de Jacobo Gómez participó en Radio Splendid. En 1962 participó en Telecómicos, por Canal 9 y en Calle Corrientes, por Canal 7 así como en El show super 9 con Mirtha Legrand y Duilio Marzio.

En 1963 debutó en la obra teatral Canuto Cañete, conscripto del siete, y por su gran éxito en Canal 9 lo contrataron para que conduzca su propio ciclo Balamicina. A fines de ese año filmó la película Canuto Cañete, conscripto del siete.

En 1964 fue contratado por Canal 13 para protagonizar El soldado Balá, y empezó una larga carrera televisiva durante la década de los ´60 y ´70 con los programas El flequillo de Balá, El clan de Balá, Sábados circulares, Balabasadas, El circus show de Carlitos Balá, El circo mágico de Carlitos Balá, y El show de Carlitos Balá.

Una prolífica carrera en el cine

A lo largo de su vida, participó nada menos que en 18 películas: Canuto Cañete y los 40 ladrones, ¡Esto es alegría!, Brigada en acción, El tío Disparate, ¡Qué linda es mi familia!, entre otras. Todas de un tono de comedia costumbrista o familiar, bajo el tono del humor blanco.

En 1979 fue contratado para protagonizar El show de Carlitos Balá, de Enrique Acosta, trabajando en el intervenido canal estatal, ATC. Luego realizó varias giras por el interior con el circo.

En 1987, Roberto Fontana lo contrata para participar en Sábados de la bondad. Luego fue nuevamente convocado por ATC. Ese mismo año regresó con El show de Carlitos Balá, que ganó un Martín Fierro como mejor programa infantil.

En 1988 el programa pasó a Canal 2, y ese mismo año realizó su última aparición cinematográfica en Tres alegres fugitivos, de Enrique Dawi. Se recuerda un bolo en Un amor en tiempos de selfies con Martín Bossi.

En 1990 ATC produjo con Carlitos Balá y la troupe de Margarito Tereré un programa que duró poco tiempo en el aire.

En 1995 Carlitos Balá protagonizó A jugar con Teddy y Carlitos Balá. Después participó en ciclos como Son de diez y Como vos y yo en el Canal 13.

El 2 de septiembre de 2009 fue invitado al programa Justo a Tiempo de Julián Weich emitido por Telefe y prometió donar el famoso «chupetómetro» para que se siguiera la tradición de ayudar a los chicos a dejar el chupete. El mismo Carlitos contó que lo tenía en el living de su casa e invitaba a los chicos que dejen su chupete cuando lo visitaban.

En los últimos años ha realizado giras con su circo por el interior de Argentina. En 2009 acompañó al payaso Piñón Fijo en su show y en 2011 participó junto a la conductora infantil Laura Franco en el espectáculo Panam y circo, como invitado especial.

Ese año iba a ser especial: obtuvo un reconocimiento a la trayectoria en los Premios Martín Fierro, y la línea 39 decidió plotear los vidrios de sus colectivos como regalo a su cumpleaños número 86.

En 2017, en una de sus últimas apariciones, fue homenajeado en Showmatch, por Canal 13.

Gran autor de frases que quedaron en el recuerdo

Fue autor de frases como «sumbudrule», «Angueto quedate quieto» y «qué gusto tiene la sal», pero también instauró el «chupetómetro», en el que los nenes iban a dejar allí el chupete.

Justamente, una de sus frases más recordadas es cuando decía : «¡¡¿Qué gusto tiene la sal?!!» y todos los chicos contestaban gritando «¡¡¡Salaaaado!!!».

El propio artista contó que la idea nació en 1969, en una tarde tranquila en Mar del Plata, cuando un chico lo miraba atento y Balá haciendo como que no lo veía preguntó varias veces en voz alta: «¡El mar! ¿Qué gusto tendrá el mar?».

El nene permanecía silencioso y él siguió: «Ahhh, el mar tiene gusto a sal. Pero, ¿qué gusto tiene la sal?». Y antes de salir corriendo el chico le respondió: «¡Pero, qué gusto va a tener la sal! ¡Salada!». Y así nació un éxito que atravesó cuatro generaciones.

 

 

 

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