Boric deja atrás la alegría por el triunfo y piensa en los desafíos para la gestión

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Al joven presidente electo lo espera un Senado con las fuerzas políticas virtualmente empatadas y una Cámara de Diputados muy dividida entre distintos partidos y con estrechas diferencias.

Pasadas las horas de alegría, el presidente electo de Chile, Gabriel Boric, ya piensa no sólo en el armado del gabinete que lo acompañará a partir de marzo de 2022, sino también en los desafíos que tiene por delante para cumplir su plan de Gobierno ante la trama de alianzas que tendrá que urdir para poder gestionar un país fragmentado y socialmente desigual.

«Hay plena conciencia, absoluta conciencia, de manera unánime dentro de nuestra coalición de que no basta tan solo con Apruebo Dignidad hoy para poder cumplir todos los desafíos que nos hemos puesto y que el pueblo de Chile, a través de una maciza y contundente votación en segunda vuelta», explicó esta semana el diputado y coordinador político de la campaña de Boric, Giorgio Jackson, en referencia a su coalición de izquierda.

Al joven presidente electo lo espera un Senado con las fuerzas políticas virtualmente empatadas y una Cámara de Diputados muy dividida entre distintos partidos y con estrechas diferencias. También estará en minoría en la Convención Constituyente, un órgano que será clave durante su mandato y que esta semana lo recibió con abrazos y alivio de sus autoridades.

«No queremos una Convención Constituyente partisana, al servicio de nuestro Gobierno», les prometió, luego que el órgano chocara en varias oportunidades con el presidente saliente, Sebastián Piñera.

Boric, de solo 35 años, está identificado con muchos de los reclamos políticos, económicos y sociales que dieron origen a la convención que buscará reemplazar a la Carta Magna de la dictadura, pero está lejos de controlar una mayoría estable en el pleno, que aún hoy parece muy difícil de construir.

El desafío inevitable en esta coyuntura, coinciden los expertos, es que deberá sentarse a negociar bajo fuertes presiones, no sólo con la amplia coalición que lo llevó al poder (que abarca desde partidos de centroizquierda al Partido Comunista), sino también con algunos de sus adversarios.

Él lo sabe y, en su discurso tras el triunfo ya adelantó que los avances requerirán grandes acuerdos.

«Los avances van a requerir acuerdos amplios, no queremos desbarrancarnos ni arriesgar lo que cada familia ha luchado con su esfuerzo», afirmó ante cientos de miles de manifestantes que aplaudieron su victoria.

Llegar a acuerdos con otros sectores políticos será clave para avanzar en su agenda transformadora, que necesitará la aprobación de importantes reformas legislativas.

Al mismo tiempo, deberá mantener el apoyo de la coalición que lo llevó al poder, tarea que no parece fácil si se considera que para llegar a La Moneda tuvo que sumar en el balotaje los votos de fuerzas políticas de la centroizquierda que por años fueron blanco de sus críticas.

Boric, cuya coalición de izquierda Apruebo Dignidad es una alianza de alianzas en la que se destacan el Frente Amplio y el Partido Comunista (PC), «debe mantener una coalición alineada alrededor de su proyecto», dijo a Télam el abogado constitucionalista Javier Couso, de la Universidad Diego Portales.

Se trata de una alianza que ahora deberá trasladar a la gestión lo que hasta el domingo tuvo un espíritu electoral: el de impedir que el pinochetista José Antonio Kast llegara al Gobierno.

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